Publicado el: Vie, Ago 28th, 2015

Estado de Sitio Económico

Por: FERNANDO FACCHIN B.*

Venezuela está sometida a un “Estado de Sitio Económico (ESE)” impuesto por el régimen, el país sufre un duro e inmerecido castigo colectivo con la idea de mantenerse sumiso y obediente, oprimiendo en la miseria a los más necesitados, para que de esa manera no haya sublevación alguna. Un verdadero e intencional crimen de lesa humanidad.

El objetivo perverso de prolongar el ESE, le permite al régimen saquear los recursos del país y, así, consolidar el proyecto de empobrecer a la población, debilitarla sustancialmente y anclarla en el subdesarrollo indefinidamente.

El PIB cae a niveles nunca vistos, por debajo del umbral de la miseria, lo que significa inflación, hambre, desesperación ciudadana y la destrucción del valor monetario nacional.

La defunción del sistema democrático la ordenó el antecesor por razones bien conocidas y en los últimos dos años hemos contemplado cómo sus sucesores, mediocres políticos apátridas, mantiene de hecho un ESE sepultando la progresividad del desarrollo nacional.

Queda claro que el régimen no busca la recuperación económica del país, sino la desintegración del “Estado democrático y social de Derecho y de Justicia” que proclama el artículo 2 de la CRBV, subvirtiendo el orden establecido, sin más oposición que la que pueda ofrecer la ciudadanía. Se trata de una copia fiel del modelo cubano.

Los Convenios de Ginebra prohíben las trabas a la libre circulación y comercialización de alimentos, medicinas y bienes de imprescindibles, incluso durante las guerras.

Desde el autoembargo o ESE impuesto a Venezuela perpetrado por el régimen con órdenes expresas de su capataz cubano, colocándonos como el patio trasero de la isla, protagonizando reformas legales carentes de técnica legislativa y de carácter pretoriano, ataques al sistema democrático y al estado de derecho, subidas indiscriminadas de los impuestos directos e indirectos, pérdida de calidad en los servicios públicos y la vialidad urbana y extraurbana y aumentos constantes de las facturas de los suministros básicos para los hogares, en los últimos dos años la situación económica del país ha empeorado notablemente.

Por lo tanto, debemos salir masivamente el 6D a votar para defender la Constitución y la Democracia frente a los ataques que ambas están sufriendo desde el ilegítimo régimen y sus súbditos legislativos, judiciales y electorales.

Venezuela está en decadencia. Un país en crisis social, política y económica recurrente, sin rumbo cierto, víctima de desigualdad y pobreza ancestral, desgarrada por la violencia criminal, un presidente ilegítimo que no convence a nadie; una AN inútil, un TSJ cuyo descrédito va de la mano de un lastimoso estado de desecho, donde se premia el inmediatismo pragmático en función a sus intereses particulares, dando la espalda a un país cuyo futuro no entra en sus prioridades. La sociedad en pleno viene expresando indignación y repudio al régimen.

En cada elección votamos por inercia, costumbre, ingenuidad o con un mínimo de esperanza en un cambio deseable, y no precisamente porque veamos en los partidos políticos y los candidatos que nos imponen, respuestas viables a las demandas del atraso, la pobreza extrema, el desempleo, el abandono, la seguridad, y la irritante y criminal desigualdad que cancela toda posibilidad de crecimiento y desarrollo. La voluntad popular es desechada por el régimen. La esperanza es que todo este descalabro sirva para romper indiferencias, silencios y complicidades y logremos una verdadera integración el 6D.

¿Alguien duda de esta realidad?

* Abogado
Columnista de El Carabobeño

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