Publicado el: Lun, Ene 23rd, 2017

Fin de la era Obama: Ocho años, ocho aciertos y ocho errores

Barack Obama

Obama en la Casa Blanca: ocho años, ocho aciertos y ocho errores

El expresidente de EE.UU. compensó la ampliación de derechos para los estadounidenses y la recuperación de la crisis financiera con una política internacional muy criticada. Y entregó un país dividido.

Aciertos

Más cobertura sanitaria

Trump y la gran mayoría de republicanos han vilipendiado a «Obamacare», a reforma sanitaria de Obama que el nuevo presidente empezará a desmantelar desde su primer día en la Casa Blanca. A pesar de los problemas de funcionamiento, sus limitaciones y las consecuencias negativas —vinculan a la reforma con el aumento del precio de las primas—, lo cierto es que ha sido el intento más serio en EE.UU. por conseguir la atención sanitaria universal y por él disponen de seguro alrededor de veinte millones de estadounidenses.

Acuerdo climático

 Sobre todo en la recta final de su presidencia, el medio ambiente ha sido una prioridad para Obama. El logro más importante ha sido la aprobación del Acuerdo de París contra el cambio climático, que lideró EE.UU. y para el cual consiguió atraer a China. También aprobó importantes medidas de eficiencia energética, impulsó las renovables y amplió la protección medioambiental a amplios territorios del país.

Combate a la crisis financiera

Al llegar al poder, en enero de 2009, la crisis económica era el principal problema del país. Con varias entidades financieras rescatadas, la economía en recesión y un desempleo del 10% —un nivel muy alto para EE.UU.—, la Administración Obama optó por el estímulo económico para recuperar la actividad, respaldado por una flexibilidad monetaria de la Fed sin precedentes. La apuesta salió bien y aunque el crecimiento de la economía ha sido a un ritmo muy moderado, el desempleo ha caído por debajo del 5% —con un récord de meses consecutivos de creación de empleo— y, además, ha conseguido reducir el déficit.

La muerte de Bin Laden

No hay demasiadas medallas que Obama se pueda colocar en política internacional: se va de la Casa Blanca con Oriente Medio hecho un polvorín. Quizá por eso repitió varias veces en su discurso de despedida la muerte de Osama Bin Laden, el líder de Al Qaeda que planeó los ataques del 11-S, como uno de sus logros.

Derechos de los gays

El avance en igualdad para los homosexuales ha dado un gran salto durante la presidencia de Obama, aunque él tardó en subirse a ese carro. El presidente defendió la sentencia del Tribunal Supremo que legaliza el matrimonio homosexual en todo el país e impulsó legislación contra la discriminación, como la presencia de gays en el ejército.

Reforma de Wall Street

Con la crisis financiera caliente, Obama decidió endurecer la regulación bancaria poco después de llegar a la Casa Blanca con la ley Dodd-Frank y la regla de Volcker. A pesar de eso, y de las multas millonarios que han tenido que afrontar los bancos por su papel en la crisis de las hipotecas «subprime», los beneficios del sector se han recuperado con solidez.

Igualdad de género

La primera ley que firmó Obama nada más jurar el cargo fue la Lilly Ledbetter Pay Act, que trataba de combatir la diferencia salarial entre hombres y mujeres, y las dificultades para combatir esa discriminación en los tribunales. Obama impulsó muchas otras regulaciones a favor de las mujeres en materia de seguros médicos o violencia de género.

Milagro de la automoción

Afectado por la crisis económica, Obama se encontró con un sector de la automoción —una de las columnas del desarrollo estadounidense— en peligro, con gigantes como General Motors y Chrysler al borde de la bancarrota. La Administración Obama se puso al mando, forzó su reestructuración de pagos, inyectó fondos federales, buscó alianzas con otras multinacionales del extranjero, apretó el cinturón a los sindicatos y consiguió reflotar el sector. Ya en 2011, las ventas de General Motors, Chrysler y Ford crecían a más de dos dígitos.

Errores

Inestabilidad en Oriente Medio

Oriente Medio está en una situación todavía más trágica que cuando Obama llegó al poder en 2009. La intervención internacional en Libia acabó con un país en caos y bajo la influencia de terroristas; su falta de empuje respecto a Siria no consiguió ni reforzar a la oposición contra Bashar al Asad, ni evitar un desastre humanitario, ni controlar el avance de Daesh; las posturas entre israelíes y palestinos están más distanciadas; y la posición de Irán, tras el acuerdo nuclear, aparece reforzada.

El azote del terrorismo yihadista

Obama ha conseguido evitar grandes atentados del terrorismo organizado en casa durante sus mandatos, con la excepción de matanzas protagonizadas por «lobos solitarios», como en la maratón de Boston o en San Bernardino. Pero muchos ven en la salida de las tropas de Irak —una promesa electoral— la creación de las condiciones para el auge de Daesh en Oriente Medio y se le ha criticado la falta de capacidad política para liderar una coalición internacional efectiva que acabe con el grupo terrorista.

GuantánamoEl centro de detención de Guantánamo, en una base militar de EE.UU. en Cuba, es el símbolo de la «Guerra al Terror» de George W. Bush —con una ocupación para muchos injustificada de Irak, cárceles ilegales y torturas— de la que Obama se quería distanciar. En la campaña de 2008, el cierre de Guantánamo fue una promesa electoral central que, ocho años después, no ha podido cumplir.

Otro tipo de guerra sucia

Obama se comprometió a llevar una política internacional con una base legal más firme, acabar con las torturas y Guantánamo. Pero lo cierto es que durante su mandato el ejército de EE.UU. ha utilizado drones para ejecutar a ciudadanos estadounidenses en el extranjero —vinculados a grupos terroristas— sin someterlos a juicio y no puso cierto coto a los programas de vigilancia electrónica masiva de los ciudadanos hasta que saltó el escándalo de Edward Snowden.

Racismo y abusos policiales

El optimismo que rodeó la llegada de Obama al poder hizo que algunos tuvieran esperanzas en un EE.UU. «post racial», donde se llegara a un final en los conflictos de las minorías y en discriminación. La realidad ha sido muy diferente de los sueños del «Yes We Can». La situación de pobreza y de falta de oportunidades para las minorías —en especial, la negra— en los barrios desfavorecidos de las ciudades no ha cambiado. Lo que sí ha salido a la superficie una larga lista de casos de abusos policiales, que en muchos casos han acabado con disturbios en las calles.

Desigualdad económica

El rebote económico que la Administración Obama consiguió tras la crisis financiera solo ha beneficiado a algunos. Mientras la bolsa ha vivido en la fiebre alcista, los salarios apenas han mejorado en estos años y el sector manufacturero, afectado por una globalización que Obama defiende, no se ha revitalizado. Como consecuencia, la clase media se ha visto relegada mientras Wall Street estaba de fiesta, y eso explica en parte la victoria de Trump.

Un país dividido

Obama, que se presentaba como un pegamento «post racial» de EE.UU., la figura que realizaría el sueño de un país unido a pesar de sus diferencias, deja una sociedad dividida: solo el 27% cree que su presidencia ha unido más al país, frente al 44% que cree que ahora está más dividido que hace ocho años.

Sin reforma migratoria

El presidente no ha sido capaz de impulsar una reforma migratoria consistente, en uno de los asuntos que más polarizan al país y que han empujado a Trump hacia la Casa Blanca. Por un lado, ha abierto la puerta a la ciudadanía a centenares de miles de inmigrantes que llegaron como niños sin papeles —criticado por los republicanos—, pero también ha enervado a las organizaciones de derechos civiles por batir el récord en deportaciones de inmigrantes indocumentados.

------

------

Leave a comment

XHTML: You can use these html tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>