Publicado el: Dom, Jun 11th, 2017

FARC promete entregar hasta el último peso

Entregaremos hasta el último peso: Pastor Alape, comandante de las Farc
El jefe guerrillero aseguró que los dineros irán para reparar a las víctimas y reincorporar a quienes dejen las armas. También dijo que no están apegados a las armas, sino a su proyecto político.

El fiscal dijo que ustedes iban a legalizar sus bienes aprovechando un decreto-ley…

Definitivamente el fiscal no ha hecho una lectura juiciosa de los acuerdos, ni de los decretos, o sencillamente los ha leído con prevenciones y en busca de obstaculizar el proceso. No ha entendido el momento histórico en el que está el país y la necesidad de que la Fiscalía trabaje en función de garantizar el fin del conflicto. Las Farc hemos venido haciendo un listado de nuestros bienes, la masa patrimonial que se había recogido para la guerra tendrá que ser utilizada para la reparación a las víctimas y la reincorporación de los combatientes. Ese es el acuerdo. Eso requiere un proceso de contabilidad juicioso. Entregaremos hasta el último peso para la paz. Nosotros le jugamos limpio a lo pactado.

Esta semana empezó el proceso formal de dejación de armas. El 30 % del armento ya está en manos de la ONU, ¿cómo ha sido el ambiente en los campamentos?

Estamos concentrados en la elaboración de nuestros planes de acción política. Eso nos esperanza. Estamos dedicados a pensar en cómo nos vamos a reinsertar a la vida legal, económica y social del país. Tenemos expectativa y preocupación sobre cuál será la tierra para realizar nuestros proyectos productivos. El 80 % de las Farc son campesinos y en el centro del conflicto está la tierra, así que si no hay tierra para quienes le apuestan a la paz y para los que no la tienen, pues va a ser muy frustrante.

¿Eso quiere decir que para las Farc no es un problema dejar las armas?

Las armas no son un fetiche del guerrillero, eran un vehículo de acción. La fuerza de la comunidad guerrillera está en las regiones, en las comunidades, si no hubiera sido imposible mantenernos 50 años en la lucha. Todos los días hay dejación de armas, y cada vez vamos a acelerar más el cumplimiento de nuestros compromisos. Eso sí, hemos expresado nuestra preocupación por los tropiezos de la implementación, porque cada incumplimiento nos genera dudas.

También se conoció en los últimos días un caso de un integrante de las Farc que intentó violar a unas niñas en una zona veredal.

La juridicidad guerrillera ya no está actuando, y quienes cometan delitos hoy tendrán que responder ante la justicia ordinaria, la sociedad y el Estado. Ese delito no corresponde a la Jurisdicción Especial de Paz, así que esa persona tendrá que asumir la responsabilidad de sus actuaciones.

¿A qué se debió el aplazamiento de la dejación de armas? Porque muchos piensan que es un incumplimiento por parte de las Farc…

Lo que hemos demostrado en este proceso es un estricto cumplimiento. Ninguna persona coherente podría acusarnos de no hacerlo. Eso sí, este proceso nos ha demostrado que cuando se establecen fechas fatales, es muy complejo, porque un proceso vivo, con dinámicas sociales, no puede tener esos plazos. Mire lo que pasó con el ingreso a las zonas veredales. Nos trasladamos sin que el Gobierno hubiese cumplido con sus compromisos logísticos y de infraestructura. Y hoy, día D+ 192, no hay una zona veredal terminada. Eso para mostrar las dificultades que tiene el proceso frente a los cronogramas pactados. Lo que hemos dicho es que los tiempos están ligados a las condiciones de distancia y terrenos, agréguele a eso tiempos atmosféricos. Todo eso influye en el cumplimiento de compromisos. Sin embargo, nos dimos un nuevo plazo para que el Gobierno, las Naciones Unidas y las Farc aceleremos y mostremos la voluntad de cumplir lo pactado.

¿Eso quiere decir que el aplazamiento se debió a los incumplimientos del Gobierno?

No, es sólo que se necesita más tiempo para que se cumplan las rutas pactadas para la dejación. Eso incluye garantías, logística, desarrollo en terreno de actos definitivos de reincorporación, etc.

¿Qué pasa si no se cumple el nuevo plazo?

Se tiene que cumplir. Este proceso ya no es de las Farc y del Gobierno, es de la ciudadanía.

Cuando se conoció el fallo de la Corte Constitucional sobre el “fast track”, “Timochenko” anunció que las Farc se declaraban en asamblea permanente. ¿Esa asamblea ya concluyó?

Sí, concluyó con el acuerdo de la nueva hoja de ruta. A esas discusiones con el Gobierno llevamos las reflexiones de la guerrillerada en sus asambleas permanentes. Y se hicieron porque necesitábamos conocer el pálpito de nuestra gente, queríamos escuchar sus propuestas para enfrentar ese momento.

¿Qué falta para que los acuerdos sean irreversibles?

Una normatividad de paz que hoy es inexistente. Se necesitan ajustes institucionales, por ejemplo. Obviamente que en las Farc no somos ilusos, ese es un proceso que está sujeto a dinámicas que deben construirse en este escenario. Es decir, la construcción de la paz es un proceso, hasta ahora hicimos un acuerdo que cierra el ciclo de la confrontación militar, pero tendremos que abrir nuevas rutas para resolver los problemas estructurales que le dieron origen y que lo han alimentado por más de medio siglo.

Dice que no son ilusos, entonces deben prever que en este Gobierno no se va a alcanzar a cumplir con todo lo pactado. ¿Cuáles son los mínimos que deben quedar?

La amnistía completa; que entre en funcionamiento la unidad especial de investigación y lucha contra las organizaciones criminales; la ruta para la reforma rural integral; se inicie la reforma electoral y política; la creación de los espacios territoriales para que la comunidad guerrillera pueda iniciar su reincorporación económica, y la rehabilitación de los territorios marginados, excluidos y olvidados.

El comisionado de Paz ha calificado como una maldición el que la campaña presidencial coincida con el primer año de implementación. ¿Cómo blindar el Acuerdo de Paz de las turbulencias de la lucha por el poder?

Ese es un tema muy complejo. No creo que se pueda blindar, pero sí se podría atenuar el impacto de la campaña, evitando que se haga politiquería con el acuerdo. Y es con la participación de sectores sociales, populares, de quienes hemos estado excluidos de la vida electoral. Así podremos exigir y plantear alternativas para proteger lo esencial de los acuerdos en su implementación. Y eso requiere que el Gobierno mantenga la implantación por encima de los vaivenes electorales.

Pero eso no va a ser fácil, ya que es evidente que la clase política no va a hacer fácil la llegada de las Farc a la vida electoral… vea la actitud del presidente del Congreso, Mauricio Lizcano, o del alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, que se negó a sentarse en la misma mesa con usted.

Confiamos en las dinámicas del avance del proceso. Cuando termine la dejación de armas, cuando la comunidad guerrillera active la productividad de los territorios donde se ubique, cuando nos vean acompañando a las comunidades cocaleras en su proceso de sustitución de cultivos, cuando avance la descontaminación de territorios minados. Todos esos actos van a ir generando una nueva realidad. Mire cómo ha sido la dinámica del proceso, al principio había sectores y personas que no creían en esto, y ahora se han ido vinculando. No digo que ahora defiendan el proceso, pero sí se han venido integrando a los espacios de debate. Y el ejemplo claro es el gobernador de Antioquia, quien participó de la discusión de hace una semana en Medellín.

¿Les preocupa la actitud de Cambio Radical en el Congreso y que Germán Vargas Lleras llegue a la Presidencia?

Pues la esperanza no se pierde. Y esa esperanza nace de los momentos concretos, y lo que vemos hoy es que viene creciendo el apoyo al proceso de paz. El segundo mandato del presidente Santos se da para hacer la paz. Hoy la paz sigue siendo el centro del debate electoral. Y creemos que la mayoría de los colombianos van a apoyar al candidato que se comprometa a sacar adelante este acuerdo. No creo que se imponga el sector que quiera volver al oscuro pasado de la guerra.

¿Los incumplimientos del Gobierno, la nueva realidad en la Corte Constitucional y el celo de la clase política lo hace sentir que el Estado está jugando al incumplimiento premeditado?

Entendemos que el Estado no es monolítico, que hay debate interno, contradicciones entre sectores y lucha de intereses. Eso es parte del Estado, pero también confiamos en el poder transformador y movilizador de la mayoría de los colombianos, que hoy ven una posibilidad de que el país avance hacia la democracia profunda. No hablamos de una Colombia socialista, sólo soñamos con un país más democrático y tolerante.

“Timochenko” dijo que la incursión del Ejército en la zona veredal del Guaviare no fue un error. ¿Qué información tienen para afirmar eso?

Lo que pasa es que aún no se ha dado una reforma de la normatividad de las Fuerzas Militares, y persiste una mirada contrainsurgente en una serie de mandos. Siguen apostándole a la desmovilización. Están en otro mundo. Eso pasó en el Guaviare: se hizo una operación, de las que ya se venían realizando, para buscar deserciones. Las Fuerzas Militares no han acondicionado su doctrina a la paz.

¿Está diciendo que violaron los protocolos del cese bilateral a conciencia para ir a promover deserciones en las Farc?

Exactamente. Tendrá que haber una investigación contra el mando que ordenó la operación, porque es una operación de sabotaje al proceso de paz, que además va en contra de las leyes y de las directrices presidenciales. Creo que hay confusión en algunos integrantes de las Fuerzas Militares porque no ha habido suficiente pedagogía sobre el Acuerdo Final de Paz.

Hace una semana se conoció que un miembro de su esquema de seguridad había matado a un niño de ocho años, ¿qué pasó con eso?

Me enteré cuando me informaron que uno de los miembros del esquema de protección no venía a trabajar porque había tenido un problema judicial. Dijeron sus compañeros de la Unidad Nacional de Protección que lo iban a robar, disparó y resultó un niño herido.

¿Cómo le ha ido en la vida civil? ¿Cómo siente que ha sido recibido?, se lo pregunto porque hace ocho días en Medellín el alcalde le hizo un desplante y a la salida había un grupo de personas insultándolo…

No voy a descalificar a nadie. Pienso que el alcalde está en el proceso de evaluar cuál es el momento para apostarle al proceso. Porque según lo que ha mostrado no es un enemigo cerrado de la paz. Dicen que apoyó el sí. Y sobre quienes salieron a manifestarse en contra de mi presencia, pues esa es la democracia. Si no le gusta algo, está bien que lo expresen. Lo importante es que sea sin violencia. Esa es la apuesta que estamos haciendo. Y en ese camino los líderes políticos tienen una responsabilidad muy grande para que los debates se mantengan dentro del respeto y la no violencia. Ese es el reto que tenemos los colombianos: construir un país más civilizado.
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Fuente:elespectador

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