Publicado el: Dom, Jul 10th, 2016

Espionaje chavista, una invasión a la privacidad sin precedentes

espionaje en Venezuela

Una invasión a la privacidad sin precedentes

Los archivos del espionaje chavista, muestran un mundo paralelo de comunicaciones secretas obtenidas por una maquinaria de hackers militares y civiles bajo orden directa del presidente Maduro.

El presidente venezolano Nicolás Maduro sabe cuántas mujeres le escriben a diario al teléfono móvil del líder opositor Henrique Capriles Radonski. Y las fotos que recibe. Y con quiénes se reúne cada día. Y sobre qué hablan en privado una buena parte de los más destacados dirigentes de oposición en Venezuela como Henry Ramos Allup y Julio Borges. Y cuáles son las vías de la oposición para comunicarse con operadores chavistas como Jorge Arreaza y Elvis Amoroso. O la información de identidad del círculo familiar de la Fiscal General Luisa Ortega.

Centenares de conversaciones y documentos filtrados por primera vez de los archivos del espionaje chavista, muestran un mundo paralelo de comunicaciones secretas e íntimas, obtenidas por una maquinaria de hackers militares y civiles bajo orden directa del Presidente Maduro, que utilizan todos los recursos tecnológicos, incluyendo tecnología de punta diseñada por firmas norteamericanas, para penetrar los secretos de la oposición pero también de altos funcionarios de su propio gobierno, una operación que según sus detractores, viola preceptos legales y constitucionales que en teoría protegen el derecho a la privacidad en Venezuela.

Según testimonios inéditos y fuentes familiarizadas con el tema, la maquinaria de espionaje de Nicolás Maduro opera desde varios bunkers en la capital venezolana, el principal de los cuales se ubica en el complejo de edificios que sirve como sede del poder presidencial en Caracas, conocida como Miraflores. En oficinas bajo fuerte custodia los hackers pagados por el gobierno trabajan en largas filas de computadoras de última generación, con capacidad para procesar docenas de terabytes de información en bruto, con objetivos precisos. Los operadores, una combinación de oficiales militares activos de las cuatro fuerzas y civiles comprometidos, trabajan afanosamente en dos tareas claves para el gobierno venezolano: monitoreo masivo de las redes sociales e intercepción de correos electrónicos y conversaciones de opositores al régimen de Maduro, incluyendo enemigos dentro del chavismo, en tiempo real. La misión es de urgencia: el monitoreo permite saber quiénes conspiran, quiénes son los aliados, y quiénes trabajan para sacarlo del poder.

Los especialistas utilizan una combinación de programas, hackers y tecnología de última generación, que le permite al gobierno “leer” y “escuchar” de forma instantánea muchas de las conversaciones privadas en emails, mensajes de texto y chats del sistema operativo de Blackberry (BBM), de figuras como el ex candidato presidencial y actual Gobernador de Miranda, Henrique Capriles Radonski; el jefe de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup; la ex Diputada y presidenciable María Corina Machado; y el Diputado Julio Borges, líder parlamentario del partido Primero Justicia, entre muchos otros.

Maduro conduce su propia operación secreta al estilo que critica de la NSA: invadiendo ilegalmente la privacidad de miles de venezolanos

Las intercepciones se realizan usando una combinación de avanzados equipos electrónicos de escucha y virus diseñados por especialistas rusos y chinos. La enorme cantidad de data que estos operadores amasan, se analiza posteriormente a través de un sofisticado sistema de inteligencia artificial creado por la transnacional norteamericana IBM. Todo el proceso es controlado por un organismo creado por Maduro en 2013: el Centro Estratégico de Seguridad y Protección de la Patria (CESPPA).

Según expertos, el CESPPA ejerce en Venezuela funciones equivalentes, aunque a menor escala, a la agencia norteamericana NSA (National Security Agency), recientemente denunciada por el propio Nicolás Maduro de conducir presuntas operaciones de espionaje contra la petrolera estatal Pvdsa.

Pero irónicamente, Maduro conduce su propia operación secreta al estilo que critica de la NSA: invadiendo ilegalmente la privacidad de miles de venezolanos. Sin embargo, a diferencia de la agencia norteamericana, el CESOOA utiliza la data que obtiene para intimidar y perseguir abiertamente a opositores a su régimen, en algunos casos haciendo pública la información, incluyendo videos y grabaciones de llamadas telefónicas, a través de medios oficiales y en talks shows conducidos por los propios jefes revolucionarios, como el programa que dirige Diosdado Cabello en la televisora estatal Venezolana de Televisión (VTV).

“Me han intervenido todo”, dijo a Vértice la dirigente opositora María Corina Machado. “Conversaciones privadas con mi madre y otras personas (…) teléfonos, correos electrónicos, redes sociales. Y estas conversaciones han sido divulgadas por funcionarios del Estado en medios que son públicos, en algunos casos editando, alterando y cambiándoles totalmente el sentido”, aseguró Machado.

De acuerdo a documentos internos del CESPPA y testimonios de personas involucradas en sus operaciones, a los que tuvo acceso en exclusiva Vértice, el gobierno venezolano vigila, interviene y almacena simultáneamente las comunicaciones de centenares de políticos opositores, periodistas, activistas y sus familiares, utilizando para estas labores un pequeño ejército de oficiales del Ejército, la Armada, Aviación, la Guardia Nacional y la Guardia Marina. Estos oficiales, que recibieron un entrenamiento especial en inteligencia tecnológica y contrainteligencia con la ayuda de asesores rusos, chinos y cubanos, se encuentran bajo el mando del mayor general Gustavo González López, actual ministro del Interior y Justicia, y uno de los militares sancionados por Washington el año pasado acusado de cometer graves violaciones a los Derechos Humanos en Venezuela.

Por Casto Ocando

Fuente: Noticias Venezuela

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