Publicado el: Dom, Sep 27th, 2015

Israel forma a su juventud para mantener la supervivencia

La seguridad en Israel está en manos de sus jóvenes
El rechazo de las naciones árabes vecinas al Estado israelí, convierte la defensa de ese territorio en un acto de supervivencia

Desde el 14 de mayo de 1948, cuando el estado de Israel declaró su independencia, mantener la soberanía del territorio y la seguridad de sus pobladores, ha constituido un reto.

Aunque el espacio territorial que ocupa el país hebreo, más que una extensión geográfica, desde los orígenes del judaísmo hace 3.000 años, representa un concepto, la no aceptación de la existencia de Israel, por parte de la mayoría de sus vecinos países árabes, ha sido causa de graves confrontaciones y continúa siéndolo hoy, a pesar de la existencia de algunos tratados de paz que se han logrado concretar.

Debe ser esa necesidad constante de garantizar la estabilidad, además del derecho intrínseco a la soberanía, lo que convierte a cada israelí en un defensor a ultranza de la seguridad de su país.
Según lo establece la ley, al concluir la enseñanza media superior y arribar a los 18 años, los jóvenes de ambos sexos ingresan por un período de dos años al Ejército.

Es un servicio militar en el que les imparten el entrenamiento necesario para ocupar posiciones en el frente de defensa.

Así es común, en las ciudades, poblados y zonas rurales de Israel encontrarse con jóvenes que portan uniformes y van fuertemente armados. Forma parte de la cotidianidad, sea en un restaurante, un lugar de esparcimiento o caminando por las calles, se les observa tranquilos, pero envestidos de su responsabilidad, de la cual están conscientes.

Punto estratégico

En la cima del monte Hermon, la montaña más alta del país que se yergue a 2.800 kilómetros sobre el nivel del mar, donde Israel tiene frontera con Siria y el Líbano, el vicecomandante de batallón que dirige el punto estratégico, desde dónde se divisa casi todo el país, es un joven de 28 años, cuya identidad conservamos en anonimato.

“Nuestra misión es mantener toda esta área en calma, siempre que sea posible”, describe el oficial, que después de cumplir el servicio militar decidió permanecer en las fuerzas armadas “para defender la vida de mi gente, principalmente la de mi familia”.

Tras diez años de haberse incorporado al Ejército, asegura que la principal misión de las fuerzas militares israelíes es proteger a todo el que viva o visite el país. “No atacamos a nadie, como a veces publican en las noticias, donde resaltan la manera en que reaccionamos a las agresiones enemigas, pero no explican los motivos que originan nuestras respuestas defensivas”, asegura.

“Tengo un hijo de ocho meses y mi esposa, los visito un par de veces a la semana. Al niño lo estoy viendo crecer en videos, es un gran sacrificio, pero por la seguridad de ellos, vale la pena”.

El oficial admite que desde ese punto fronterizo permanecen expuestos.

“Siria es un país con gran inestabilidad social, donde prácticamente hay una guerra civil, además está el peligro de los grupos extremistas, pero en esos asuntos no intervenimos, nuestro papel es sólo defender este territorio”.

“La persona que se acerca herida a nuestra frontera recibe auxilio. En 2013 atendimos a más de 1.700, principalmente, mujeres y niños que encontramos lesionados, eso lo hacemos sistemáticamente y en anonimato”.

“En estos momentos, aunque estamos en medio de una aparente calma, después de la guerra que libramos en 2006 contra el movimiento extremista Hesbolá, sabemos que hay misiles que apuntan contra Israel –añade-, pero estamos atentos”.

Educar para coexistir

Israel también hace intentos por fomentar la seguridad a partir de educar en el principio de coexistir con las diferencias.

Si bien la nación se ofrece como hogar del pueblo judío, en igualdad de proporción poblacional conviven árabes, cristianos, drusos y otras minorías de las más variadas religiones.

“Hand in Hand”, (Yad Ve Yad en hebreo, Tomados de la mano, en español) es un programa de escuelas bilingües ideado en Israel que busca fomentar la aceptación.

En el sur de Jerusalén se fundó el primer plantel de ese tipo. Comenzó con una matrícula de 20 niños y ahora supera los 600, que tienen la oportunidad de cursar estudios desde preescolar hasta 12 grado.

El programa se basa en “aprender a vivir juntos, conocerse y aceptarse”, para lo cual desarrollan la actividad curricular de todas las materias en árabe y hebreo, además de enseñar desde una perspectiva histórica y cultural, las bases del judaísmo, el islamismo y el cristianismo.

En noviembre de 2014, la escuela fue atacada por elementos extremistas que le prendieron fuego y dejaron carteles con frases racistas en rechazo a la iniciativa de la aceptación.

En estos momentos, cinco escuelas regidas por este programa imparten clases en todo el país con una matrícula que supera los mil estudiantes, llamados a promover en Israel una sociedad incluyente.

Tras varias décadas de violencia, Israel ha fortalecido su cultura de defensa y en las zonas pobladas próximas a los puntos fronterizos, el estado subvenciona la construcción de refugios e igualmente invierte en edificaciones especiales de manera que los techos de las escuelas, por ejemplo, resistan el impacto de un misil que en épocas de agresión les lanzan a diario por decenas desde los territorios enemigos.

Cualquier nación del mundo deposita en los más jóvenes su esperanza. Israel, no es una excepción.

Diario Las Americas

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