Publicado el: Jue, Mar 9th, 2017

El Sistema: Orchestraring Venezuela’s Youth, destapa escándalos que incluyen presuntas vejaciones y abuso sexual, así como una tiranía instaurada por Abreu

dudamel y Maduro

Vejaciones y abuso sexual rodean El Sistema de Orquestas de Venezuela

La exótica combinación de la elitista música clásica con justicia social en un país del tercer mundo despertó el interés de Geoffrey Baker, investigador de la Universidad de Oxford, Reino Unido, especializado en música e idiomas modernos, con particular dedicación en América Latina; pero lo que a primera vista lo sedujo no tardó en desencantarlo. El secretismo y la autocensura fueron dándole un matiz clandestino a la investigación, al punto que confiesa haberse sentido en momentos como si estuviera haciendo una pesquisa sobre “el crimen organizado”.

El Sistema, como se conoce la fundación que agrupa las orquestas y coros juveniles e infantiles de Venezuela, ha logrado lavarle la cara en el exterior a un país sumido en una permanente crisis política, social y económica; pero qué pasaría si detrás de la más enaltecida fachada se descubrieran sórdidas historias. El carácter social de El Sistema habría sido simplemente el método que el maestro José Antonio Abreu puso en práctica para lograr que su “modelo eurocentrista” sobreviviera en la Venezuela chavista.

Luego de un extenso trabajo de campo durante un año, Baker desmitifica la organización que dirige Abreu, en su libro El Sistema: Orchestraring Venezuela’s Youth, destapando escándalos que incluyen presuntas vejaciones y abuso sexual, así como una tiranía instaurada por Abreu, fundador de lo que la revista Gramophone calificó como el segundo avance más importante de la música clásica del nuevo milenio, después de la invención del iPod. El escritor inglés ofrece un abreboca de su obra en entrevista exclusiva ofrecida a El Cooperante.

¿Por qué decidió venir a Venezuela a realizar una investigación sobre El Sistema? ¿Con qué esperaba encontrarse?

La primera vez que leí sobre El Sistema fue en una revista durante un vuelo en Latinoamérica, lo que inmediatamente llamó mi atención porque El Sistema parecía combinar tres cosas en las que estaba interesado: América Latina, música clásica y justicia social. Luego fui al debut de la Orquesta Juvenil Simón Bolívar en Londres en 2007 y apenas salí del concierto me dije: “Ha llegado el momento, voy a realizar esta investigación”.

Esperaba encontrarme con la historia que circula en el mundo en películas como “Tocar y Luchar” y en una inmensa cantidad de artículos de prensa. La historia oficial era: Un programa que estaba rescatando cientos de miles de niños del riesgo de caer en la delincuencia y las drogas.

Usted ha estado muy interesado en la música clásica y popular en Latinoamérica y también ha hecho investigaciones en Perú y Cuba ¿Se encontró en esos países una realidad distinta a la que se esperaba como le ocurrió en Venezuela?

Creo que toda investigación profunda involucra el factor sorpresa, aunque mi experiencia en Venezuela fue de un nivel diferente. En Perú estuve trabajando con archivos históricos y encontré muchos documentos históricos sobre músicos de los que no tenía ni idea que existían; en Cuba no hubo mayor sorpresa; y en Venezuela descubrí que la realidad era más compleja que la imagen que circula en medios internacionales.

Pienso que las narraciones dominantes frecuentemente se construyen sobre una fracción de la realidad, pero si vas al sitio, dedicas tiempo y te sumerges en la investigación te das cuenta que hay muchas otras historias que pueden ser contadas, y que esa historia dominante es altamente selectiva, en el mejor de los casos, o distorsionada, en el peor.

¿Cuantas personas entrevistó en Venezuela? ¿Cree que fue una muestra representativa para sacar sus conclusiones?

Entrevisté alrededor de cien personas y tuve conversaciones informales con muchas más. También hice seguimiento a medios de comunicación y leí cientos de fuentes impresas. Fui cuidadoso de escoger una amplia variedad de personas que tenían experiencias diferentes en El Sistema en distintas partes de Venezuela. Entreviste músicos (que van desde estudiantes a profesores y concertistas internacionales), conductores, administradores, autoridades culturales y periodistas. Hablé tanto con antiguos como actuales empleados, músicos de todas las edades que están dentro y fuera de la institución y figuras reconocidas en otras organizaciones.

Mi objetivo era obtener un panorama cándido de un corte transversal de la vida cultural de Venezuela y no solo los “sospechosos habituales” (Abreu, Dudamel, los directores de El Sistema, voceros oficiales, etc). Entonces sí, creo que tuve una muestra representativa. También tuve muchas conversaciones e intercambio de correos con otros músicos venezolanos desde la publicación del libro, y todos lo han elogiado como una descripción exacta de la institución, lo que refuerza mi convicción de que mi investigación fue sólida.

Cuando habla de disciplina, abusos verbales y humillaciones, usted compara la situación en El Sistemacon entrenamiento militar ¿A qué se refiere exactamente? ¿Llega esa disciplina excesiva a convertirse en violación de derechos humanos?

Los métodos tiene ciertos rasgos en común con entrenamiento militar y hay varios metáforas reveladoras que ha circulado (músicos como soldados, campo de entrenamiento, etc). También hay algo muy militarista en la orquesta en sí misma y esto es ampliamente reconocido. El periodista Arthur Lubow observó en recientes declaraciones públicas de Dudamel: “Conducir un grupo musical de ese tamaño es como comandar un regimiento”.

De hecho, la orquesta tiene sus raíces en la corte de Luis XIV, a mediados del siglo XVII en Francia, que coincide con el momento y el lugar donde surgió la revisión militar. Más allá de las metáforas militares, hay una estrecha relación histórica entre la disciplina militar y la disciplina en las orquestas. La línea entre disciplina y violación de derechos humanos no es clara. Todo el mundo tendrá una visión distinta sobre cuánta disciplina es aceptable; pero cuando escucho músicos jóvenes hablando de que sus profesores los golpean y les gritan repetidamente o de que son humillados frente a una orquesta completa, yo pienso que algún tipo de violación está ocurriendo, al menos de principios éticos.

Usted también habla de abuso sexual. Esa es una acusación muy seria. ¿Tiene pruebas de estas denuncias?

Por la naturaleza de los que son los abusos sexuales raramente existen “pruebas”. Por su propia naturaleza, tienden a ocurrir en privado, fuera de la vista de testigos y sin dejar rastros. Por lo tanto, pasar de las declaraciones a las evidencias es bastante difícil, por lo que los abusos sexuales en todo el mundo con frecuencia toma décadas en darse a conocer o nunca son revelados del todo.

También nos encontramos con un problema en cuanto a la definición de abuso sexual. Muchos músicos me hablaron sobre casos de profesores teniendo sexo con sus estudiantes ¿Es esto abuso? ¿Depende de la edad del estudiante? ¿Es un tipo de abuso la relación sexual entre un profesor y un estudiante, dado que uno tiene el poder institucional sobre el otro y es responsable de su cuidado? Son preguntas complejas con respecto a El Sistema que merecen ser debatidas más ampliamente en Venezuela.

¿Estarían ocurriendo entonces casos de pedofilia dentro de El Sistema?

He escuchado acusaciones, pero como lo dije anteriormente, para mí es imposible confirmarlas.

¿Por qué llama “tirano” al maestro José Antonio Abreu? ¿A qué tipo de tiranía se refiere?

El periodista Rafael Rivero le dio el famoso calificativo de “el ogro filantrópico” en un artículo publicado en 1994 en la revista Exceso. Él describió a una figura autoritaria que respondía agresivamente a la crítica. Una serie de músicos que han trabajado de cerca con Abreu han señalado que en El Sistema, la palabra de Abreu es ley; tanto así que él decide de manera maquiavélica los movimientos en la carrea de los músicos y toma acciones punitivas contra quienes lo enfrentanporque él quiere controlar todo. El escritor Eduardo Casanova lo describe como “el dictadorzuelo de la música en Venezuela”.

¿Ha recibido usted algún tipo de amenaza por escribir este libro?

No. Varios músicos venezolanos me advirtieron que fuera cuidadoso o que no publicara mis investigaciones, pero ellos estaban tratando de protegerme, no de amenazarme.

Usted ofreció un adelanto de sus investigaciones en un artículo publicado en el diario británico The Guardian ¿Qué agrega el libro El Sistema: Orchestraring Venezuela’s Youth? ¿Qué nos puede adelantar?

El artículo en The Guardian fue simplemente un intento de dar a conocer algunas claves a la esfera pública. Es solo un corto resumen. El libro explica las bases de esas ideas con muchos más detalles, proporcionando evidencias. También es un libro académico publicado por la editorial de la Universidad de Oxford, así que contiene un poco de discusión sobre el estudio académico de la música, educación, desarrollo e historia y sociedad de Latinoamérica.

El libro no pretende ser una colección de historias de El Sistema aunque sí contiene muchas historias; busca ser una reflexión de grandes temas como la acción social a través de la música, las instituciones y prácticas de la educación musical, política cultural en Venezuela, cultura europea en el contexto postcolonial y música clásica en el siglo XXI. Todos estos temas no los podía presentar en un artículo de prensa de 800 palabras.

Fuente: El Cooperante

 

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