Publicado el: Vie, Oct 20th, 2017

Felipe VI, ante el desafío independentista: “Cataluña es y será una parte esencial de España”

Una ceremonia de entrega de premios es para celebrar. Alegría. Aplausos. Reconocimiento. Los hubo, claro en los Premios Princesa de Asturias. Pero la crisis institucional que atraviesa España ante el desafío independentista de Cataluñaobligó a torcer el gesto. Cambiar la sonrisa por la preocupación. Por segunda vez en sólo 15 días, el Rey se ha visto en la necesidad de abordar el órdago secesionista. Palabras claras y directas. Reconociendo el problema y la gravedad del momento -“España tiene que hacer frente a un inaceptable intento de secesión”-, pero mostrando el camino para frenar a quienes quieren romper la unidad de país: “España lo resolverá por medio de sus legítimas instituciones democráticas, dentro del respeto a nuestra Constitución” [Lea en PDF el discurso de Felipe VI].

El pasado 3 de octubre, Felipe VI protagonizó un mensaje histórico a los españoles, ante la intención del Govern de Cataluña de proclamar la independencia. Este viernes, en su tradicional discurso durante la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias ha abordado, nuevamente, de manera amplia y directa el conflicto. Tanto, que un 25% de su intervención ha versado sobre ello. Los gestos que siempre ha intentado prodigar el Rey hacia Cataluña -es una de las comunidades que más ha visitado- obligan ahora a dejar paso a la contundencia de las palabras, de los mensajes verbalizados.

“Cataluña es y será una parte esencial de la España del siglo XXI”, ha sido su mensaje directo. Gesto serio, grave. Y lo ha dicho ante los representantes de las principales instituciones europeas: Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea; Antonio Tajani, de Parlamento Europeo; y Donald Tusk, del Consejo Europeo. Los tres fueron recibidos con un sonoro y largo aplauso. Y también ante una nutrida representación del Gobierno, encabezada por Mariano Rajoy, al que acompañaban los ministros Íñigo Méndez de VigoAlfonso Dastis e Isabel García Tejerina. También ha viajado a Oviedo Ana Pastor, presidenta del Congreso. Así como Miguel Arias Cañete, comisario europeo de Acción por el Clima y Energía.

Donald Tusk, Mariano Rajoy, Felipe VI, Antonio Tajani y Jean-Claude Juncker. | POOL

Felipe VI quiso enlazar con la complicidad mostrada por Europa en las últimas semanas, donde sus instituciones y los principales líderes han cerrado filas con el Gobierno, mostrándole su apoyo y pegando un portazo a las aspiraciones independentistas de obtener una mediación o algún apoyo de alguna relevancia. “Europa, la Unión Europea, forma parte del ser de esa España; una Unión que trasciende a los Estados con respeto a todas nuestras identidades y sensibilidades; una Union que dé respuesta a la modernidad, que indudablemente avanza hacia una mayor integración y convergencia. Ese es el signo de nuestros tiempos, del mundo en el que vivimos”. Unidad en el respeto a la diversidad. Una vía para integrar a Cataluña.

Hace dos semanas, el Rey tuvo que llamar a capítulo a los “poderes del Estado”, a los que emplazó a “asegurar el orden constitucional” y acabar con la “deslealtad inadmisible” de la Generalitat. En Oviedo, hubo un nuevo mensaje para ellos, toda vez que la escalada en el conflicto prosigue. “Es necesario más que nunca reivindicar los principios democráticos en los que creemos y en los que se sustenta nuestra vida en común. Son tiempos para la responsabilidad. Nuestros ciudadanos lo merecen”. En el auditorio, representantes del ámbito político y económico. Unas palabras pronunciadas sólo unas horas antes de que Mariano Rajoy reúna a su Consejo de Ministros para activar el artículo 155 de la Constitución, que prevé, entre otras cosas, asumir algunas competencias autonómicas.

Si en su intervención del pasado 3 de octubre, hubo voces críticas que afearon el hecho de que el Monarca pareciera dirigirse sólo a unos catalanes o que no hiciera mención al diálogo y el entendimiento, en su solemne discurso en Oviedo -el segundo más importante del Monarca, el más personal tras el de Nochebuena- las hubo. Describió una España “en la que todos sus ciudadanos -cualesquiera que fuesen sus ideas, dondequiera que nacieran o vivieran- tuviesen la oportunidad de encontrar su lugar en paz y libertad, sin temores ni miedos a la imposición ni a la arbitrariedad, alejados del rencor y las fracturas.

Con guiño incluido al reconocimiento de la diversidad y pluralidad de España -algo que algunas voces también echaron de menos el 3 de octubre, ese guiño-: “Una España en la que los pueblos que la integran viesen protegidas, reconocidas y respetadas sus lenguas, sus culturas, sus tradiciones y sus instituciones, como un verdadero patrimonio común que sin duda nos enriquece y nos identifica”.

Su fotografía-retrato del país, recuperando la visión transversal de discursos anteriores, no rehuyó la realidad compleja y tensa que se vive a pie de calle, que se sufren en el seno de las propias familias, algunas de ellas divididas. “Ningún proyecto de progreso y libertad se sustenta en la desafección, ni en la división -siempre dolorosa y desgarradora- de la sociedad, de las familias y de los amigos; y ningún proyecto puede conducir al aislamiento o al empobrecimiento de un pueblo”. Otro guiño, buscando la conexión con los ciudadanos de a pie.

La alta representación del Gobierno al acto no fue casual. Fuentes próximas al Gobierno explicaron que esta alta representación estaba destinada a respaldar a los líderes de la UE, mostrar una imagen de “unidad” y, a la vez, agradecer la posición de Europa, negando cualquier concesión a Cataluña. El propio Felipe VI, en su intervención, dejó patente el mensaje y gesto político que suponía la foto: “Su presencia simboliza, el compromiso, el apoyo y la solidaridad de las instituciones europeas con España, con nuestro sistema constitucional y con nuestro Estado Social y Democrático de Derecho”. Compromiso con el Estado de Derecho y mensaje a los independentistas, otra vez: Europa no está con vosotros.

Entre los asistentes estaba también Albert Rivera, presidente de Ciudadanos -que se reunió con Tajani- y por parte del PSOEJavier Fernández, por su condición de presidente de Asturias, y Francisco Polo, secretario de Área de Emprendimiento, Ciencia e Innovación en la Ejecutiva de Pedro Sánchez.

Frente a la gravedad del momento político en España, la anécdota de la gala la protagonizaron los All Blacks, el famoso equipo de rugby de Nueza Zelanda, que tras recibir el premio protagonizaron su tradicial haka, ante la sorpresa y las sonrisas del auditorio. Minutos después, Juncker, tras recoger el premio Concordia a la UE, amenazó con quitarse la chaqueta para imitarlos.

Fuente: El Mundo/España

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