Publicado el: Mar, Jun 23rd, 2015

Grecia a punto de lograr acuerdo con el Eurogrupo

El Eurogrupo ve en la propuesta griega “una buena base” de acuerdo
El presidente del club del euro anuncia un posible acuerdo para “finales de semana”

Cambio de tono en la negociación entre Grecia y sus acreedores. Atenas envió el lunes su propuesta definitiva a los socios europeos: endurece la reforma de las pensiones y acepta las metas fiscales que exigían los socios hasta 2018. A esas concesiones del primer ministro Alexis Tsipras, los europeos respondieron con las primeras señales de acuerdo político, que debe traducirse en un pacto definitivo a final de semana. Optimismo, al fin, tras varios meses de tensión: el jefe del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, celebró el envío de la propuesta griega y aseguró que es “una buena base” para pactar. Si la negociación fructifica, Bruselas ofrecerá a cambio perspectivas más precisas de reestructuración de deuda, pero solo después de que Atenas active las medidas prioritarias.

No hay aún fumata blanca, pero sí un humo grisáceo que tiende a clarear. Las instituciones anteriormente conocidas como troika dieron el lunes la bienvenida a la nueva propuesta griega, a la que ha tenido acceso este diario, que incluye un endurecimiento notable en la reforma de las pensiones con un incremento de las cotizaciones sociales. Atenas ofrece por fin concesiones, aunque su propuesta queda lejos de lo que pedían los acreedores a principios de junio. Berlín reaccionó ante los focos con cierta frialdad. Pero el Eurogrupo sorprendió con un formidable cambio de tono: tras la dureza pétrea de las últimas semanas, los ministros pasaron a celebrar la oferta helena como un “paso positivo”, “una buena base” para el acuerdo definitivo, que confían en cerrar a finales de semana. A la espera de que la vieja troika y la delegación griega negocien los últimos flecos, y sobre todo a la espera de las palabras de la canciller Angela Merkel, las Bolsas jalearon esa reacción con fuertes subidas: el acuerdo político está encarrilado, aunque anoche aún no había acabado la cumbre.

La saga sigue en marcha, pero ese último capítulo cambia las cosas. Un acuerdo político debería permitir al BCE mantener abiertas las líneas de financiación de emergencia para los bancos griegos, que en los últimos días han sufrido una fuga de depósitos y se han asomado a los controles de capital. Está por ver aún si esos controles se activan: eso sucederá si el dinero sigue evaporándose de las entidades financieras. Pero queda un camino espinoso por delante. Si esa fuerte señal política se traduce en un acuerdo definitivo, Tsipras tendrá que venderlo en casa y dentro de su propio Gobierno: el flanco izquierdo de Syriza y la derecha nacionalista con la que se ha aliado pueden provocar una crisis política. Tsipras ofrece reformas por valor de más de 3.000 millones para este año y más de 5.000 millones el próximo. Como contrapartida, exige una reestructuración de deuda e inversiones para volver a la senda de la recuperación. Las fuentes consultadas en Bruselas explicaron que si el acuerdo se certifica y Atenas pone en marcha las medidas prioritarias en breve, el Eurogrupo también hará concesiones: una ampliación de los plazos y quizá cierta rebaja de los intereses que paga Grecia por su deuda, en un documento que explicite las promesas que ya hizo Europa a Grecia en noviembre de 2012.

Un acuerdo político debería permitir al BCE mantener abiertas las líneas de financiación de emergencia para los bancos griegos

Pero esa fase de la negociación no ha llegado aún. Y hay varios países con posiciones muy duras, poco amigos de hacer concesiones en aras de un acuerdo. Atenas y los acreedores —anteriormente conocidos como socios— llevan cinco meses como el perro y el gato, desde la victoria electoral de la Syriza de Tsipras, allá por el 25 de enero, con sus promesas de fin de la austeridad y alivio de la deuda pública. El pulso ha llevado a sembrar grandes dudas sobre un posible impago de Atenas al FMI (1.500 millones a fin de mes) y al BCE (7.200 millones entre julio y agosto). El objetivo es prorrogar el actual rescate unos meses —al menos hasta final de año— para evitar suspensiones de pagos, que podrían provocar una salida de Grecia del euro e incluso de la UE. Y, si finalmente hay acuerdo, convencer al BCE para que permita al Tesoro griego emitir más deuda a corto plazo.

Las señales positivas por parte del Eurogrupo son un mazazo para los ministros más duros. Pero no está todo dicho: a pesar de las concesiones, la última propuesta griega mejora sensiblemente las anteriores pero se queda corta respecto a lo que pidió Alemania el 1 de junio. Las fuentes consultadas en Bruselas dan por hecho que la vieja troika hará peticiones adicionales en algunos ámbitos muy sensibles para Tsipras. No es descartable el corralito —los controles de capital— si la fuga de depósitos no se detiene. “El acuerdo es ahora más probable, pero nadie debería anticipar acontecimientos: Las instituciones deberán trabajar intensamente en los próximos días para sellar lo”, afirmó Dijsselbloem.

Lo más importante es que los líderes sean responsables y eviten el peor escenario: un caótico Grexit
Presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk
¿Fin de la saga?
El Eurogrupo no fue fácil. A su entrada a la cumbre, la canciller Angela Merkel calificó de “consultiva” la cumbre y apuntó que el acuerdo final tardará —si llega— aún unos días. “Hay que esperar a las palabras de Merkel después de la cumbre y estudiar detenidamente su lenguaje corporal para ver si de veras esto marcha o no”, añadió uno de los ministros más veteranos del Eurogrupo. Grecia, en fin, ha hecho concesiones, pero los europeos harán muchas más si aceptan la oferta griega tal y como está y facilitan su venta con la promesa de una reestructuración, según la media docena de fuentes consultadas en Bruselas.

El País

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