Published On: lun, Nov 12th, 2012
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Correos electrónicos fueron claves en investigación a Petraeus

Petraeus renunció a su puesto el viernes pasado tras admitir que había tenido una relación extramarital. El escándalo que trajo consigo la caída del director de la CIA David Petraeus empezó con correos electrónicos hostigadores enviados por su biógrafa y amante, Paula Broadwell, a otra mujer, y que acabaron llevando al FBI a descubrir la relación, dijeron funcionarios federales a The Associated Press el sábado. El funcionario dijo que la investigación del FBI empezó hace varios meses con una queja en contra de Broadwell, de 40 años, graduada de la Academia Militar de EEUU y oficial de la Reserva del Ejército. Esa pesquisa llevó a los agentes a su cuenta de correo electrónico, lo cual puso al descubierto su relación con el general retirado de cuatro estrellas, de 60 años, quien había ganado el aplauso general por la manera en que dirigió las guerras en Irak y Afganistán. La identidad de la otra mujer y su conexión con Broadwell no se conocieron de inmediato. Petraeus ha estado casado por 38 años con Holly Petraeus, hija del superintendente de West Point cuando él estudiaba en la escuela neoyorquina.
Con la preocupación de que los correos electrónicos que él intercambiaba con Broadwell crearan la posibilidad de una brecha de seguridad, el FBI abordó el tema directamente con Petraeus, según el funcionario, quien habló con la condición de conservar el anonimato porque no estaba autorizado para discutir públicamente la investigación. El FBI se acercó al director de la CIA porque sus correos electrónicos relacionados con el asunto eran enviados la mayor parte del tiempo de una cuenta personal, no la suya de la CIA.
Petraeus decidió renunciar a su puesto, terminando abruptamente una distinguida carrera que podía haber culminado en su candidatura a la presidencia, idea que se cree él estaba considerando. “Semejante conducta es inaceptable, tanto como esposo como líder de una organización como la nuestra”, escribió Petraeus a su personal. Entregó su carta de renuncia al presidente Barack Obama el jueves, dejando atónitos a muchos en la Casa Blanca, la CIA y el Congreso. La noticia salió a los medios de prensa antes de que se informara a las comisiones de inteligencia de la Cámara de Representantes y el Senado, afirman funcionarios.
A la noche del viernes, múltiples funcionarios identificaron a Broadwell, quien pasó casi un año entero reportando sobre el tiempo pasado por Petraeus en Afganistán. Su biografía All In: The Education of General David Petraeus (“Todo o nada: la educación del general David Petraeus”), un best seller, fue escrita conjuntamente con Vernon Loeb, editor del Washington Post, y publicada en enero. Desde la renuncia de Petraeus a su cargo el viernes, el libro saltó de su ranking en Amazon el viernes de 76,792 a 111 hacia el mediodía del sábado. La CIA no dijo nada sobre la identidad de la mujer con quien Petraeus estaba teniendo una relación. Broadwell, quien es casada con dos hijos pequeños, no ha respondido a numerosos correos electrónicos y mensajes telefónicos. Broadwell planeaba celebrar la fiesta por su 40 cumpleaños en Washington este fin de semana, a la que muchos reporteros estaban invitados. Pero su esposo envió correos electrónicos a los invitados el viernes por la noche cancelando el evento.
Funcionarios de la CIA habían estado expresando preocupación por mucho tiempo sobre el acceso sin precedentes de Broadwell al director. Ella visitaba frecuentemente las oficinas centrales de la agencia de espionaje en Langley, Virginia, para reunirse con Petraeus en su oficina, lo acompañaba en sus arduas carreras matutinas alrededor de la sede de la CIA y a menudo asistía a eventos públicos como invitada suya, según dos ex agentes de inteligencia. Como oficial de inteligencia de la Reserva del Ejército, Broadwell tenía una alta acreditación de seguridad, lo cual ella mencionaba en eventos públicos como una de las razones de su idoneidad para escribir la historia de Petraeus. Pero su nivel de acceso resultaba perturbador para los miembros de la reservada y compartimentada agencia de inteligencia, donde a menudo esposos y esposas trabajan en diferentes divisiones pero no se cuentan nada cuando regresan a casa porque “no tienen que saber nada”.
Un incidente que tomó por sorpresa al personal de la CIA fue cuando Broadwell publicó en su página de Facebook una foto de Petraeus con la actriz Angelina Jolie, tomada en su oficina del séptimo piso donde sólo se permite tomar fotos al fotógrafo oficial de la CIA. Al parecer Petraeus había dado a Broadwell la foto apenas horas después de que fuera tomada. El personal de Petraeus en Afganistán había estado igualmente preocupado sobre el tiempo que Broadwell pasaba con su jefe en sus múltiples visitas como reportera a la zona de guerra. Siguiendo el procedimiento militar estándar con los altos oficiales, siempre hubo otro oficial presente cuando ella se reunía con él en su oficina central. Oficiales cercanos a Petraeus insisten en que la relación extramarital no empezó cuando él llevaba todavía el uniforme.
En el prefacio de su libro, Broadwell dijo que había conocido a Petraeus en la primavera del 2006. Ella era una estudiante de postgrado en la Escuela de Gobierno Kennedy de Harvard; él estaba de visita en la universidad para hablar sobre sus experiencias en Irak y sobre un nuevo manual de contrainsurgencia en que él estaba trabajando. Ella se había graduado de West Point con honores académicos, deportivos y de dotes de mando, según una biografía publicada en el website de la editorial que la publicó, donde aparecen listados los autores disponibles para charlas.
Harvard invitó a algunos estudiantes para que se reunieran con Petraeus, y Broadwell estaba entre ellos debido a su historial militar, que según ella escribió incluía haber sido llamada de nuevo a filas tres veces para trabajar en asuntos de contraterrorismo tras los ataques del 11 de septiembre. Luego que Obama puso a Petraeus a cargo de Afganistán en el 2010, Broadwell decidió expandir su investigación a una biografía autorizada.
Broadwell tiene fuertes vínculos y amistades en la esfera de los medios de prensa de Washington y a menudo era llamada a comentar sobre los puntos de vista de Petraeus a medida que se hacía más difícil hablar con él directamente. El director de la CIA se había retirado un poco del contacto con la prensa, suspendiendo su costumbre de enviar correos electrónicos a los reporteros y terminando con las entrevistas de antecedentes que habían sido comunes en la agencia. Este fue el caso en especial luego de alegaciones de los republicanos la primavera pasada de que la administración de Obama estaba dejando filtrarse material clasificado para mejorar su reputación de política exterior antes de la elección presidencial, luego de que aparecieron una serie de historias en la prensa sobre operaciones ultrasecretas contra Al Qaida en Yemen y contra el programa nuclear de Irán. Una investigación de esas filtraciones ordenada por la Casa Blanca continúa en curso.
La renuncia de Petraeus sucede justo antes de una crucial comparecencia suya ante comisiones congresuales de inteligencia la semana próxima, para testificar sobre lo que sabía la CIA y lo que dijo a la Casa Blanca antes, durante y después de los ataques en que murieron el embajador de EEUU y otros tres estadounidenses en Libia el 11 de septiembre. Funcionarios del Congreso dijeron que el segundo de Petraeus, Michael Morell, testificará en su lugar como director interino de la CIA.
El Nuevo Herald

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