Published On: sáb, Jun 1st, 2019

En Noruega el ganador fue… por Leandro Rodríguez Linárez


Por enésima vez insistimos, el gran error de la oposición venezolana y de la coalición internacional que adversa al chavismo es que trata democráticamente a quien solo usa la democracia como ardid para perpetuarse en el poder a cualquier precio. Es hora (hace muchísimo rato ya) de asimilar el chavismo es una franquicia del castrismo, pero con los recursos que siempre añoraron los Castro.

Las recientes reuniones en Noruega no fueron infértiles, al contrario, hubo un ganador y fue el régimen, veamos:

1) En primer lugar, continúa ganando tiempo, sí algo ha sabido hacer el chavismo es enfriar sus momentos de crisis a través de presuntos diálogos donde sus adversarios ni siquiera son escuchados, van a una procesión donde únicamente deben escuchar las demandas del régimen sin derecho a chistar ni una coma. El régimen ignora todo petitorio opositor, manipula y tergiversa a su conveniencia todo lo que pueda servirle.

2) El chavismo recibe trato democrático, aunque ha hecho de la democracia un ardid para preservar el poder a todo precio. Surge una pregunta ensimismada ¿Cómo un régimen que todo lo que tiene es ilegal, ilegítimo y a la fuerza puede imponer condiciones? Sencillamente, es inaceptable el trato afable que recibe por parte de quienes pisotea a placer, sin mencionar todo el daño generado al pueblo venezolano. No hay nada más que probar; delitos electorales, crímenes de lesa humanidad, corrupción globalizada y un sinfín de crímenes más dentro y fuera de nuestras fronteras dan cuenta de un régimen que solo se debe combatir con la misma fuerza que él profesa, no reuniones cordiales en países paradisíacos.

3) El presunto diálogo noruego también logró crear fisuras en la amplia base opositora, Maduro y sus cofrades han sabido sacarle punta a través del hegemónico control informativo y comunicacional, insinúan negociaciones, camaradería, acuerdos furtivos entre las partes a espalda de un pueblo desesperado que clama soluciones inmediatas.

De este modo, Noruega pasa ser otro error histórico en la lucha contra el castrismo venezolano, solo queda esperar que la política invisible, la de las estrategias y las alianzas, lleven un rumbo más certero por parte de la oposición.

Vale resaltar, el desespero que reina en la mayoría del país hace mella en quien se convirtió en la principal esperanza nacional, Guaidó, sin embargo, ello en nada fortifica al régimen, al contrario, agudiza una crisis arraigada en el desastre económico, en los servicios públicos moribundos por corrupción y negligencia, compromete mucho más una olla de presión remendada que cuenta los minutos para estallar.

Dialogar con el régimen o acudir a la trampa electoral con la (des)institucionalidad vigente no sería un error, sería una irrefutable prueba que detrás de esos acercamientos hay negociaciones que venden y entregan a todo un pueblo. Se requiere mayor presión social, mayor firmeza en los líderes opositores y un acompañamiento internacional redoblado. Nada distinto a ello devolverá la paz, la democracia y la constitucionalidad a nuestra ultrajada Venezuela. @leandrotango

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