Published On: sáb, Nov 2nd, 2013

La Carlota es la última oportunidad urbana que tiene Caracas

Entrevista a Manuel Delgado*

La Alcaldía Metropolitana de Caracas, dentro de su plan Caracas 20-20, abrió un concurso con la intención de recibir propuestas reales sobre qué hacer con el terreno del Aeropuerto La Carlota. Un jurado internacional decidió, tras un proceso que contempló casi setenta proyectos, que la propuesta realizada por Manuel Delgado, Jorge Pérez Jaramillo y la oficina Opus Estudio, radicada en Medellín, era la de mayor viabilidad y mejores beneficios para Caracas. Las ideas fueron expuestas a vecinos e instituciones. Fue un proceso de decisiones especializadas y colectivas. Pero el gobierno central parece tener otros planes para este lugar clave para el futuro de la ciudad.

 

                       

Prodavinci: ¿Por qué éste es el momento para llevar a cabo un proyecto como éste?

Manuel Delgado: La Carlota es la última oportunidad que tiene Caracas para crear un desarrollo sostenible, permanente, que permita fluidez. Crear la ciudad que queremos gracias a un terreno de 103 hectáreas en medio de la ciudad. Es muy importante la localización y es muy importante el área: en lo que ahora es un atolladero hay una pista de aterrizaje militar y llegó el momento de hacer algo con eso. El problema es qué hacer y no equivocarnos, porque si nos equivocamos ahí de verdad que no hay vuelta. Nosotros lo vimos. Quienes estuvieron en el concurso lo vieron. Quienes estuvieron en el Caracas 20-20 lo vieron. Los sesenta y nueve proyectos que concursamos son conscientes de la calidad e importancia del espacio. Son muy pocas las ciudades que tienen esa oportunidad.

Prodavinci: ¿Pero no existe también una hipervaloración del territorio de La Carlota que hace que tantos proyectos quieran resolver problemas distintos de una misma ciudad? ¿Cómo jerarquizar qué es lo que tiene que solucionar?

Manuel Delgado: Por eso mismo es vital que forme parte de un plan. La Alcaldía Metropolitana es responsable del Caracas 20-20 y allí está incluido el estudio de La Carlota como una pieza importante en el futuro de Caracas. Cuando la alcaldía decidió abrir un concurso público internacional fue, justamente, para escuchar ideas, para ver cómo se interpreta nuestra crisis desde ángulos como la arquitectura, el urbanismo, el paisajismo, la ecología, la geografía… y ver cómo interpretar ese terreno y sus opciones.

Prodavinci: ¿Pero esa idea de una Caracas posible no fue la que desplazó su centro hacia el este, convirtiendo a La Carlota es esa coordenada imposible en el eje norte-sur? Eso convirtió a la Av. Francisco de Miranda en una vía muy vulnerable. Esta zona angosta del valle padece ya un largo quebranto. ¿En su proyecto de La Carlota se considera hacia dónde está creciendo Caracas? ¿Caracas puede crecer más?

 

Manuel Delgado: Es perfecto que toquemos ese punto porque nos lleva a hablar de uno de los aspectos fundamentales del proyecto: el crecimiento de la ciudad. Ése es uno de los cuatro puntos, pero preferiría que los viéramos como una especie de círculo que comienza por el equilibrio ambiental. Tenemos que ver esta ciudad como un sistema ecológico de biodiversidad y que los seres humanos somos parte de esta biodiversidad. Hay una hidrografía y una topografía, vegetación, aves, elementos que conectan el valle y tienen que ser respetados. Ése es un asunto que no puede esperar más.

Prodavinci: Entonces, el primer punto del proyecto es ambiental.

Manuel Delgado: Sí, pero trasciende los límites de La Carlota aunque, a su vez, sea una pieza importante del sistema ambiental entre el Ávila y las montañas del sur. Es un sistema frágil y restringido, pero con muchas posibilidades. Ahí entran las quebradas que vienen del Ávila, que son 27, y desembocan en el río Guaire, una parte clave de este proyecto. Con las colinas del sur pasa algo similar. Todo ese sistema tiene que ser entendido y La Carlota debe formar parte de eso. Caracas tiene apenas un metro cuadrado por habitante de áreas verdes tratadas. Las ciudades tienen un promedio de nueve a diez. Nueva York, por ejemplo, tiene diez metros cuadrados por habitante mientras que Caracas, que luce tan verde, tiene apenas uno. La Carlota podría contribuir con 110 hectáreas de parque a las 360 actuales. En otras palabras: La Carlota es una tercera parte del sistema de parques de la ciudad de Caracas.

 

Prodavinci: ¿Entonces este proyecto genera un crecimiento de más del 30% en áreas verdes? ¿Cómo hacer eso?

Manuel Delgado: Abriendo el río para el acceso de la gente y de la naturaleza. ¿Cuál fue el error ambiental de esta ciudad? Que el río se trató como se trata a una cloaca y se canalizó para que el agua, supuestamente, saliera rápido. Pero ha quedado en evidencia más de una vez que hay tapones. El río siempre se va a inundar. No se trata de que los ríos no se inunden, sino de que cuando eso suceda el agua no vaya a lugares donde no debe ir. Una vez que se entienda que el Guaire es un río vivo, que no puede estar canalizado, que las cloacas tienen que pasarle por los lados, que tiene que haber canalización de las cloacas, entonces entenderemos el valle. El río Guaire tiene que estar surtido de aguas servidas, limpias y tratadas. Tiene que haber un sistema de tratamiento de aguas, incluyendo una grande en La Carlota, que limpie el agua que viene de aguas arriba. Es la oportunidad de educar a la población en cuanto a crecimientos ambientales, crecimiento de la naturaleza…

Prodavinci: También es la oportunidad de revivir al río y convertirlo en un referente de transformación posible. Una alegoría de ciudadanía, de pertenencia, ¿no?

Manuel Delgado: Sí, pero no es por un romanticismo falso de bañarse en el río o revivir una Caracas antigua. Se trata de salvar esta ciudad. Y la única posibilidad es salvando a ese río.

Prodavinci: ¿Cuál es la segunda fase?

Manuel Delgado: La movilidad. La ciudad también tiene que fluir. Antes hablábamos de especies animales y vegetales, ahora hablamos de especies humanas y movimiento humano. Ésta es una ciudad que está permanentemente en crisis. Y una de las más evidentes es que está taponeada. Se supone que La Carlota tiene una pista de aterrizaje que serviría a la hora de una emergencia nacional para que un avión Hércules aterrice cada media hora y lleve y traiga gente. Pero esa pista es un estorbo para la movilidad de la ciudad y del país. El tema de la movilidad no se resuelve con La Carlota, pues hacen falta vías perimetrales que desahoguen el tráfico.

Prodavinci: La nunca construida Circunvalación Sur.

Manuel Delgado: Exactamente. Es un lugar común señalar que la relación entre el occidente y el oriente del país no debería pasar por Caracas, pero la realidad es que si un camión de cabillas viene de Puerto Ordaz y va Maracaibo tiene que pasar frente a La Carlota. Si un cargamento de cauchos sale de Puerto Cabello para Maturín, también tiene que pasar por La Carlota. Hoy El Cafetal no se puede comunicar con el norte de la ciudad, pero la Av. Río de Janeiro podría fluir en el sentido este-oeste, incluso con ciclovías y paseos peatonales. Además, nuestro proyecto pretende una mayor cantidad de nodos que conviertan a La Carlota en un punto central de transporte que incluya, por ejemplo, la posibilidad de que el cabletren que viene de Petare continúe por la Río de Janeiro, tenga un loop en La Carlota, y continúe de nuevo hacia Petare.

Prodavinci: ¿Algo parecido a Chicago?

Manuel Delgado: Exactamente. Proponemos que dos calles completas crucen La Carlota en sentido norte-sur y sur-norte. Esa sola idea implica varias cosas, empezando por la eliminación de la pista. Es que se hace necesario rescatar la condición natural del terreno para enlazar la calle de norte a sur y crear, en lugar de la gran manzana que es ahora, tres macro-manzanas atravesadas y que conformen una asamblea de parques. Porque al tocar el tema de la movilidad no hablamos simplemente de circulación de carros, sino de que la ciudad y todo lo que ella significa pueda fluir.

Prodavinci: ¿Pero qué hacer con el tema de las emergencias, la gran excusa de la pista aérea?

Manuel Delgado: Analizando la ciudad de manera contemporánea, si en una de esas macro-manzanas colocamos el súper helipuerto que hemos proyectado, el más moderno de América Latina, pueden aterrizar simultáneamente ocho helicópteros grandes que equivalen a un Hércules. Sería parte de un plan de emergencia para toda la ciudad. Caracas tiene cerca varios aeropuertos con fácil acceso por helicóptero y pensados para que despeguen aviones grandes. Maiquetía, Palo Negro, Charallave y otros espacios como Higuerote conforman un anillo que permitiría hasta conexiones con el exterior. Los helicópteros serían mucho más eficaces para mover personas e insumos, traerlos a La Carlota y de ahí llevarlos a los barrios, por ejemplo.

Prodavinci: Es decir, ¿tendríamos un plan de emergencia pensado para la ciudad?

Manuel Delgado: Sí. Un plan de emergencia que hasta ahora no existe y es parte de lo que proponemos, porque incluye una red de helipuertos pequeños en los barrios, donde haya una cancha, un gimnasio vertical y acceso por metrocable. Los topes de los barrios con helipuertos pequeños que se conecten con La Carlota y ésta conectada con Maiquetía y Palo Negro.

Prodavinci: Es decir: que también haya movilidad aérea.

Manuel Delgado: No sólo eso, sino que esa movilidad aérea generará un sistema junto con la movilidad terrestre. El Hércules es un avión obsoleto. Eso fue una discusión larga, porque de las propuestas que había muchas dejaban la pista como está. Muy pocas propuestas eliminaban la pista por la creencia en el Hércules que va a salvarnos si hay una emergencia, cosa que es un mito.

Prodavinci: Literalmente.

Manuel Delgado: Un mito titánico, además. Está demostrado, con helicópteros rusos, que este sistema puede atender a la ciudad durante una emergencia de manera mucho más eficaz que con un Hércules. Eso forma parte del proyecto y fíjate que hasta ahora lo que hemos conversado consiste en ir quitando cosas. Quitar los obstáculos.

Prodavinci: Es casi una labor escultórica.

Manuel Delgado: Exacto. Es como ir tallando. Las dos primeras etapas son de tallado y las otras dos son de construcción. Porque el tercer punto es el desarrollo urbano sostenido. Preguntabas si esta ciudad debe crecer y, de ser así, cómo debe crecer. Esta ciudad no tiene más espacio para crecer horizontalmente: está colapsada y mal distribuida en términos de densidad. Tanto en los barrios como en las urbanizaciones. Por ejemplo, en Colinas de Bello Monte la parte más densa está más arriba y a medida que vas bajando hay menos densidad. Las casas están ubicadas abajo y los edificios están arriba. Un absurdo. Mientras que hay zonas como Los Ruices, con la Av. Rómulo Gallegos, la Av. Francisco de Miranda, servicios públicos, transporte, metro, condiciones de vida urbana. Parques posibles como La Carlota permiten replantear la densidad sobre el eje del valle y demuestran que esta ciudad sí puede crecer, pero para arriba. Y debe crecer, pero donde haya servicios, donde hay habitabilidad.

Prodavinci: ¿Entonces la cosa es que Caracas crezca hacia arriba?

Manuel Delgado: Que es hacia donde puede crecer. La densidad en el eje del valle es muy baja comparada con los servicios que tenemos. Al asegurar buenas vías de cruce y viabilidad, al eliminar la pista de aterrizaje también eliminamos el cono de aproximación que mantiene bloqueado el desarrollo de Caracas en ese lado. Chacao no se puede desarrollar por eso. Los Ruices Sur y toda la ruta de la Avenida Río de Janeiro no se puede desarrollar por el cono de aproximación. Chuao y La Floresta son bajas en altura por la posibilidad de emergencias aéreas. Si se logra definir esto, puede pasar lo que pasó con Central Park, en Nueva York: el lado más valioso de la ciudad va a estar alrededor de La Carlota.

 

 

Prodavinci: ¿Qué fue lo que pasó en Manhattan con el Central Park?

Manuel Delgado: Que la mejor densidad y el área más valiosa están alrededor del parque, pero eso no necesariamente se tradujo en costos altos todo el tiempo ni en todos los lugares. La duda que se plantea sobre si sólo la gente de clase alta va a poder vivir alrededor de La Carlota desaparece si hay un plan de alta densidad y de distribución directa de la población. Se puede tener una mezcla de población de clases alta, media y baja. Eso generaría capital para construir el parque y financiarlo sin necesidad de recursos limitados del gobierno.

 

Prodavinci: ¿Pero cuáles serían esos tipos de desarrollo posibles?

Manuel Delgado: Dos tipos de desarrollo. Uno será dentro de las parcelas existentes, tanto Los Ruices como Chuao, Santa Cecilia, La Floresta. Esa propiedad privada tendría la obligación de compartir la plusvalía de su terreno cuando suba. Por eso tiene que hacerse bajo un criterio legal y de zonificación aprobado por todas las alcaldías. No es justo que quienes viven en la Floresta multipliquen el valor de sus terrenos y quienes vivan un poco más lejos no tengan acceso al parque. Esto se puede regular a través de medios tributarios que asegurarán que el dinero tenga un buen destino, pero también admite zonas rentales dentro de los terrenos públicos que financien el desarrollo y mantenimiento del parque. La segunda está en la Autopista Francisco Fajardo: hay posibilidades de construir sobre ella, que es un área pública. Hacer viviendas de altísima densidad, cerca del parque, aprovechando las vistas, los flujos de viento y, al mismo tiempo, que la gente viva cerca del parque y lo use día y noche.

Prodavinci: ¿Se ha hecho antes algo así en Venezuela?

Manuel Delgado: Parece que ya nadie lo recuerda, pero en los años cincuenta se hizo el Centro Simón Bolívar sobre lo que en aquel momento era la Av. Bolívar. Se construyó encima de esa especie de autopista, con comercios, estacionamiento, terminales, oficinas. ¿Por qué no se puede seguir desarrollando eso a lo largo de la autopista en el este de la ciudad? Hay casos con éxito asegurado: el Sambil y el Centro Comercial Ciudad Tamanaco son dos terrenos totalmente subutilizados que podrían crecer en altura y conectarse horizontalmente por encima de la autopista, generando una relación que no existe entre Chuao y Chacao. Para que un peatón vaya de un lugar a otro se arriesga por el distribuidor, camina por un puentecito, cruza una pasarela. Encima de la autopista se pueden generar nuevas dinámicas. Existe demasiado respeto por la autopista y muy poco respeto por la gente.

Prodavinci: ¿Dice usted que ese segundo nivel de la autopista, del que tanto hablan los conductores, puede existir como un beneficio para la ciudad y no sólo para los vehículos?

Manuel Delgado: Exactamente. Estamos hablando del crecimiento de la ciudad y de la experiencia de la ciudad. Aprovechando el incremento de la movilidad, puedes tener hasta viviendas ahí. No necesitas ni estacionamiento. El desarrollo inmobiliario sostenible podría pagar el 70% del costo del parque, entre los impuestos, lo que se gane por la zonas rentales y las inversiones privadas, públicas y mixtas.

Prodavinci: Y faltaría un punto…

Manuel Delgado: El cuarto: el Encuentro Social, que en el fondo es el más importante. Si tenemos una ciudad densa (tanto en habitantes como en el sentido de los ingresos), conectada a través de sistemas de movilidad, entonces aparecerá el encuentro social que la ciudad reclama a gritos. Al lograr cada una de las fases, tendremos espacios para las concentraciones más grandes que haya visto Caracas, sin afectar su movilidad ni el tráfico. EN ese mismo terreno donde va el helipuerto estará esa gran sede que llamamos El Ágora de Caracas, un lugar de encuentro, de discusión, la gran explanada donde se puedan hacer mítines políticos, montar espectáculos de fuegos artificiales, conciertos a cielo abierto…

Prodavinci: ¿Entonces su proyecto propone dos parques?

Manuel Delgado: Proponemos tres: el Parque del Agua, que está más hacia Los Ruices, que se inundará con facilidad, tendría una geografía que permitirá que el río se expanda y se creen esas lagunas naturales, dependiendo de la estación; el Parque de la Tierra, que es la extensión del Parque del Este hacia el sur; y el Parque del Aire, hacia el CCCT, con las actividades a cielo abierto, la gran explanada para jugar papagayos y otra cantidad de cosas.

Prodavinci: Suena maravilloso, pero aterricemos ciertas cosas. El concurso que ustedes ganaron en diciembre de 2012, ¿fue contra una concurrencia de cuántos proyectos?

Manuel Delgado: La concurrencia final fue de sesenta y nueve proyectos. El jurado lo presidía Marcos Negrón, pero había representantes de todas las áreas: la academia, las universidades, gente de análisis ambiental, ambientalistas, paisajistas, arquitectos y un grupo de asesores muy calificados en las áreas de hidráulica, vialidad, aeronáutica, ingeniería civil. Un jurado bastante completo.

 

Prodavinci: ¿Y en el proyecto, además de usted, quiénes están involucrados?

Manuel Delgado: Éste es un trabajo internacional que realizamos con un equipo de Medellín: Opus Estudio. Tres arquitectos jóvenes: Manuel Jaén, Carlos Betancourt y Carlos Montoya. El otro participante es Jorge Pérez Jaramillo, actual director de urbanismo en la Alcaldía de Medellín, una ciudad que podría servirnos de mucho para entender lo que debemos hacer. Medellín es como un espejo de Caracas.

Prodavinci: Ahora Caracas parece, más bien, un recuerdo del Medellín del pasado.

Manuel Delgado: Sí. Medellín tiene un valle orientado en sentido norte-sur, mientras que el nuestro es este-oeste. Hay coincidencias y diferencias, pero tenemos mucho que aprender de ellos. Cuando concursamos, Jorge Pérez Jaramillo todavía no trabajaba con la alcaldía, donde ha tenido mucho éxito. Lo interesante es que los jóvenes de Medellín no conocían Caracas, pero tienen la experiencia valiosísima de Medellín.

Prodavinci: Unos ojos nuevos pueden ver los errores crudos, sin el vicio de la costumbre.

Manuel Delgado: Sí. Se trataba de oír las ideas de un grupo fresco que venía a ver la ciudad por primera vez y confrontarlas con las mías, que estoy aquí desde toda la vida.

Prodavinci: Pero creo que, a pesar de tan importante legitimación, el gobierno nacional no le ha hecho caso al proyecto.

Manuel Delgado: El gobierno nacional no le ha hecho ningún caso a las conclusiones del jurado ni a la importancia de este proyecto.

Prodavinci: ¿Usted cree que las decisiones del gobierno nacional obstaculizarían el proyecto?

Manuel Delgado: Sí. Desde el principio nuestro proyecto está basado en quitar obstáculos para permitir que la naturaleza recupere su lugar. Eliminar lo que sobra para aprovechar todo cuanto se pueda. El terreno es tan grande que admite muchas cosas, siempre y cuando se mantengan dentro de un plan. Pero hay áreas que deben ser sagradas, como donde deben ir el helipuerto de emergencia y El Ágora. Las construcciones que están haciendo allí pueden ser un estorbo para cualquier plan futuro. El gobierno central tiene planteado un complejo ferial hecho contra todo plan y contra toda ley, frente al CCCT. La soberbia les impide ver que ése es el peor lugar para hacer un complejo ferial. En todo caso, debería hacerse del lado de Los Ruices. Porque no se trata de no construir, sino de hacerlo dentro de un plan coherente. Y eso es lo que nosotros proponemos y lo que propone Caracas 20-20: justo lo que ellos no ven.

Prodavinci: ¿Qué puede pasar si no se aplica este proyecto en Caracas?

Manuel Delgado: Bueno, que se va a llenar el terreno de La Carlota de construcciones nuevas, áreas verdes que la ciudad hoy no tiene y otros elementos que posiblemente la gente perciba como soluciones apacibles, pero que no serán otra cosa que temporales y de cortísimo plazo. Se perdería la oportunidad de orientar la ciudad en las cuatro direcciones de desarrollo que mencioné antes. Hacer planes para La Carlota sin, por ejemplo, consultarle a la Alcaldía, es ignorar los problemas que puede generar desde el punto de vista de la planificación. El tema del equilibrio ambiental se va a romper. El tema de la movilidad no lo han estudiado. El tema del desarrollo inmobiliario ni siquiera se ha tocado.

Prodavinci: ¿El daño puede ser mayor?

Manuel Delgado: Si se continúa construyendo de esta forma, se impedirá que Caracas se desahogue. Es más: los mismos vecinos de los alrededores aún tienen reticencia sobre muchas de estas cosas. Tenemos que convencernos de que hay que decidir lo mejor para la ciudad. Caracas no sería la primera ciudad en ser repensada a partir de un proyecto de gran envergadura. La eliminación de la pista es un hecho clave para que todo se logre. La parte ambiental, el río Guaire, el flujo vehicular, todo requiere que la pista no esté más ahí. Ni hablar del desarrollo inmobiliario. Y el gobierno central no ha dicho nada sobre el tema, siendo ellos, en este momento, los consignatarios del terreno, ya que está en manos de la Fuerza Aérea mientras la ciudad decide qué hacer con él.

Prodavinci: Y el proyecto de ustedes está allí, esperando que se aproveche esta oportunidad única.

Manuel Delgado: Exactamente. Tal como está Caracas.

*Un jurado internacional decidió, tras un proceso que contempló casi setenta proyectos, que la propuesta realizada por Manuel Delgado, Jorge Pérez Jaramillo y la oficina Opus Estudio, radicada en Medellín, era la de mayor viabilidad y mejores beneficios para Caracas.

ProDavinci

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