Publicado el: Jue, Nov 17th, 2016

El sicario de Pablo Escobar es ahora estrella mediatica

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Asesinó a 300 y ahora es una estrella de los medios en Colombia
Jhon Jairo Velásquez admite que ha matado a unas 300 personas y ayudó a matar a por lo menos 3,000 más. Cuando alguien es el sicario de Pablo Escobar y del tristemente célebre Cartel de Medellín, ese es su trabajo.

Libre después de pasar 23 años en prisión, Velásquez se dedica a compartir su sangrienta historia en libros, la televisión y el cine. Y Netflix tiene programado comenzar a transmitir el próximo año una serie en español de 60 capítulos basada en su vida.

Desde su liberación hace dos años, Velásquez, conocido como Popeye, ha estado muy ocupado. Su canal en YouTube “Popeye Arrepentido”, tiene más de 15 millones de vistas. Tiene dos libros que son éxitos de librería y dice que ha presentado tres proyectos en Hollywood.

Pero su éxito ha provocado interrogantes difíciles sobre los beneficios que consigue este hombre que tiene las manos manchadas de sangre, particularmente en un país que trata de salir de su violento pasado.

Hablando desde su casa en Medellín, Velásquez, de 54 años, dijo que no entiende el dilema.

“¿Qué prefiere, un Popeye viviendo de su historia, trabajando de las 6 de la mañana a 12 de la noche?, preguntó. ¿O un Popeye con fusil, traficando coca, secuestrando ricos de la ciudad, colocando carros bomba y peleando con la policía?”

Y no le sorprende su nueva fama. “La gente no me apoya por ser asesino, sino por haberme rehabilitado”.

Incluso así, reconoce que es un personaje controvertido. La cadena colombiana Caracol Televisión está haciendo una serie basada en su libro Sobreviviendo a Pablo Escobar: Popeye el Sicario, que se transmitirá por Netflix. La compañía se negó a tratar directamente con él, dijo, y lo hizo a través de la casa editora del libro.

“No me buscaron a mí para no contaminarse”, dijo Velázquez. “Para no decir que le compraron el libro a un asesino”.

Esta no será la primera vez que Velásquez se ve en la pantalla chica. En el 2012, Caracol produjo la serie de gran éxito “El patrón del mal”, sobre la vida de Pablo Escobar. En esa serie, un personaje llamado Marino estuvo inspirado en líneas generales en Velásquez. Y partes de su vida también están presentes en la serie Narcos, que transmite Netflix actualmente.

Pero esta es la primera vez que Velázquez será el protagonista de una serie, y con su propio nombre. Eso preocupa a algunos en un país que durante años fue conocido por su violento narcotráfico.

El 27 de noviembre de 1989, el Cartel de Medellín colocó una bomba en un avión de pasajeros de Avianca que volaba de Bogotá a Cali, con la esperanza de matar al candidato presidencial César Gaviria, quien no estaba en el avión. Pero en la nave viajaban 107 personas.

Gonzalo Rojas tenía 10 años cuando su padre y todos los otros pasajeros murieron en el atentado, y se siente ofendido por la popularidad de las narconovelas.

“La única cosa que estas series han hecho es volver a victimizar a los que vivieron la violencia”, dice. La mayoría de las series cambian la historia para conseguir un efecto dramático y para restar importancia a los villanos, se quejó.

“Han convertido a Pablo Escobar en una figura histórica”, dijo. “Todos se quedan con la impresión de lo poderoso y rico que era, de todas las mujeres que tenía. Estos programas distorsionan los recuerdos de la gente”.

La tragedia de Colombia se ha convertido en el entretenimiento de otros, dijo.

Asier Aguilar es el productor de la serie de Caracol sobre Velásquez. Un día de semana reciente, Aguilar caminaba por el set de 23,000 pies cuadrados del programa, construido dentro de un molino de harina abandonado y que parece una prisión. La serie cuenta la historia de cómo Velásquez sobrevivió 23 años en prisión en un momento en que los carteles, los guerrilleros y los paramilitares se mataban unos a otros adentro.

Caracol espera que la historia sea un éxito internacional e invierte en ella a ese nivel. Cada uno de los 60 episodios cuesta unos $150,000, casi el doble que una telenovela normal, y se graba en resolución ultra alta.

Si hubo debate dentro de la compañía sobre llevar a la pantalla la controvertida historia de Velásquez, “creo que eso se acabó cuando Netflix se interesó”, dijo Aguilar.

Historias de guerrilleros

Si resulta ser un éxito, Velásquez pudiera convertirse en una especie de pionero que abra puertas a otras figuras del bajo mundo.

Eso es particularmente relevante ahora que el mayor grupo guerrillero de Colombia, las FARC, ha logrado un nuevo acuerdo de paz con el gobierno. ¿Venderán los derechos de sus historias jefes de las FARC como Timoleón “Timochenko” Jiménez o Iván Márquez, que actualmente son considerados terroristas en Estados Unidos y Colombia?

Aguilar cree que los guerrilleros siguen siendo demasiado tóxicos.

“Creo que a los líderes [de las FARC] todavía no los aceptan en general”, dijo. “De manera que no pienso que va a haber mucho interés”.
Aunque Velásquez expresa abiertamente su odio por las FARC, sugirió que un contrato para una película u otro medio pudiera tener un papel positivo para reintegrar a los guerrilleros.

“[Timochenko y El Paisa] tienen una historia increíble. Son personas violentas que han estado en la guerra, y a la gente del primer mundo le gusta ver estas historias”.

“Nosotros los guerreros tenemos dos posibilidades”, dijo. “Matar, secuestrar y narcotraficar, eso es lo que sabemos hacer los guerreros. Pero si nos ponen en YouTube y el cine, eso es muy productivo para la sociedad. Nos deja salir adelante cuando nos está acorralando todo el mundo”.

Y aunque algunos estados norteamericanos tienen leyes que prohíben a los delincuentes beneficiarse de la publicidad de sus delitos, ese no es el caso en Colombia.

Una salida y una ganancia

Para Velásquez, los medios sociales han sido una salida y una salvación.

De pelo cano y hablar rápido, el antiguo sicario se describe como de “ultraderecha” y usa su canal de YouTube para criticar acerbamente a las guerrillas, a los socialistas de Venezuela y cualquier otra cosa que huela a izquierda. (Pero ha dicho que apoyaba a Hillary Clinton porque Donald Trump “es un cerdo que denigra a los hispanos y llevará el mundo a la guerra”).

Pero también ha llegado a depender de los medios sociales como herramienta para impulsar sus proyectos y generar ingresos. Desde que salió de la prisión, dice que la mayoría de las puertas están cerradas. No puede conseguir seguro de salud ni abrir una cuenta de banco. Trató de trabajar con una comisión de derechos humanos de Medellín y ofrecer recorridos por las partes más peligrosas de la ciudad, pero la alcaldía se lo prohibió, dijo.

Incluso así, espera que sus enemigos de las FARC le abran la puerta inadvertidamente. En las negociaciones de paz, presionaron para que les permitan participar en la política a pesar de sus crímenes. Velásquez dijo que se le debe permitir postularse a un cargo público. (El acuerdo de paz original fue derrotado por los electores el 2 de octubre, en parte debido al temor de que los guerrilleros entren en el gobierno).

Velásquez se ha convertido en una sensación de los medios locales, pero también se arriesga al convertirse en una figura tan pública en un país que está lleno de víctimas y enemigos potenciales. Se queja de que no le permiten tener un arma o un vehículo blindado.

“Me siento seguro porque no tengo miedo a la muerte. Estar sobre la tierra o debajo de ella, me da igual”, acotó. “Estoy con Dios, el Espíritu Santo, la Virgen, el Angel de la Guarda y Jesucristo. Y tengo amigos poderosos que me protegen”.

Fuente: http://www.elnuevoherald.com/

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