Publicado el: Mie, Mar 9th, 2016

Habitantes de Puerto Ordaz rechazan mutismo estatal sobre desaparición de mineros en Tumeremo

TUMEREMO

En las plazas, centros comerciales, salas de esperas de consultorios médicos y cualquier punto de encuentro público convergen las opiniones ciudadanas sobre el suceso.

La masacre de Tumeremo sigue siendo noticia tras cuatro días de protesta en el municipio Sifontes, ubicado al sur del estado Bolívar. En Ciudad Guayana, la urbe más importante de la entidad, es de lo único que se habla en las calles. De eso y de la escasez de productos básicos.

En las plazas, centros comerciales, salas de esperas de consultorios médicos y cualquier punto de encuentro público convergen las opiniones ciudadanas sobre el suceso, paseándose entre el desmembramiento con motosierras de algunas víctimas y que las mismas fueron paseadas en un camión volteo, como los comentarios que horrorizan al colectivo, que espera la respuesta: Qué pasó exactamente en Tumeremo.

Para Ana Contreras, “es una masacre miserable. Esto es lo peor que ha sucedido en Venezuela y no tiene explicación”. Lo que más lamenta Contreras es que “aquí nadie sabe nada”, refiriéndose a los funcionarios del Estado. “Ni el gobernador (Francisco Rangel Gómez), ni el ministro del Interior (Gustavo González López), ninguna autoridad se pronuncia sobre algo tan inhumano. Porque así sean de una banda, esos muertos son seres humanos con padre y madre”.

La mujer que transitaba por la plaza de Villa Colombia para realizar algunas diligencias personales, criticó la alocución del gobernador Rangel Gómez el sábado por la noche, en la que desmintió que en el municipio Sifontes hubiera muertos y tildó la protesta como un acto político de la “derecha venezolana”, amenazando con demandar al diputado por los municipios del sur de Bolívar, Américo De Grazia, por informar de la situación.

Silencio estatal

La troncal 10, arteria vial que comunica Tumeremo y el sur del estado Bolívar con el resto del país, está trancada desde el sábado por familiares y amigos de los desaparecidos en el suceso de la mina Atenas, ocurrido el viernes 4 de marzo.

Siguen protestando en exigencia que aparezcan los desaparecidos, vivos o muertos. Inicialmente se hablaba de 28 desaparecidos, pero en la cartelera de los dolientes, solo se contabilizaron 17 fotos de mineros que no aparecen.

Para Luis Ortega, quien caminaba en el centro comercial Venezuela de Puerto Ordaz, “esto es lo que evidencia una vez más de que el Gobierno no tiene el control de las minas” del estado Bolívar que están, solo en la teoría, en manos del Estado. El suceso de Tumeremo da cuenta del fracaso de los cinco planes que ha implementado el Ejecutivo para reimpulsar esta actividad económica, sometida al control de bandas delictivas abrazadas por la impunidad.

“El gobernador (Francisco Rangel Gómez) tiene toda la culpa de lo que está pasando, es el mayor representante del estado y no se pronuncia sobre nada. Tiene la culpa no porque haya matado él a la gente, sino de todo el desastre en que están convertidas las minas”, exclamó quien se identificó solamente como  Tamara, al regresar a casa luego de dejar a sus hijos en el colegio.

Denunció que la minería ilegal y los conflictos armados en las minas “se sabe de hace tiempo y las autoridades no hacen nada, porque si hicieran, cosas horribles como estas no pasarían”.

A pesar de la poca información que ha ofrecido el Estado; el gobernador Rangel Gómez visitó Tumeremo este martes, por primera vez, desde que ocurrieron los hechos, en compañía del defensor del pueblo, Tarek William Saab; y del mutismo de todos los medios que agrupa el Sistema Bolivariano de Comunicación e Información (Sibci), todos los ciudadanos consultados para esta nota conocen lo que ocurrió en Tumeremo.

Con mayores o menores detalles, conocen de la “masacre de 28 mineros”, término que se repitió en todos los entrevistados, quienes condenaron por igual la poca representatividad de los funcionarios públicos al momento de un siniestro tan grave.

El sur abandonado

“Aquí el problema también está en que el Gobierno no ha logrado que los mineros artesanales se desempeñen de forma segura, ellos tienen derecho a trabajar en espacios controlados”, opinó Ortega, asegurando conocer que en las minas de Tumeremo, El Callao y Guasipati “siempre ha habido anarquía”.

Los municipios del sur del estado Bolívar son lugares olvidados. Para realizar cualquier trámite, los habitantes de estos poblados deben dirigirse a Ciudad Guayana o Ciudad Bolívar, capital de la entidad. Desde allá también viajan para poder comprar productos básicos, toda vez que la única opción para comprarlos –ante la falta de establecimientos estatales- es sobre pagar el precio de la reventa y contrabando de alimentos.

Muchos de los acontecimientos de estas poblaciones pasan desapercibidas por su precario contacto con el resto del estado. Esta vez, son tantos los desaparecidos en un solo suceso dentro de una mina, que en Tumeremo la lucha de familiares y allegados se hizo sentir de la forma más  fuerte posible: la troncal 10 continuará trancada hasta que culmine la búsqueda de los mineros. Cicpc, Fuerza Armada Nacional y Ministerio Público se declararon en la búsqueda desde ayer.

http://www.elpitazo.com/

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