Published On: mar, Feb 18th, 2014

Johnny Araya: “Me opongo a explorar petróleo en Costa Rica”

-El candidato oficialista reconoce la pobreza estancada en 20% de la población y el déficit fiscal por encima del 5% del actual Gobierno

Minutos antes de esta entrevista, el candidato presidencial oficialista Johnny Araya (Partido Liberación Nacional) daba pistas de su estrategia para la segunda ronda electoral que disputará el 6 de abril con el opositor Luis Guillermo Solís (Partido Acción Ciudadana, PAC). Decía que quiere llegar a la gran clase media, a los jóvenes, a los profesionales y a toda esa población interconectada que hace vida en las redes sociales. En el fondo, admitió que quiere llegar a esa población que aparentemente elevó al PAC y le dio la espalda al oficialista el 2 de febrero; lo hizo quedar lejos del millón de votos. Obtuvo 610.000, un 29,7%, y quedó segundo detrás de Solís, que lo superó por menos de un punto porcentual. Araya, que pensaba ganar en primera vuelta, tendrá que ir al balotaje sin ser el favorito, ni mucho menos.
Este ingeniero agrónomo, que perdió en el cantón capitalino donde fue alcalde por 22 años, es la carta para un tercer período consecutivo del PLN desgastado y desconfiable, según la percepción popular mayoritaria. Él propone entonces retornar a la socialdemocracia que, dice, se ha borrado de los objetivos de la agrupación que, pase lo que pase en abril, será dueña de la mayor bancada en una Asamblea Legislativa partida en cuatro bloques en el cuatrienio 2014-2018; el PLN tendrá solo 18 de los 57 escaños.

El candidato oficialista, que no ha logrado quitarse la pegatina del continuismo tras el criticado gobierno de Laura Chinchilla, reconoce la pobreza estancada en 20% de la población, el déficit fiscal por encima del 5% y el alto entrabamiento del Gobierno para hacer nuevas obras públicas, además del reclamo de costarricenses por más transparencia en la política y menos tufo de corrupción. El abastecimiento energético está en las prioridades de su agenda, al igual que la reducción de la desigualdad social. En la política exterior quiere mantenerse aliado de Estados Unidos pero cada vez más cercano a las potencias emergentes de China, India y Brasil. Dice admirar a Uruguay, pero no está dispuesto a ninguna de sus recientes reformas en derechos humanos. Ni matrimonio homosexual ni marihuana; ni aborto ni eutanasia.

Pregunta. Se cumplieron en enero 5 años de vigencia del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, por el que usted trabajo. ¿Le satisface los resultados hasta ahora?

Respuesta. Estos años, después de aprobó TLC, han estado caracterizados por una crisis internacional que afectado seriamente a la economía estadounidense y es difícil medir los resultados con una economía totalmente aletargada. El TLC no ha sido la pomada canaria ni el escenario fatalista que plantearon los opositores

P. ¿Ya no trabajaría usted como lo hizo por la aprobación del TLC en 2007?Ojalá lo pudiéramos renegociar ese TLC con Estados Unidos, pero no es viable

R. Volvería a hacerlo, aunque hay temas en los que buscaría otro tipo de condiciones, sobre todo para sectores agropecuarios. Yo creo en una política de seguridad alimentaria; los costarricenses deberíamos producir buena parte de lo que nos comemos. Yo por lo menos, si me tocara de nuevo ese proceso, tendría mayores reparos para la protección a ciertas actividades agropecuarias acá. Hay países que, como Estados Unidos, tienen subsidios a sectores agrícolas y que ponen a los agricultores costarricenses a competir en condiciones muy desiguales. Esas condiciones desventajosas no fueron consideradas en la negociación.

P. ¿Se podría renegociar el TLC con Washington durante un eventual gobierno suyo?

R. Es difícil. No es viable, pero si existieran condiciones… ojalá lo pudiéramos renegociar ese TLC con Estados Unidos, pero no es viable; yo no lo plantearía.

P. ¿Por qué en esta campaña propone usted virar hacia un modelo de desarrollo nacional distinto al que representaba el TLC?

R. Bueno. He hablado de que el país necesita un ajuste en su modelo de desarrollo, que no significa abandonar el modelo de apertura y de atracción de inversión extranjera, pero que sí significa desarrollar políticas dirigidas a apoyar más la economía tradicional, que es otra turbina del crecimiento costarricense y ha estado carente de apoyo. El ejemplo típico: tenemos una institucionalidad de primer mundo para el comercio exterior pero muy debilitada para la economía tradicional.

P. ¿No teme que lo tachen de proteccionista?

R. No creo en el proteccionismo como un fin en sí mismo, pero sí por conveniencia nacional. Hay circunstancias en el mundo que pueden ocasionar situaciones como la del 2008, cuando hubo desabastecimiento mundial del arroz y nosotros habíamos desmantelado buena parte de nuestra producción arrocera.

P. ¿Mantendrá usted a Estados Unidos como ese aliado mayor de Costa Rica en comercio y en política internacional?

R. No veo mayores variaciones. Estados Unidos ha sido un aliado estratégico.

P. ¿Les plantearía una ampliación del convenio de patrullaje conjunto con Estados Unidos para que participen más que en la vigilancia marítima antidrogas?

R. Sí, definitivamente. Costa Rica en el tema del narcotráfico debe mejorar las alianzas regionales con países como Colombia, México, Estados Unidos y Centroamérica misma.

P. ¿Ampliarlo a un patrullaje terrestre o aéreo?

R. Yo creo que Costa Rica tiene que mejorar su propia vigilancia aérea y marítima. Debemos aspirar a mejorar los proyectos de cooperación con Estados Unidos.

P. ¿Hay dinero del narcotráfico corriendo en Costa Rica?

R. Eh, se han mencionado en múltiples oportunidades. Sin duda somos un corredor del narcotráfico y por supuesto tiene que haber dinero aquí.

P. ¿Y en la política?Lo más inteligente que puede hacer el país es avanzar en programas de biocombustibles

R. Yo por lo menos no lo he detectado. No tengo ninguna señal de ello.

P. El gobierno de Óscar Arias hizo la solicitud para entrar a Petrocaribe durante el encarecimiento del petróleo en 2008, pero esa solicitud quedó ahí abandonada, sin interés de Laura Chinchilla. ¿Usted la retomará?

R. No descarto activar esa solicitud a Petrocaribe. No lo tengo ahora como una posibilidad, pero no lo descarto, en el tanto el país pueda tener ventajas sin comprometer la política internacional.

P. Sabe usted que Estados Unidos mantiene reticencias a este grupo. Ya lo advirtió a Costa Rica en 2008.

R. Son todos los factores que se deben considerar. Por eso no lo tenemos como objetivo.

P. ¿Cómo pretende solventar entonces la dependencia de Costa Rica con el petróleo a precios de mercado?

R. Lo más inteligente que puede hacer el país es avanzar en programas de biocombustibles. Costa Rica debe proponerse un programa en esa dirección y ya los productores de caña de azúcar propusieron destinar el 5% del combustible que consumimos sea generado por alcohol producido en el país. Y yo he sido partidario de que Costa Rica debe autorizar la exploración de gas natural a Recope (Refinadora Costarricense de Petróleo, estatal) y al ICE (Instituto Costarricense de Electricidad, estatal) en un consorcio y sería una de las mejores alternativas para no depender más del petróleo. Hay que diversificar la matriz energética con la geotermia y con la ampliación de la capacidad de generación hidroeléctrica, con dos grandes proyectos de Reventazón y Diquís (proyectado para ser el mayor embalse de Centroamérica). La meta es producir energías menos contaminantes y a menor costo.

P. China ha dicho que quiere explorar petróleo en Costa Rica

R. Me opongo a explorar petróleo en Costa Rica. Un rotundo no. Los riesgos ambientales son muy altos y tampoco es políticamente viable en Costa Rica. Hay una oposición muy fuerte y yo la comparto. Me inclino por mantener una moratoria.

P. ¿No existen esos riesgos con la exploración de gas natural?

R. Son más manejables. Hay rigores con los que se pueden desarrollar esos proyectos protegiendo el ambiente. Los beneficios para el país son muy amplios si encontramos yacimientos de gas natural.

P. Hay un proyecto de construir una refinería en conjunto con China y usted fue una de las voces que lo criticaron, por poco transparente y con cifras al parecer infladas. ¿Está descartado ese proyecto?

R. Estamos esperando que se aclaren los cuestionamientos. No descarto que el Estado debe hacer una refinería para le petróleo importado. Sí es importante decidir sobre ese futuro porque hay 800 empleados estatales pendientes de qué pasará con este proyecto. El país no puede renunciar a la idea de una refinería, sin que esta sea obstáculo para avanzar en proyectos energéticos alternativos.

P. Costa Rica aloja una fuerte presencia comercial y política de China desde que se convirtió sede de la primera embajada de Pekín en Centroamérica, en 2007. ¿Sería el énfasis suya en la política exterior?

R. Me parece que es un aliado muy importante; es la segunda economía del mundo y es una gran oportunidad para ampliar mercados, pero también pensamos en otros, como India y Rusia.

P. Sabe que hay sectores productivos que se procupan por la apertura hacia China. Y afuera, estados Unidos está muy atento a no perder su zona de influencia histórica. ¿Cómo pretende llevar esa relación china?

R. Hay que llevar los equilibrios. Es claro el interés de los industriales nacionales, sin perder de vista las oportunidades que se abren y la política internacional del país. Ya el TLC aprobado con China definió unas reglas claras.

P. ¿Cuál es el mejor aliado en este momento?

R. Estados Unidos sigue siendo estratégico para el país y en el tema energético está planteada la posibilidad de importar gas natural, como se planteó en la visita del presidente Barack Obama a Costa Rica (marzo 2013). Centroamérica toda ve con buenos ojos esa posibilidad. Eso no significa que nos casemos con un país o una potencia. Costa Rica debe tener relaciones múltiples… buenas con China, Rusia, India o Brasil.

P. En plena campaña electoral usted visitó México con el argumento de aprender del Pacto por México que convocó el presidente Peña Nieto. ¿Por qué cree que sería un modelo aplicable para Costa Rica?

R. El mérito es haber conjuntado fuerzas políticas confrontadas por mucho tiempo, alrededor de proyectos que son de interés nacional. Lograron agenda común en temas de desarrollo económico y desarrollo social y energético es algo importante. Ojalá aquí también pudiéramos tener una ruta sobre grandes acuerdos nacionales.

P. ¿Solo puede ser convocado un diálogo así cuando se trata de un partido grande como el PRI? ¿Se necesita un músculo de ese tamaño?

Mi posición es contra el matrimonio de personas del mismo sexo y en contra del aborto.

R. No se trata de replicar un modelo así. Cada país tiene su realidad, pero sí debemos hacer un esfuerzo por alcanzar acuerdos nacionales que superen el sectarismo partidario. Ya no basta en Costa Rica el protagonismo hegemónico de un solo partido para sacar adelante al país.

P. ¿Por qué fue a ese viaje don Orlando Guerrero, su encargado de finanzas de la campaña?

R. Él no fue conmigo, sino que tenía una reunión en México de sus negocios propios y coincidimos, pero ese viaje nada tuvo que ver con finanzas.

P. ¿Podemos estar seguros de que dentro de unos años no aparecerán dineros extraños de su campaña?

R. Absolutamente seguros. Hemos sido transparentes en el manejo del dinero y hemos aceptado contribuciones de gente con trayectoria transparente, porque ningún extranjero puede contribuir a campaña políticas.

P. ¿En qué se parecen el PRI de México y el PLN de Costa Rica?

R. No sé. Preferiría no referirme a eso. Son realidades políticas completamente distintas.

P. Usted quería un millón de votos (un tercio del padrón electoral) y logró menos de 550.000. Quería 29 diputados y logró 18. ¿Por qué al partido más grande de Costa Rica le pasó esto?

R. El partido más grande de Costa Rica sigue siendo el más grande de Costa Rica. Tendremos la bancada legislativa más grande, pero tuvimos mucha volatilidad en el voto y realmente vimos las encuestas fracasar en sus pronósticos por esa volatilidad. Tenemos que reconocer que hay un descontento en un sector importante por temas que he mencionado, en los que el PLN tiene que tener la capacidad de rectificar y recuperar nuestro proyecto social demócrata. Debemos hacer cambios en la transparencia, obra pública y reducción de la pobreza. Tenemos el reto de convencer de la sinceridad de nuestros propósitos y de la capacidad para ejecutarlos.

P. ¿A pesar del gobierno de Laura Chinchilla?

R. El próximo gobierno de Costa Rica será otra historia en todo sentido. Ya será Laura Chinchilla la que le corresponda dar cuenta de su gobierno. Yo nunca he formado parte de ningún gobierno de la República; he sido alcalde de la capital. He venido de la necesidad de renovación para tener un país que produzca más y distribuya mejor, un país más solidario.

P. Usted dijo en algún momento que quisiera Costa Rica se parezca a Uruguay, país de moda. ¿En qué?

R. En realidad lo mencioné por ser un país muy parecido a nosotros en el tamaño, un país lechero y mucho éxito en mejorar la distribución del ingreso nacional y reducir la pobreza.

P. No menciona ninguna de las reformas polémicas realizadas en años recientes, como el matrimonio homosexual. En eso parece que no lo admira.

R. Mi posición es contra el matrimonio de personas del mismo sexo y en contra del aborto. Ha sido una posición clara mía y del partido en esta campaña en que el tema ha estado muy presente.

P. ¿El aborto en ningún caso es aceptable?

R. Solo en casos en que se comprometa la vida de la madre, como dice la ley vigente.

P. ¿Cambió de opinión? Usted hasta hace cuatro años decía que convenía abrir el debate sobre el aborto en casos de violación.

R. He tenido presente múltiples opiniones y he llegado a una posición de no favorecer el aborto en caso de violación.

P. Uruguay legalizó el consumo de marihuana. ¿Usted tampoco quisiera eso?

R. Lo he dicho muchas veces: no legalizaría la marihuana. El país tiene que evaluar experiencias de países como Uruguay, que apenas tomando esa decisión y ver qué resultado les da en la sociedad.

P. No se ha discutido aún en Costa Rica la eutanasia, pero sin duda ocurrirá.

R. Estaría dispuesto a discutir y escuchar argumentos. Mi opinión en este momento es no favorecerla.

P. ¿Cuánto siente que pesa en sus opiniones lo que diga la Iglesia sobre muchos temas sociales?

R. Pesa sin duda. Soy católico y fui formado en un hogar católico, pero no soy seguidor a ultranza. Comparto la preocupación contra el aborto y contra el matrimonio de homosexuales, pero sí respaldo la posibilidad de tutelar derechos de esta población y me he pronunciado a favor del Estado laico.

P. Usted ha planteado reformas fiscales y lo mencionó como un punto de campaña. ¿Cree posible elevar la carga fiscal a pesar de los poderes de veto que ya frenaron los intentos en gobiernos anteriores?

R. Soy consciente de esos poderes de veto, como lo soy de que el déficit fiscal amenaza al país en todos los campos. Afecta la competitividad de la economía y la estabilidad social, porque muchas instituciones no son sostenibles si no resolvemos el déficit. Por eso no oculto mi propuesta en términos fiscales. Con eso y con un crecimiento de la economía podemos mejorar nuestra situación, porque Costa Rica supo sobrevivir la crisis mundial (2008) con éxito, con inflación baja y creciendo sobre el 3,5%. Ahora ya podremos crecer con más rapidez y eso sin duda tiene un efecto para solucionar el problema fiscal.

P. Óscar Arias es parte de la imagen internacional de Costa Rica, reconocido por su Nobel de la Paz y sus dos presidencias. ¿Cómo explica que él no esté apoyando con claridad su candidatura siendo de su mismo partido?

R. Eso habría que preguntárselo a él. Él dijo que votaría por el PLN, pero sin una participación activa. Me parece que tiene mucho que ver con la confrontación que en el pasado tuve con su hermano (Rodrigo Arias) en una lucha de tendencias que, aunque no llegó a elecciones primarias por su retiro, sí generó un distanciamiento con repercusiones.

P. ¿Cree que la falta del respaldo de Arias lo afectó en los resultados adversos del 2 de febrero?

R. No creo que sea uno de los factores. Aquí hay un descontento que no lo hubiera resuelto del apoyo de Arias a mi candidaura. El descontento tiene que ver con temas sociales y con la exigencia de más transparencia y eso yo no lo resuelvo con el apoyo de Óscar Arias, pero no subestimo ni menosprecio su apoyo suyo.

 

El Pais

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