Published On: sáb, Jun 29th, 2013

¿Es Capriles demasiado blando?

  Un liderazgo que comienza a ser cuestionado por su pasividad. Trata al chavismo como si compitiera dentro de una democracia suiza.

 

La oposición venezolana parece estar atravesando simultáneamente por su mejor y peor momento, con el oficialista régimen de Nicolás Maduro tambaleándose bajo una crisis de legitimidad y los efectos de una economía en bancarrota, pero con un liderazgo que comienza a ser cuestionado por su pasividad y por tratar al chavismo como si compitiera dentro de una democracia suiza.

Analistas consultados dijeron que un número cada vez mayor de voces han comenzado a cuestionar la estrategia adoptada por el candidato opositor Henrique Capriles ante la impugnación de los resultados electorales del 14 de abril, señalando que la negativa del dirigente de protestar en la calle el robo de la elección dio tiempo para que la comunidad internacional se acostumbrara a ver a Nicolás Maduro en el poder.

Capriles ha explicado que su negativa se debe al deseo de evitar choques violentos que podrían haber dejado decenas de muertos.

No obstante, otros lo ven como un incumplimiento por parte del joven dirigente del papel histórico que le tocaba jugar, bajo el argumento de que una eventual victoria electoral en Venezuela, contra un régimen autoritario que solo cree en el uso de las instituciones democráticas como una falsa coartada, implicaba la adopción de una mayor firmeza para hacer respetar la voluntad popular.

“Cuando uno asume un compromiso de ese nivel, se debe estar dispuesto a darlo todo, incluso la vida”, comentó en asesor político Esteban Gerbasi.

“Henrique demostró que no estaba a la altura de las circunstancias. Ganó las elecciones y no supo cómo asumirlo”, agregó.

Según Gerbasi, la lucha contra el régimen bolivariano controlado desde La Habana por los hermanos Castro requiere de ese tipo de compromiso.

“No se puede tratar la lucha por el poder en Venezuela como si se tratase de una democracia europea. En el país lo que hay es un régimen totalitario, controlado por otro régimen totalitario que tiene más de cinco décadas de experiencia en la represión y el control social”, comentó Gerbasi.

Funcionarios del gobierno venezolano no estuvieron disponibles ésta semana para conversar sobre las acusaciones de autoritarismo y sus vinculaciones con el régimen de Raúl Castro.

Los cuestionamientos a Capriles son formulados en momentos en que la impugnación introducida por Capriles de los resultados electorales ante las cortes chavistas parece haber llegado a un punto muerto, bajo la mirada indolente de la comunidad internacional.

La reciente decisión de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de quitarle la impugnación a la Sala Electoral la impugnación es un paso acelerar el proceso de pronunciarse en contra de la oposición, explicó el analista e investigador Antonio De La Cruz.

“[Con la decisión], la Sala Constitucional podrá empaquetar los seis procesos en uno, y darle una sola sentencia bajo la racionalidad de que el Poder Electoral determinó que la auditoria había ratificado los resultados electorales del pasado 14 de Abril”, dijo De La Cruz, al enfatizar que Maduro se muestra ansioso de cerrar el capitulo electoral para poner así fin a las acusaciones de que se robó las elecciones.

“Erradicar los procesos introducidos por Capriles ante la Sala Electoral del TSJ a la Sala Constitucional le permitiría al gobierno de Maduro resolver la situación de ilegitimidad de origen”, sostuvo.

Una decisión del TSJ, agrupación que es controlada totalmente por el chavismo, podría fin a la impugnación electoral, lo que dejaría a la oposición venezolana acudiendo a las esferas internacionales para tratar de obtener algún tipo de respaldo simbólico.

No obstante, la crisis de legitimidad no es el único dolor de cabeza que aqueja a Maduro, quien sucedió al fallecido Hugo Chávez a la cabeza de la “revolución bolivariana” para enfrentar una larga hilera de problemas.

El mayor de ellos reside en el gradual colapso de la economía venezolana, provocada por 14 años de políticas hostiles al empresariado que han destruido el aparato productivo generando escasez y miseria en el país con las mayores reservas petroleras del mundo.

Y son precisamente esas contradicciones provocadas por los fracasos del chavismo lo que lleva a muchos analistas a concluir que el régimen de Maduro tiene sus días contados, incluso aún ante la esperada negativa a la impugnación.

“Aquí en Venezuela lo que está planteado es un reventón”, comentó el asesor político Orlando Viera-Blanco.

“En Venezuela no hay papel higiénico, en Venezuela no hay dólares, en Venezuela el [tipo de cambio] paralelo está en 35 bolívares, la inflación está acabando con el bolsillo de la gente, no hay empleo estable, y a esto hay que agregarle el aderezo de entre 20,000 y 25,000 muertos al años [ha manos del hampa]”, explicó Viera-Blanco.

Es una situación que es insostenible y que podría provocar un estallido social que no estaría necesariamente protagonizado por los millones de electores que votaron a favor de Capriles en abril.

“Aquí puede venir un reventón inclusive de la propia sociedad de los más desposeídos, quienes tradicionalmente han pagado los platos rotos, que son los pobres, que podrían estar atravesando en este momento por un momento de decepción y hasta de duda respecto a la capacidad del señor Maduro, o de la revolución, o del partido de gobierno, para seguir regentando los destinos del país”, señaló.

Pero si bien el chavismo parece tener en este momento las fuerzas de la historia en su contra, también es cierto que es mucho el camino que le queda andar a la oposición para poder posicionarse en las preferencias de aquellos sectores de la población que tradicionalmente han respaldado al oficialismo.

Viera-Blanco defiende a Capriles señalando que su actuación ha sido responsable en un juego donde su espacio de maniobra es bastante limitado y donde la oposición, pese a haberse convertido ya en la primera opción electoral en Venezuela, aún no cuenta con estructuras sólidas dentro de cada una de las comunidades venezolanas para ayudar a activar a la ciudadanía.

“Para uno activar un proceso de base, uno tiene que crear redes. Eso ciertamente es una tarea que la oposición debe ir perfeccionando, y creo que Capriles está tratando de hacerlo en este momento. El sigue recorriendo el país”, comentó el asesor político.

“La oposición debe dejarse de patinar en el tema electoral y concentrarse en la realización de un trabajo político que genere reflexión, que vaya más allá de la campaña electoral y que comience a activar no solo a los distintos actores del poder, sino a la ciudadanía”, agregó.

Ese trabajo de “anclaje político” es necesario para poder terminar de pasar el capitulo que el chavismo, y la activación política debe ser asumida por cada uno de los ciudadanos deseosos de ver un cambio en el país, independientemente de lo que haga el liderazgo político.

“Esto no esta en lo electoral. No vamos a tener salidas electorales en Venezuela. Y creo que esa es una preocupación que no solamente se agota en los actores políticos, y en el líder político, sino que también requiere de una reflección profunda de la sociedad venezolana, y de una activación de cada uno de sus ciudadanos”, dijo.

El Nuevo Herald. Antonio Maria Delgado

 

 

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