Publicado el: Jue, Ago 20th, 2015

Guatemala se prepara a tener elecciones conflictivas el próximo 6 de septiembre

Elecciones atípicas se avecinan en Guatemala
El próximo 6 de septiembre 7,7 millones de guatemaltecos eligen al presidente y vicepresidente entre la apatía y rechazo de la población a partidos tradicionales

Guatemala viven un ambiente de alta hostilidad hacia la política a menos de un mes de efectuar sus elecciones generales; un escenario atípico precedido por escándalos de corrupción y protestas en las calles que debilitaron al actual Gobierno y amenaza con provocar alto abstencionismo en la jornada de sufragios.

El próximo 6 de septiembre 7,7 millones de guatemaltecos eligen al presidente y vicepresidente que los gobernarán en el periodo 2016-2020, 158 diputados al Congreso, 20 legisladores al Parlamento Centroamericano y 338 corporaciones municipales; de un total de 4,000 servidores públicos que serán renovados.

El contexto político, institucional y electoral es el más atípico del siglo XXI, según declaraciones a la prensa internacional del director de la Escuela de Ciencia Política de la estatal Universidad de San Carlos, Marcio Palacios.

El politólogo prevé un voto castigo de rechazo e indignación hacia los partidos políticos que podrían terminar en violencia como resultado del descontento, al hastiarse la sociedad de la corrupción y la impunidad que pide un cambio, según dijo Palacios a la AFP.

Desde que el 16 de abril el Ministerio Público y la Comisión Internacional Contra la Impunidad de Guatemala (CIGIG) destaparon una red de defraudación aduanera que involucra a altos funcionarios públicos, una cadena de escándalos de corrupción sacudió el actual Gobierno de Otto Pérez Molina y el pueblo enojado se tiró a las calles.

Funcionarios envueltos en escándalos de corrupción

La vicepresidenta Roxana Baldetti, fue la funcionaria de más alto rango que ha tenido que renunciar en medio de denuncias de liderar la red que recibía sobornos de empresarios para evitar el pago de impuestos en las importaciones. Su secretario privado y ahora prófugo, Juan Carlos Monzón, sería el cerebro de las operaciones.

Un mes después fueron detenidos los presidentes del Banco Central, Julio Suárez, y del Seguro Social, Juan de Dios Rodríguez, este último amigo íntimo del presidente Pérez, debido a la adjudicación irregular de un contrato millonario de medicinas.

En junio las mismas autoridades judiciales capturaron a 11 personas, entre ellas varios exagentes de la Policía Nacional Civil (PNC), acusadas de un desvío de casi 7 millones de dólares en el Ministerio de Gobernación hacia cuentas personales; como ejemplo de algunos escándalos.

Pérez Molina tuvo que sacudir su gabinete para satisfacer las presiones sociales y destituyó a dos de sus ministros, aunque al final se cumplió lo que algunos analistas estimaron: las presiones sociales continuaron.

Desde que inició la campaña electoral en el mes de mayo, en las mismas calles convergen manifestantes y partidos políticos en busca de votos.

Al fenómeno de las protestas se suma un informe de la CIGIG que insta a las autoridades a cambiar el sistema de financiamiento de los partidos políticos para evitar la infiltración del crimen organizado y la corrupción.

El estudio identificó el patrocinio del crimen organizado y el narcotráfico a partidos políticos, en su afán de obtener los criminales protección a sus actividades, controlar información y colocar personal en las instituciones del estado.

Y por si fuera el colmo, algunos candidatos son investigados por el Ministerio Público y la CIGIG. Edgar Barquín, expresidente del Banco Central y actual candidato a vicepresidente del partido Libertad Democrática Renovada (LÍDER), favorito en las encuestas para ganar las elecciones con Manuel Baldizón a la cabeza, es acusado de lavar dinero.

La última encuesta en Guatemala divulgada por la empresa Prodatos para el diario Prensa Libre, otorgó a Baldizón 24,9% de las intenciones de voto; seguido por Jimmy Morales, del partido Frente de Convergencia Nacional (FCN) con un inédito 16,2%; y Sandra Torres, de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), se ubica en una tercera posición con 14,7%.

Baldizón bajó 5,9% con respecto a otra encuesta de abril, probablemente por el escándalo que involucra a su candidato a la vicepresidencia, las denuncias de la CIGIG contra los diputados Baudilio Hichos, Luis Chávez Pérez, Mirza Arreaga Meza de Cardona, Mario Yanes Guerra y Mario Rivera Cabrera por diversos delitos, entre ellos tráfico de influencias, enriquecimiento ilícito y abuso de autoridad.

El Tribunal Supremo Electoral resolvió la semana pasada que LÍDER no puede continuar realizando campaña electoral, por haber sobrepasado en 130,000 mil dólares el techo de 6,8 millones de dólares fijado para su compaña. La agrupación política fue multada con 100 mil dólares.

Abstencionismo

La encuesta de Prodatos no refleja el abstencionismo, pero en Guatemala se cree que habrá una segunda ronda electoral por la apatía y rechazo de la población a partidos tradicionales y a las mismas elecciones.

Todo el atípico escenario hace dudar a los guatemaltecos de entregar su voto a algún partido político. El grupo de organizaciones de la sociedad civil, Mirador Electoral, vaticinan un alto abstencionismo para estas elecciones porque además, los partidos políticos se niegan a revelar su financiamiento, los futuros miembros de gabinete y la escasa propuesta para el país.

¿Quiénes votarán?

“Ante la ineptitud y corrupción de los políticos que se postulan y de los que están en ejercicio del poder, sectores urbanos rechazan las elecciones y con justa razón. Sin embargo, debe problematizarse esta postura desde una perspectiva no urbana o capitalina. Esto implica aceptar que hay sectores, especialmente en comunidades rurales, que sí quieren elecciones, algunos por intereses propios y otros porque las necesidades locales lo demandan”, según la columnista María Aguilar.

“Entre quienes favorecen las elecciones se identifica un primer sector, que son comunidades en donde los caciques políticos con poder absolutista han vendido y cedido considerables territorios y recursos del suelo y subsuelo a hidroeléctricas, mineras, plantaciones de monocultivos entre otros negocios. Estas comunidades organizadas apuestan a las elecciones como medio para sacar del poder a estos políticos corruptos”, añadió.

Para Aguilar, hay un segundo grupo poblacional que busca por vía electoral contrarrestar levemente el desmedido control del poder local y de diputaciones manejados por empresas trasnacionales y nacionales o viejos caudillos –mujeres u hombres, ladinos, mestizos e indígenas– que se han enriquecido junto a sus redes por décadas, dejando a sus comunidades o departamentos más pobres.

“Estos votantes albergan una visión democrática. A pesar de estar conscientes de la corrupción, es la misma corrupción la que los motiva a participar”, escribió.

En Guatemala hay un tercer grupo de personas que quiere elecciones, por ser intermediario entre las bases pobres y los partidos políticos. Este financia a los candidatos que beneficien sus negocios, inversiones e intereses, como emporios económicos que saltan de partido en partido aliándose con el que convenga a sus intereses; según Aguilar.

Diario Las Américas

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