Publicado el: Mar, May 28th, 2013

Hay ciudades en Estados Unidos donde los inmigrantes son bienvenidos

  Detroit, St. Loius, Dayton, Cleveland, Columbus, Pittsburgh, desarrollan programas para atraer a inmigrantes

 

A mediados del siglo XX, el cinturón industrial de EE UU era el epítome del éxito capitalista, la tierra prometida a la que acudían los inmigrantes atraídos por las oportunidades laborales. En los últimos 20 años, las principales ciudades del Medio Oeste han visto cómo se cerraban sus fábricas y sus habitantes abandonaban la región, huyendo del paro galopante que atenazaba a sus economías, dejando los barrios desiertos. Pasada la recesión, estos Estados están luchando por recuperar el esplendor perdido y estimular su sector empresarial, apelando a la mano de obra extranjera, con programas en los que están implicados los gobiernos locales, los empresarios y la sociedad civil, que buscan seducir de nuevo a los inmigrantes para compensar la pérdida de población y devolver la vida a las zonas más deprimidas.

“Queremos hacer florecer nuestra economía y para ello es necesario abrir nuestras puertas a los inmigrantes”, indica en conversación telefónica Steve Tobocman, director de Global Detroit, una organización que busca revitalizar ese área con estrategias basadas en la inmigración y las conexiones globales. Ciudades como Detroit, en Michigan, St. Loius, en Missouri, Dayton, Cleveland o Columbus, en Ohio, o Pittsburgh, en Pensilvania, están desarrollando políticas para atraer a inmigrantes y retener a estudiantes extranjeros, fomentando los centros de bienvenida, poniendo en contacto a los universitarios con las empresas de la zona, eliminando barreras para el desarrollo de nuevos negocios y, ante todo, generando un clima de confianza y respeto que haga que se sientan bienvenidos y los persuada para echar raíces en el Medio Oeste. Los bajos precios y la disponibilidad de vivienda y un nivel de vida mucho más bajo que Nueva York, Los Ángeles o Miami, son otras ventajas con las que tratan de convencer a los ciudadanos extranjeros que residen en EE UU.

En la última década, el Medio Oeste no sólo ha visto cómo otras áreas del país se beneficiaban de la afluencia de trabajadores y estudiantes extranjeros muy preparados, sino que ni siquiera han podido disfrutar del boom de la inmigración. Mientras el número de habitantes de este país crecía en un 25% gracias a la natalidad entre esa comunidad, entre 2000 y 2010, la población de Detroit disminuía casi en un 26%, la de Cleveland descendía en un 14,5%, y la de Pittsburgh y St. Louis un 8,6%, según datos del Censo.

Como Global Detroit, en Pittsburgh y Dayton, Vibrant Pittsburgh y Wellcome Dayton, trabajan por revitalizar la economía de sus respectivas ciudades, reclutando a inmigrantes -con o sin alta cualificación-. “Nuestro propósito es atraer a nuevos trabajadores y emprendedores y poner en contacto a estudiantes y profesionales extranjeros que están en este país con empresarios de Pittsburgh”, explica Melanie Harrington, consejera delegada de Vibrant Pittsburgh.

La entidad que dirige Harrington acude a convenciones de profesionales por todo el país para captar “talentos” que puedan desarrollar su creatividad y sus ideas en la ciudad de Pensilvania. “Queremos ayudar a recuperar la competitividad de la localidad y para ello debemos incrementar la diversidad”, asegura. Con esta estrategia, Vibrant Pittburgh ha logrado poner en contacto a más de 40.000 emprendedores inmigrantes con empresarios de la ciudad. Wellcome Dayton, por su parte, se centra en eliminar las barreras de los inmigrantes que ya están en la localidad con políticas de integración que pasan, incluso, por pedir a las autoridades que no les pidan la documentación. “Trabajamos para promocionar la integración y para ello es esencial que los inmigrantes tengan confianza en la policía”, explica Mellissa Bertolo, directora de programas de Wellcome Dayton.

En Dayton los inmigrantes suponen sólo el 3% de sus 142.000 habitantes. La organización de Wellcome Dayton trata de atraer a los extranjeros “ofreciéndoles ayudas para abrir tiendas abandonadas, proporcionándoles intérpretes y dándoles asesoramiento legal para regularizar su situación”, indica Bertolo.

La ciudad de St. Louis contrató a principios de año a Betsey Cohen, una antigua ejecutiva de Netlé, para dirigir la Iniciativa de Inmigración e Innovación de la localidad. “Aspiramos a ser, en 2020,la ciudad con mayor crecimiento favorecido por la inmigración de toda la región”, asegura Cohen. En St Louis el 60% de los emprendedores son inmigrantes. “Nosotros tratamos de ponerlos en contacto con empresarios locales y del condado y tratar de ayudarles a que pongan en marcha sus proyectos”, explica Cohen..

Las iniciativas del cinturón industrial contrastan con la de otros Estados del sur, como Alabama o Arizona, que están implementando unas políticas migratorias muy restrictivas. “Para nosotros las manifestaciones de quienes consideran que los inmigrantes les quitan los puestos de trabajo a los nacionales son motivo de preocupación”, reconoce Cohen. “Pero trabajamos con cifras y las cifras demuestran que los inmigrantes generan puestos de trabajo”, concluye.

En Pittsburgh o Detroit también se comparte esa inquietud, pero los devastadores efectos de la recesión económica y la despoblación han hecho evidente la importancia y la necesidad de la presencia de mano de obra extranjera. “En Detroit contamos con la ventaja de que nuestro gobernador [Rick Snyder] es de los pocos republicanos que ha defendido la inmigración como un motor de crecimiento y nuestras empresas son las primeras que entienden esta perspectiva”, señala Tobocman.

Estos días en el Congreso se está debatiendo la reforma migratoria que, de aprobarse, facilitaría y aceleraría la labor que están emprendiendo estas organizaciones a la hora de seducir y atraer a la población inmigrante hacia sus ciudades. Sin embargo, ninguna trabaja o planifica sus programas con la perspectiva de que salga adelante en un futuro. “Cuando, a principios de 2009, arrancó Global Detroit, la posibilidad de un pacto en este ámbito era impensable y, pese a ello, hemos logrado ejecutar nuestras iniciativas. Ahora seguimos actuando como si no estuviera pasando nada en Washington”, asegura Tobocman, en una declaración de intenciones que comparten Cohen, Bertolo y Harrington.

Ninguna de las organizaciones trabaja o planifica sus programas con la perspectiva de que la reforma migratoria salga adelante en un futuro

El afán de cada una de estas ciudades por hacer de sus localidades y sus servicios los más atrayentes para los inmigrantes no es percibida como una competencia preocupante para los responsables de estas iniciativas. “Todas los municipios luchan por captar a empresas, por ofrecer las mejores prestaciones, tener las mejor educación… esto también forma parte de ello”, indica Harrington cuya organización, Vibrant Pittsburgh comparte experiencias con Global Detroit.

El lema de Detriot es speramus meliora, resurgent cinerbus (esperamos cosas mejores, renacerá de sus cenizas). El Medio Oeste está tratando de cumplir a su manera esa consigna y reconstruir las ruinas de su economía con el impulso de la inmigración. Pittsburgh, Detroit, Dayton o St. Louis aspiran a ser el nuevo San Francisco.

El Pais

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