Published On: lun, Nov 12th, 2012
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Hillary Clinton la futura Presidente de USA

Falta mucho tiempo, pero las maquinarias electorales en Estado Unidos se preparan con mucha anticipación. Este podría ser el caso de Hillary Clinton. Su esposo, Bill Clinton hizo un esfuerzo enorme para contribuir con el éxito de Obama, quizás pensando en esas elecciones del 2016.Posiblemente el país estaría mas preparado para tener una mujer de presidente.
«Hillary for president» es el grito que ya ha estallado con fuerza en el Partido Demócrata. No es nuevo, pero ahora parece ya imparable mientras la misma Hillary Clinton no renuncie oficialmente a presentarse a las próximas elecciones. Su popularidad llega al 70% de aceptación de los americanos, se dice mayor que la de Obama.
¿Serán éstas otro Clinton contra Bush (no Bill v George, sino Hillary v Jeb)? Entre los republicanos hay varias opciones, entre los demócratas solo una: la de si se presenta o no la exprimera dama (aunque agoreros recuerdan que también esto era así en 2008, y de pronto apareció un senador poco conocido llamado Barack Hussein Obama).
Clinton ganaría de calle el caucus de Iowa, en la primera cita de las primarias demócrata, con un 58% de los votos, mientras que el actual vicepresidente, Joe Biden, lograría un 17%. Hace cuatro años, Iowa fue la señal de que a Clinton podía no irle tan bien, pues allí ganó Obama, comenzando así un pulso que acabaría perdiendo su rival. Pero 2016 es su año… si ella quiere. Entonces cumplirá 69 años.
«Han sido unos veinte años extraordinarios. He estado realmente en los niveles más altos de la vida política estadounidense. Necesito un poco de tiempo para reflexionar, salir de la vía rápida en la que he estado», dijo la secretaria de Estado en una reciente entrevista.
Ante las insistentes preguntas de los medios, Clinton se ha pronunciado en parecidos términos, a veces casi descartando su candidatura para no alimentar los rumores, pero nunca cerrando la puerta categóricamente. Lo único que está claro es que no se pronunciará al respecto hasta dentro de un tiempo. Ahora su prioridad es concluir su etapa como secretaria de Estado, cargo que dejará en cuestión de semanas o muy pocos meses, dada su ratificada intención de no seguir en el puesto en un segundo mandato.
Precisamente esa marcha de la Administración la pone en condiciones de poder preparar una candidatura, para no aparecer como mera continuidad de la era Obama. Esa sensación es la que su mismo marido transmite. «Ha dicho a todo el mundo que cree que probablemente nunca se presentará a un cargo público otra vez», dijo el expresidente hace unos meses. «Pero yo he estado ahí, y sé lo que sucede cuando pasas esa descompresión tras años de incansable actividad de alta presión. Simplemente creo que que ella necesita es pararse a descansar. Y cualquier cosa que decida, yo la apoyaré».
Hillary goza de una gran apreciación ciudadana. El 70% de los estadounidenses ven favorablemente su gestión al frente del Departamento de Estado. Su nivel de popularidad ha sido siempre claramente superior al de Obama, de forma que hace justo un año antiguos asesores electorales de Jimmy Carter y Bill Clinton formalizaron su petición a Obama de que pasara el testigo a Hillary y él renunciara a la reelección, como en su día hicieron dos presidentes con dificultades para ser reelegidos, Harry Truman y Lyndon Johnson. Al final, la continuidad de Obama se ha probado posible, pero los entusiastas de la secretaria de Estado siguen creyendo que probablemente ella habría sido mejor
Las elecciones de esta semana, en cualquier caso, han indicado que el cambio demográfico en Estados Unidos le pone al Partido Republicano algo más cuesta arriba acceder a la Casa Blanca, por lo que la normalidad de un cambio de color político cada ocho años podría verse alterada más fácilmente. El electorado tendría menos dificultad en aceptar votar un tercer mandato demócrata, en el caso de que haya un fuerte candidato. Y Obama se volcaría en ayuda de Hillary, si ésta lo creyera conveniente, en pago a los servicios que su marido ha prestado a la campaña de 2012.
De momento, nadie se ha lanzado al ruedo de las primarias de 2016. El único que ha dado más pistas ha sido el vicepresidente Biden. Cuando emitió su voto el martes, un reportero le preguntó si era la última vez que se votaba a sí mimo. «No», respondió sin dudarlo. Otros nombres que los ciudadanos promueven son Andrew Cuomo, gobernador del estado de Nueva York, y Elizabeth Warren, recien elegida senadora por Massachusetts.
En el campo republicano, entre los posibles contendientes se incluyen a tres de los políticos que Mitt Romney consideró como candidatos a vicepresidente: el congresista Paul Ryan, que finalmente fue quien se incorporó al tícket electoral; el senador Marco Rubio, y el gobernador de New Jersey, Chris Cristie.
La desventaja republicana ante el electorado hispano ha aumentado las opciones de Jeb Bush, exgobernador de Florida. En su contra juega la memoria de la controvertida Administración de su hermano, pero Jeb ha dado muestras de ser una de las voces más moderadas y escuchadas del Partido Republicano. En cualquier caso, la continuidad de los Bush en política está asegurada: George P. Bush, hijo de Jeb, acaba de anunciar que se presentará a las próximas elecciones legislativas o locales.
ABC

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