Publicado el: Mie, Abr 29th, 2015

Grecia amaga con referendum y perdona depósitos griegos en el extranjero

Tsipras amaga con un referéndum si no hay acuerdo con el Eurogrupo
Varoufakis anuncia una amnistía fiscal para los depósitos de griegos en el extranjero

Puede haber cambiado el equipo negociador, pero no la política del Gobierno griego ante sus socios del Eurogrupo y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Así se desprende de la entrevista que en la noche del lunes concedió el primer ministro Alexis Tsipras al canal privado de televisión Star, en la que descartó la convocatoria de elecciones anticipadas si no se logra un acuerdo con los prestamistas, pero apuntó la clara posibilidad de convocar un referéndum “para que sea el pueblo el que se pronuncie” al respecto, una eventualidad que inquieta sobremanera a Bruselas.

El jefe del Ejecutivo y líder de Syriza reiteró su confianza en llegar a un acuerdo con las instituciones conocidas antaño como troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y FMI) antes de la próxima reunión del Eurogrupo, el próximo 11 de mayo, una posibilidad que también apuntó su vicepresidente, Yanis Dragasakis. El pacto es condición sine qua non para el desbloqueo del último tramo del rescate, 7.200 millones de euros que insuflarían liquidez a las mermadas arcas griegas, máxime cuando en mayo el Estado afronta un nuevo pago al FMI, además del correspondiente desembolso de salarios y pensiones. Las necesidades financieras de Atenas, que ha anunciado una amnistía fiscal limitada, ascienden el mes próximo a un total de 4.000 millones.

Pero si el acuerdo que eventualmente se alcance con los socios del euro se contradice con el mandato recibido en las urnas el 25 de enero, Tsipras dejó claro que consultaría directamente al pueblo. La posibilidad de un referéndum es anatema en Bruselas, y cabe recordar que una propuesta de celebrar una consulta popular sobre la conveniencia del segundo rescate costó el puesto al entonces primer ministro griego, el socialista Yorgos Papandreu, durante la tormentosa cumbre europea de Niza, en otoño de 2011. “No tengo derecho a decidir por el pueblo griego si las negociaciones llegan a un punto en que no se correspondan con el mandato” de las urnas, recalcó Tsipras.

El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, desautorizó este martes la propuesta de la consulta popular por no considerarla una buena idea. “Costaría dinero, crearía una gran incertidumbre política y no creo que tengamos tiempo; no creo que los griegos tengan tiempo para esto”, dijo.

En la entrevista televisiva, Tsipras no pormenorizó detalles acerca de las negociaciones en curso, pero sí confirmó la existencia de marcadas diferencias respecto a asuntos clave como la recuperación de los convenios colectivos, la subida progresiva del salario mínimo hasta los 751 euros o el aumento del IVA en las islas, todas ellas líneas rojas para el Ejecutivo de Syriza.

Sobre los procesos de privatización en curso, señaló que se estudiarán uno por uno, pero se mostró abierto a seguir adelante con la de parte del puerto del Pireo y la de 14 aeropuertos regionales, en lo que representa una clara concesión a las exigencias de los socios.

El Gobierno griego presentará este miércoles a sus socios una serie de medidas para aumentar la recaudación de impuestos —incluida una amnistía fiscal a quienes declaren depósitos en el extranjero, apuntada este mismo martes por el ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis— y luchar contra el contrabando, pero se mantiene firme en tres frentes: el recorte de las pensiones, cualquier reforma del mercado laboral y el aumento del IVA.

Tsipras afirmó que Varoufakis sigue siendo “un gran activo” del Gobierno griego, pese a su aparente marginación del equipo negociador, al frente del cual fue relevado el lunes por el catedrático de Economía Efclidis Tsakalotos, hasta ahora número dos de Exteriores y con amplio respaldo en Syriza, incluida su ala izquierda. Como hiciera unas horas antes al anunciar los cambios en el equipo negociador con el “grupo de Bruselas” —la denominación que recibe la antigua troika—, Tsipras restó importancia a la reorganización y ante todo apoyó a Varoufakis frente a las críticas de los socios europeos, afirmando que, si los ha molestado, es porque “habla su idioma mejor que ellos” aunque, admitió, defienda con mucha firmeza sus opiniones.

La exposición pública de Varoufakis, su reiterada presencia en actividades académicas en Grecia y el extranjero, y el hecho de que se presentara en la reunión informal del Eurogrupo de Riga del viernes “con los deberes sin hacer” han sido, según fuentes consultadas en Atenas, los motivos que le han apartado de la primera línea de las negociaciones, necesitadas de un claro empuje para evitar la bancarrota.

El País

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