Published On: dom, Sep 7th, 2014

Gobierno imprimió 42 millones de billetes nuevos de 100 bfs

En julio el Banco Central de Venezuela elaboró 41,9 millones de piezas de billetes de 100 bolívares, una magnitud que supera en 153% a los fabricados en el mismo mes de 2013 porque la pérdida en la capacidad de compra del dinero obliga a fabricar más billetes de alta denominación.

El desajuste que devora la capacidad de compra del dinero, al punto que el billete de más alta denominación no alcanza para pagar medio kilo de queso, tiene su origen en el desequilibrio de las cuentas del Gobierno.

Efraín Velásquez, presidente del Consejo Nacional de Economía, explica que para cubrir un gasto que supera al ingreso proveniente del petróleo y la recaudación de impuestos, el Gobierno se endeuda y recurre al Banco Central que crea bolívares para financiarlo.

“El Gobierno no tiene límite de gasto, e inyecta bolívares a la economía que impulsan la demanda. En el lapso 2010-2013 el gasto del sector público consolidado se ubicó en 39% del PIB versus 33,1% en 2000″, dice Efraín Velásquez.

Agrega que el aumento de la demanda encuentra a una oferta con severos problemas por controles de precios que afectan la producción, deficiencia en los servicios públicos como la electricidad, conflictividad laboral, la nueva Ley del Trabajo que recorta los días laborables y un déficit de dólares que el Gobierno ha resuelto recortando la asignación de divisas para las importaciones.

“Algo importante es que la economía busca ajustarse por si misma, es decir, si las autoridades no hacen nada el desbalance entre la oferta y la demanda se resuelve a través de la inflación, los precios aumentan más que los salarios y entonces cae la demanda”, indica.

“Este modelo no puede tener otro resultado que bajo crecimiento, inflación y desabastecimiento”, dice Efraín Velásquez, cuyas proyecciones contemplan que este año la inflación se ubique en torno a 70% y que la economía sufra una caída de 5,1%.

El Banco Central mantiene oculta la inflación de junio, julio y agosto pero el resultado de los primeros cinco meses del año ya es elocuente.

Las estadísticas del Banco Central registran que al cierre de mayo la inflación acumula un salto de 23%, el mayor incremento para los primeros cinco meses del año desde 1996 a pesar de que la administración de Nicolás Maduro mantiene controlado el precio de una amplia gama de productos y servicios.

Por ahora no hay razones para esperar que el Gobierno recorte el gasto público o tome medidas para aumentar el ingreso a fin de no tener que recurrir a la creación de dinero en el Banco Central.

El aumento en el precio de la gasolina ha sido pospuesto y la remoción de Rafael Ramírez como Vicepresidente para el Área Económica apunta a que su plan de devaluar la moneda tampoco está previsto para el corto plazo.

Entidades financieras como Bank of America han señalado en sus reportes sobre Venezuela que la decisión de mantener un tipo de cambio artificialmente bajo en 6,30 bolívares por dólar obligará a recurrir al financiamiento del Banco Central para cubrir el gasto y por tanto no es previsible que la inflación pierda impulso.

“La inflación no puede bajar si el desbalance entre la oferta y la demanda no disminuye y como no ha habido medidas en este sentido no hay razones para creer que la inflación no crezca”, dice Efraín Velásquez.

Al cierre de julio los billetes de 100 bolívares representan 27% del total de piezas en circulación y cuando el Gobierno realizó el lanzamiento del bolívar fuerte, en enero de 2008, solo tenían un peso de 3%.

La decisión de disparar el gasto público más allá de lo que podía hacerse sanamente, hundió el poder de compra de la moneda.

EU

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