Published On: mié, Abr 2nd, 2014

Falleció Juan Tomas Santana, testigo de excepción de la mayor crisis bancaria de Venezuela

-Fue Presidente de la Asociación Bancaria de Venezuela durante la crisis bancaria de 1994-95

-El epicentro de la crisis fue la intervención del Banco Latino y la opinión de Rafael Caldera

-Un manejo equivocado de una crisis

-La política y los medios de comunicación fueron propulsores de su magnitud

-Revelaciones ineditas

 

El 2 de abril del corriente año falleció en el Baptist Hospital en las afueras de la ciudad de Miami Juan Tomas Santana Mujica. Había nacido en la ciudad de Barquisimeto del estado Lara  y egresa con el título de abogado de la Universidad Central de Venezuela. Tuvo una exitosa carrera profesional en el campo de las finanzas venezolanas. Fue presidente de un banco hipotecario, director de  Entidades de Ahorro y Préstamo, Presidente del Banco Nacional de Ahorro y Préstamo y miembro de  juntas  directivas de varias empresas venezolanos. En su juventud universitaria fue un activo dirigente político desde las filas del socialcristianismo venezolano.

Juan Tomás Santana fue testigo de excepción de la crisis bancaria que se desarrolló durante los años 1994 y 1995.  La más grande crisis financiera que registra Venezuela. Desde su posición como Presidente de la Asociación Bancaria de  le correspondió ser testigo y protagonista de la intervención del Banco Latino –uno de los bancos más grandes del sistema financiero venezolano- que traería severas consecuencias para la economía del país. En aquella crisis se conjugaran diversos y contradictorios factores que ahondaron la magnitud de sus consecuencias. El desatino e impericia en el manejo de la situación por los funcionarios del Banco Central de Venezuela y la Superintendencia de Bancos; la politización que el recién electo presidente Rafael Caldera le imprimio a la situacion bancaria y la puesta en marcha de una represión irreflexiva, personalista e imprudente que éste le dio a la crisis son algunos de los factores que contribuyeron a las profundas  consecuencias económicas y políticas que aquellos acontecimientos trajeron para Venezuela.

En un libro aun inédito escrito  bajo el titulo “La historia no relatada  de una crisis bancaria” al que hemos tenido acceso, su autor consigna la valiosa percepción de Santana sobre algunos de aquellos acontecimientos. Estas son parte de sus reflexiones:

__“En el año 93 se generalizó una crisis en la economía venezolana producto del severo programa de ajustes aplicado durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez. Se cambian las reglas que imperaban en materia económica. El equipo integrado por los economistas Miguel  Rodríguez, Moisés Nain y Ricardo Haussman, entre otros, introducen correcciones fiscales y liberalizaciones cambiarias y financieras que, lógicamente, iban a repercutir, inicialmente, muy duramente en la actividad económica en su conjunto y en especial en las instituciones bancarias. Se disparan los intereses bancarios, se agudiza la morosidad de las carteras y sucumbe un buen número de empresas comerciales, industriales y manufactureras. A esto se suma la crisis  política que produce la salida de Pérez de la Presidencia de la República. Ello configuró un esquema que va a afectar al sistema financiero en su conjunto y en especial al Banco Latino, uno de los más grandes bancos del país, el segundo en tamaño. Cuando la situación de iliquidez se hizo presente, aunado a una intensa ola de rumores, se afecta un buen número de bancos. El Latino en especial. La verdad es que este instituto adopta una política no ortodoxa para frenar la salida de recursos y captar nuevos depósitos: se pagan altísimos intereses que se trasmite y afecta aún más  a todo el sistema financiero. Los intereses pagados por los depósitos tenían un margen muy superior a la tasa activa que se cobraba por los préstamos”.

__ “En cuanto al nivel de información sobre el caso particular del Banco Latino, sería inútil afirmar que yo no tenía conocimiento de tal situación. En mi condición de Presidente de la Asociación Bancaria participe en numerosas reuniones para el análisis de la situación. Ello consta en las propias actas de la Asociación.  Pero se había desatado una feroz competencia entre los bancos por los depósitos y ello fue agravando la crisis. De nada sirvió el antecedente del Banco de Los Trabajadores, el cual también pagó altísimas tasas de interés con perdida para muchos ahorristas que confiaron en el. Tampoco en este caso los ahorristas vislumbraron el peligro para sus ahorros. Algunos de ellos llegaron a mantener en sus cuentas sumas equivalentes a los cien millones de dólares.”


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“No me cabe la menor duda de los factores políticos presentes en esa decisión que exacerbó la actitud de los ahorristas y sembró dudas sobre el sistema en su conjunto. Por distintas razones, los directivos y principales del Latino se  granjearon la animadversión del gobierno. Pero lo que precipita y acrecienta la ola de rumores es que a principios del diciembre renuncia Gustavo Gómez López a la presidencia del banco. Utilizó el argumento de que siendo él una especie de enemigo político, se eliminaba el factor de discordia y se allanaba el camino para una solución. Sin embargo, esto fue interpretado por muchos como un abandono de sus responsabilidades. Ahora, la fórmula adoptada por el gobierno fue absurda. Acababa de producirse en España la crisis de BANESCO, el banco de Mario Conde, en el cual la decisión fue destituir a los directivos pero el banco siguió abierto. En Estados Unidos existían abundantes antecedentes. El banco de Illinois por ejemplo, fue recuperado con el concurso de las autoridades financieras. Lo mismo había sucedido en Europa. Es decir, abundaban los ejemplos sobre cómo tratar las crisis bancarias. Por eso creo que hubo un ensañamiento particular derivado del prejuicio de muchos personeros gubernamentales contra el Latino a lo cual se sumaban intereses de algunos particulares, incluyendo otros banqueros. Las razones para ello las desconozco.”

__” Lo que sí es cierto que alguien con mucho poder contribuyó a regar ese rumor. Mucho más si se involucraba al Ministro de la Defensa. En la propalación de esos rumores puede advertirse que, desde luego,  había gente que jugaba a la política. Todo comenzó con la llegada, después de la salida de Carlos Andrés Pérez, de un gobierno sin ningún piso político. Surge la figura de Ramón J. Velázquez, de altas cualidades intelectuales pero sin la debida experiencia o habilidad en la dirección del Estado y sin ningún respaldo o piso político. Lo que sí puedo atestiguar es que ante la ausencia de protagonismo del Ministro de Hacienda, Carlos Rafael Silva, hubo una curiosa sustitución de este por el Ministro de la Defensa. Cuando el Ejecutivo Nacional decide paliar la aguda crisis de liquidez que afectaba  al país y al propio gobierno en particular, se acuerda la emisión de unos bonos de deuda pública y se invita a la banca a participar en la colocación de esos papeles. Esas reuniones las coordinaba o dirigía, Radamez Muñoz León, Ministro de la Defensa. Invitó a las directivas del Consejo Bancario Nacional,  de la Asociación Bancaria y otros banqueros a una reunión en el despacho ministerial en Fuerte Tiuna. En esa reunión se comentó la situación bancaria y se invito a la banca, adquiriendo esta tal compromiso, a participar en la colocación de los bonos. Lo insólito es que eso lo hiciese el Ministro de la Defensa y no Carlos Rafael Silva, Ministro de Hacienda, quien parecía ignorar estas iniciativas. Si existió un detalle que puede contribuir a establecer la existencia de una especial deferencia en la relación de Muñoz León y Gómez López. Esa reunión, a pesar de estar presente la representación de los banqueros, incluyendo al Presidente del Consejo Bancario Nacional, no comenzó hasta tanto no llegara Gustavo Gómez López. Días después, en una cena, ahora en la residencia del Ministro, en la cual no se escatimó el buen licor, se insistió en la necesidad de adquirir los bonos. Acompañaba a Muñoz León el ex-ministro, General Iván Jiménez. Pienso que parte del ensañamiento se encuentra en esa evidente amistad. Ahora, también es cierto que importantes recursos de las Fuerzas Armadas se encontraban en el Latino y ello también puede explicar el especial interés del Ministro de la defensa en querer solventar los problemas del Latino.”

__”Al tomar la crisis un claro tinte político hubo mucha indiferencia o impunidad con los funcionarios que estaban  en el Banco Central por parte del entrante gobierno de Caldera. Es probable que la coincidencia con la visión que tenía Caldera sobre la banca lo llevara a mantenerlos allí. Personas que a pesar de su preparación habían demostrado una total falta de pericia para el manejo de la primera manifestación de la crisis, me refiero al caso del Latino. Esto lo agrava el hecho de que ellos, mejor que nadie, conocían  a cabalidad la situación financiera y económica del país. Además habían presentado amplios informes en ese sentido. Recuerdo una  anécdota que muy bien ejemplifica esa situación.  Con ocasión de la crisis se decide la preparación de un proyecto de ley que después fue la llamada Ley de Emergencias Financieras. Se inician reuniones coordinadas por la Asociación Bancaria con la idea de obtener opiniones de los distintos sectores del país. Se consultó a los representantes de las distintas fracciones políticas. Una de las personas entrevistadas fue la doctora Haydé Castillo de López Acosta, miembro del Comité Nacional del partido Copei. Esta senadora dijo delante de toda la directiva  y de otras personas que allí se encontraban -cuando la discusión adquirió un tono muy elevado pues se quería  penalizar exclusivamente a los banqueros en los casos de colapsos o emergencias de bancos- que: hasta ahora los culpables de todo lo que pasaba en el país habían sido los políticos, ahora, ustedes, nos ponen en bandeja de plata la posibilidad de trasladar esa responsabilidad y eso lo vamos a aprovechar.  Para mí eso fue un acto de sinceridad y de no de cinismo político. Yo respeto a la doctora Castillo y creo que actuó con gran espontaneidad. Lo importante es que esta pequeña anécdota ilustra bien la opinión reinante. Poco proclive por lo demás para enfrentar con seriedad una crisis de esa magnitud.”

__” El Consejo Bancario Nacional, con la participación unánime de todos sus miembros, contrata un amplísimo estudio a firmas especializadas y a expertos internacionales sobre la materia, entre ellos el español Aristóbulo De Juan, para tener una visión detallada  de las experiencias internacionales. No era un tratamiento teórico de la materia, al contrario, era un estudio práctico, con recomendaciones especificas.  Ese análisis contradecía las formulas que se venían adoptando en la crisis sistémica que azotaba a la banca  venezolana.”

__”Si duda que la labor de Roosen (Gustavo Roosen desinado por Caldera Comisionado especial para la crisis) fue absolutamente negativa. Tanto que se habla de la “Segunda Quiebra del Banco Latino”. Si juzgamos por los resultados obtenidos las cifras apuntan hacia una gestión mucho peor que la por ellos criticada. Se aumentan desproporcionadamente los gastos ordinarios, se contratan despachos de abogados en Venezuela y en el exterior pagando honorarios escalofriantes y se deteriora aun más la cartera crediticia…”.

__”No puedo afirmar que hubiese una línea editorial especialmente trazada en ese sentido, pero no hay duda que la cobertura que (los medios de comunicacion)  le dio a los hechos llama la atención. No es que no debía reflejarse la situación pero no en la forma desmedida como se hizo. Eso contribuía a extender la crisis. Hubo cierto amarillismo. Todo el enfoque se hizo de materia negativa. Recurrir al auxilio financiero, previsto en la ley, era un estigma. En ningún país, ningún banco o bancos, tienen los fondos suficientes para paliar una crisis, una corrida y es por eso que existen estos mecanismos en todos los países desarrollados y no desarrollados del mundo. Eso debe entenderse. Hoy como ayer y mañana, existen y existirán bancos que tengan dificultades. Los banqueros los presentaban cuando acudían a Fogade, como unos reos que iban a cumplir con una condena a priori de deshonestidad y desprecio público y no en el ejercicio de un derecho que les otorgaba la ley.  Parecían reos o indiciados. Eso estaba previsto en la ley y mas que un derecho era un deber. Fue Fogade y la Superintendencia, quienes eligen ese procedimiento y no el de la intervención. Fogade es quien redacta, prepara, los contratos de auxilio financiero y obliga a su firma. Estableciendo responsabilidades y garantías. Pero los medios crearon una  matriz de opinión contraria a los banqueros y a las razones de la propia crisis. Se buscaban chivos expiatorios que fueron y siguen siendo los banqueros. Presentados como unos delincuentes y culpables de todo lo que pasaba en la economía venezolana. Esa actitud maliciosa yo la experimenté muchas veces. En entrevistas que concedía a la prensa las preguntas eran hechas con malicia. Se nos preguntaba como si nosotros fuéramos cómplices de hechos punibles. La Asociación Bancaria se vio obligada a llamar a comerciantes para que quitaran los avisos de no aceptación de cheques de algunos bancos. El ambiente era de total descontrol.”

Por: Redacción ImpactoCNA

 

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