Published On: mar, Ago 28th, 2018

Investigación de IPYS: Desde la Lista Tascón hasta el Carnet de la Patria, toda la información la tiene el régimen

Investigación de IPYS Venezuela: El voto es secreto, tus datos NO

El que tiene la información, o la data, tiene el poder. Y eso lo sabe muy bien el chavismo que se ha encargado de recopilar y construir bases de datos para el control social con fines electorales partidistas, comenzando con la lista Tascón y siguiendo actualmente con un censo de transporte a través del documento de identificación oficialista conocido como el Carnet de la Patria.

“El voto es secreto pero la manifestación de voluntad es un acto público”, afirmaba sin dudar el actual Vicepresidente de Comunicaciones de Venezuela y quien ha sido figura clave del Gobierno Bolivariano, Jorge Rodríguez, en unas declaraciones dadas el 2 de mayo de 2016 luego de que diputados opositores se encadenaran en las instalaciones del Consejo Nacional Electoral (CNE) exigiendo la entrega de las planillas para una recolecta de firmas y así activar referendo revocatorio en contra de Nicolás Maduro.

La política, en los últimos tiempos, ha visto cómo el término Big Data o el análisis masivo de datos irrumpe con fuerza al hablar de campañas y elecciones. Los datos, según la Universidad Complutense de Madrid, pueden provenir de múltiples fuentes: las personas, pues cualquier acción humana puede ser un dato; las máquinas, ya que éstas comparten datos entre sí; la biometría, los datos que se obtienen de dispositivos captahuellas, escáneres de retina, lectores de ADN y otros; el marketing web, todos los movimientos y búsquedas que realizan las personas al conectarse a la red; y transacciones de datos, por ejemplo, transferencias bancarias, reservas y compras virtuales, entre otros.

Esa es una información valiosa para la política. Así lo asumieron tanto Barack Obama para ser reelecto como presidente de los Estados Unidos en 2012 y Donald Trump como candidato a la Casa Blanca en 2016. En el caso de Obama, la mayor parte del presupuesto de su campaña se invirtió en redes sociales y en el desarrollo de una plataforma llamada “Narwhal” que le permitía recopilar y compartir información para captar nuevos simpatizantes y donaciones para su campaña.

Mientras que este 2018 se destapó un escándalo en torno a cómo los datos que suministran a Facebook sus propios usuarios, fueron utilizados de forma indebida por la empresa de marketing político Cambridge Analytica para manipular a los electores estadounidenses y así beneficiar la campaña presidencial de su antiguo cliente, Donald Trump.

El Gobierno Bolivariano no se ha quedado atrás en la recopilación de datos con fines partidistas. En 2004, salió a la luz la llamada lista Tascón con información de las firmas recolectadas para la destitución del entonces presidente de Venezuela, Hugo Chávez, a través de un referéndum revocatorio.

Esta lista luego pasó a ser un software llamado Maisanta, en el que además se anexan datos que tuvieron que ser cedidos por otras instituciones del Estado y que recogían a todo el padrón electoral hasta el momento, unas 12 millones de personas. A través de este software se podía buscar a cualquier persona por su nombre y cédula para ver si había firmado o no la lista, si había participado en otras elecciones, si era abstencionista, dónde votaba, su dirección y si era beneficiada por alguna misión social del momento.

Cientos de funcionarios públicos fueron despedidos y amedrentados por aparecer en la lista. El software terminó vendiéndose en puestos de vendedores informales a lo largo y ancho del país y aún se puede conseguir en tiendas online.

En cuanto a recolección de datos biométricos, en 2004 las captahuellas llegaron a Venezuela, a través de la empresa Smartmatic, para ser parte del “sistema de votación más confiable del mundo”. Desde entonces se mantiene el proceso que, para votar, primero hay que poner el dedo y validar la identidad.

En los años 2011 y 2012, la empresa de origen argentino Ex-Clé, que actualmente ocupa el cargo de Smartmatic, se hizo cargo del sistema para la validación de identidad de los 19 millones de electores habilitados para la elección presidencial del 7 de octubre de 2012. Posteriormente el CNE digitaliza y pasa a tener en sus manos todas las actas del registro civil.

El sistema de captahuellas se expandió, entre 2014 y 2015, del entorno electoral a supermercados y grandes establecimientos como parte de la estrategia para combatir el contrabando. Lo que en un principio iba ser para controlar la compra-venta de los productos con precios subsidiados por el Gobierno, terminó en convertirse en un sistema de control por el que había que pasar hasta para comprar un caramelo. En 2018 esas mismas máquinas acumulan polvo en los establecimientos.

Actualmente, Ex-Clé es la que se encarga del sistema de captura, recopilación, comparación y búsqueda de huellas dactilares de todos los venezolanos y residentes en el país que puedan votar, así como de las máquinas por las que pasan todos los pagos del Banco de Venezuela, incluyendo las Misiones Socialistas, a las que se accede previo registro y aprobación del Gobierno.

Otro ejemplo clave de creación de base de datos por parte del oficialismo es el Carnet de la Patria, un nuevo documento de identificación nacional ideado en enero de 2017 por el ahora partido político Somos Venezuela. El carnet se ha utilizado para regular el acceso a productos de primera necesidad y como instrumento para llevar un control detallado sobre las misiones entregadas. A través de su aplicación móvil, VeQR, se solicitan datos personales de los usuarios como dirección, cuenta bancaria y número de integrantes de la familia.

Especialistas consultados resaltan la vulnerabilidad de los datos de los usuarios que instalan en sus teléfonos las apps bolivarianas, entre ellos los del Carnet de la Patria y los videojuegos creados como parte del aparato propagandístico del chavismo.

El Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela, Ipys Venezuela, emprendió una investigación para dar una visión más profunda sobre cuatro de los momentos claves del uso de datos privados para el control social y político por parte del Gobierno Bolivariano, iniciado por Hugo Chávez y continuado por Nicolás Maduro. La lista de Tascón, el uso de Captahuellas, la llegada del Carnet de la Patria y la creación de apps y videojuegos. Los resultados quedaron plasmados en los reportajes publicados en este portal.

A continuación línea de tiempo sobre el uso de datos privados por parte del chavismo. Hacer clic en la flecha, al lado derecho, para ver más.

Fuente: La Patilla

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