Published On: sáb, May 31st, 2014

Gumersindo Rodríguez: Jaime Lusinchi heredó una economía en crisis

-Gumersindo Rodríguez: Jaime Lusinchi heredó una economía en crisis

-El presidente Jaime Lusinchi fue administrador de un legado económico desastroso

-El gobierno de Herrera Campins había contraído la economía

 

Por: Gumersindo Rodríguez*

Como resultado de la política de contracción puesta en marcha por el Gobierno de Luis Herrera Campins, a partir de 1979, el Producto  Interno Bruto de Venezuela -a precios de 1968-había declinado en  más de 77.000 millones de  bolívares. Asi recibe en 1984 el gobierno el presidente  Jaime Lusinchi.  En aquella oportunidad señalamos que con la instrumentación de una política económica expansiva era perfectamente posible que  para el año 1985  el PTB se incrementara anualmente a una tasa de 2,4% lo que equivaldria  para  1986 cerca de 1.725 millones de bolívares. En 1987 en un  2.8%  de crecimiento se obtendrian 2.062 millones de bolí­vares y  para 1988 unos 2.347 millones de bolívares con una tasa de incremento del 3.1%.

De esa manera, para 1988, el Producto Interno  Bruto sobrepasaría ligeramente el nivel alcanzado en 1978, pero el valor acumulado de sus incrementos reales  durante el perío­do 1986-1988  resultaría considerablemente inferior a los costos sociales pagados por la nación en términos de producción potencial no reali­zada debido al desempleo nacional inducido por la política de “enfriamiento econó­mico” durante el periodo 1979-1983.

Al entrar en el tercer año del mandato constitucional del Presidente Lusinchi expresé en los medios impresos de la capital de la República que el enfoque de la gestión administrativa de ese Gobierno  inaugurado en 1984  tenia que tener en cuenta que su principal objetivo debia ser la superación de la grave crisis económica en que dejó hundido al país el Gobierno de Luis Herrera  Campins.

El Gobierno del doctor Lusinchi  utilizó parte considerable de su tiempo, de sus esfuerzos y de sus recursos, en cerrar las profundas heridas infligidas a la economía, a la sociedad y a las institu­ciones democráticas el producto de aquella inconsciente, injustificada y desastrosa agresión contra los intereses colectivos.

Durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, el Producto Interno Bruto real, aumentó en 23.000 millones de bolívares, es decir, a razón de 4.600 millones de bolívares por año. Por su parte, la gestión económica del gobierno de Luis Herrera Campins, a pesar que recibió ingresos petroleros de 70.000 millones de dólares,  casi el doble de los 36.000 millones de dólares percibidos por el gobierno de Carlos Andrés Pérez, registró una reducción del Producto Interno Bruto real de 4.530 millones de bolívares, equivalentes a cerca de mil millones de bolí­vares por año.

Precisamos que para entender  cabalmente el daño de esta gestión pública, inconscientemente destructiva, había que considerar que además de la cuantiosa masa de los ingresos fiscales petro­leros ordinarios, la deuda pública consolidada paso de 49.000 millones de bolíva­res a 127.000 millones de bolívares, es decir 2.6 veces. Específicamente la deuda externa paso de 31.000 millo­nes de bolívares a 85.000 millones de bolívares, 2.7 veces.

Si medimos la inconsciencia destructiva de esa gestión administrativa con respecto al potencial económico que se desperdició, la magnitud de esta represión económica contra el país aparece aún más devastadora, pues la economía dejó de obtener un cuantioso producto real de su vasto potencial productivo. El Estado se dedicó en ese periodo de gestión de gobierno a empobrecer a la nación al costo de un oneroso servicio de su deuda pública interna y externa.

El gobierno del presidente Jaime Lusinchi tuvo que administrar las conse­cuencias de esa catástrofe en medio de dificultades exógenas creadas por la aguda caída de los precios del petróleo. Sin embargo logró controlar sustancialmente el desplome vertical de las variables más importantes de la economía.

La caída del Producto Interno Bruto real de 1.047 millones de bolívares por año durante el gobierno de Herrera Campins fue reducida a cerca de 600 millo­nes de bolívares por año entre 1983 y 1985. Si el Producto Interno Bruto real hubiera seguido descendiendo durante 1984-1985 a la tasa de negativa de 5,6% registrada durante 1983, la economía habría experimentado una pérdida de 4.060 millones de bolí­vares en 1984 y de 3.832 millones de bolívares en 1985; equivalente a una suma total de 7.892 millones de bolívares.

Durante el gobierno del presidente Lusinchi, esta pérdida se  redujo a 1.276 millones de bolívares, lo que significa que durante su adminis­tración se redujeron los costos del desastre desatado por el gobierno de Luis Herrera Campins en 6. 616 millones de bolívares; es decir, que esta pérdida se evitó en un 84%.

Pero entonces alertamos, tanto al Presidente Lusinchi como a los lectores de la prensa escrita[i], que los frutos de esa acertada corrección a mediano y largo plazo no se podrían cosechar a plenitud sino se manejaba acertadamente el pago del servicio de la cuantiosa deuda externa contraída por el Gobierno del Presidente Herrera Campins. Deuda que, por cierto, se había destinado a reponer las reservas monetarias transferidas al  sector privado para concretar la exportación de capitales como un medio “irracional” para prevenir la inflación mediante el drenaje de la liquidez monetaria interna.

Nuestras  proposiciones en la materia fueron una solitaria prédica en el desierto. El mismo Presidente Lusinchi, a quien le correspondió continuar los acuerdos con los banqueros, con  la franqueza que siempre distinguió su conducta de hombre público, confesó que en esa omisión había sido sorprendido  en su buena fe por aquellos de sus colaboradores que privilegiaron los intereses de los acreedores foráneos frente a la plena recuperación en marcha que no solo beneficiaría a la nación y a sus sectores mayoritarios más pobres sino que también aumentaría la capacidad  productiva de pago del país para honrar sus obligaciones financieras internacionales.

 

* Analista económico. Escritor. Ex Ministro de Planificación. Master en Economia de London School of Economics. Lic Manchester University. Doctor Honoris Causa of Tuffs University, Boston Massaachusetts.

 

email:rodinvesting@gmail.com

 www.gumersindorodriguez.com

[i]“De una Democracia Constructiva a una Autocracia Destructiva”

 

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