Las diferencias entre el presidente ecuatoriano Lenin Moreno y Rafael Correa se tornan irreconciliables. La alianza se rompió. Moreno podría quedarse sin el respaldo de su partido, mientras estrecha nexos con sus antiguos adversarios para poner orden en casa y suma apoyos al plantarle cara a los manejos turbios de la administración saliente.

La Revolución Ciudadana se tambalea y la razón de su vaivén no es la llegada al Palacio de Carondelet (casa presidencial de Ecuador) de un miembro de la oposición. Paradójicamente, como si fuera un caballo de Troya, el arribo de alguien a quien se quiso ver como pupilo de Rafael Correa, Lenin Moreno, ha ocasionado que el proyecto haga aguas, como los botes viejos.

Moreno y Correa se conocieron hace aproximadamente 11 años, aunque ya tenían referencias uno del otro. Correa fue profesor de una de las hijas de Moreno en la Universidad de San Francisco de Quito. Por su parte, Correa sabía de Moreno por su trabajo literario y su labor a favor de las personas de movilidad reducida, tras quedar en silla de ruedas por un balazo que recibió durante un atraco en el año 1998.

Fue Moreno quien buscó a Correa para respaldar su aspiración presidencial en 2006. “Coincidimos en una concentración, la primera concentración que se hizo… él dijo: ´yo he oído hablar de ti´. Él había oído hablar de que yo había escrito unos libros, de que estaba trabajando sobre el tema del humor… Entonces yo le dije: Rafael, estoy contigo”, narró el hoy presidente en una entrevista en el año 2008.

Correa retribuyó el apoyo ofreciendo a Moreno la candidatura a la Vicepresidencia de la República, cargo que ocupó desde 2007 hasta 2013. Luego le dio su respaldo para ser su sucesor en la Presidencia. Y a partir de ahí las diferencias comenzaron a surgir.

Los desencuentros

Ya en la campaña presidencial Lenin Moreno había adelantado algunas pinceladas de su independencia de criterio frente a Correa.

Las llamadas “escuelas del Milenio” fueron obras emblemáticas de la gestión de Rafael Correa, pero el entonces aspirante se atrevió a cuestionarlas en octubre de 2016 y expuso que cuando llegara a la Presidencia se debía trabajar bien “para que no volvamos a cometer el error de hacer elefantes blancos” y añadió: “Con el dinero que podríamos haber hecho 10 escuelas… sí, se ven bonitas, el presidente (Correa) lo ha dicho, pero con el dinero que cuesta una escuela del milenio podíamos haber hecho 10 escuelas”.

Correa capturó el dardo hiriente en el aire: “Vendrá un demagogo y dirá yo voy a hacer escuelas más pequeñas de 50 chicos con todos los servicios. Lo que se ahorra en inversión se va a gastar en costo operativo… No nos dejemos engañar por los mismos de siempre”, refutó a la prensa, sin mencionar las palabras de su candidato.

Avanzaba la campaña y Lenin Moreno ofrecía “un estilo distinto” en la Presidencia, lo cual no hacía gracia al mandatario en funciones. En el propio acto en el que propuso oficialmente la candidatura de Moreno en octubre de 2016 alertó: “Tampoco vamos a permitir que por supuestas estrategias de campaña nuestros candidatos se aparten del gobierno o de Alianza País. Esto no solo sería desleal, sería torpe.” Pero, tras la llegada de Moreno a Carondelet, demostró que lo suyo no era estrategia de marketing político, sino que tenía diferencias reales con la gestión correista.

Glas y la corrupción

Glass significa “vidrio” en inglés, pero en Ecuador su uso fonético no es precisamente significado de transparencia. Jorge Glas es el nombre del vicepresidente ecuatoriano, compañero de fórmula de Moreno. Él y familiares y allegados, han sido señalados por diversos escándalos de corrupción, entre ellos el de la corporación brasileña Odebrecht.

Martha Roldós, economista y miembro de la Comisión Anticorrupción de Guayas, -una iniciativa de la sociedad civil- explicó la situación a Vértice: “El principal problema es que el primero en la sucesión al poder es el vicepresidente Jorge Glas. Es el hombre al que todos los dedos señalan en materia de corrupción en todos los sectores estratégicos, como petroleros y mineros. Si usted habla de Odebrecht allí está Glas, si usted habla de los contratos con China allí está Glas. Él es el ingrediente principal de los guisos de la megacorrupción en Ecuador”.

Como parte de la trama de corrupción de la cual es señalado el vicepresidente, surge un nombre: Ricardo Rivera Aráuz, el tío de Glas, con fuerte ascendencia sobre él y quien ya confesó “el grave error” de estar involucrado en casos de sobornos a funcionarios gubernamentales.

A inicios de agosto, el diario brasileño O Globo publicó la declaración de José Dos Santos, quien fue representante de Odebrecht en Ecuador y aceptó colaborar en Brasil con las investigaciones. Reveló que Glas habría recibido por lo menos 14,1 millones de dólares entre 2012 y 2016. Uno de los encuentros se había realizado en la sede de la Vicepresidencia.

“Afirmé a Jorge Glas que ya realizaba pagos a Ricardo Rivera. En respuesta, Jorge Glas confirmó que estaba consciente de esos pagos, pero que esa contribución sería una nueva demanda”, expuso Dos Santos.

En un allanamiento realizado el 2 de junio a la residencia de Rivera en Guayaquil, la policía encontró documentos de Odebrecht. Por otra parte, de acuerdo al diario El Comercio, una de las evidencias presentadas en el caso que se le sigue a Glas, es el llamado “Informe técnico pericial de audio, video y afines”. En uno de los audios, el tío Rivera le dice a José Dos Santos: “Ya okey este tres cosas así rapiditas: Quiero que me ayudes, necesito plata para la campaña de vidrio”.

Los señalamientos en contra de Glas, surgidos de grabaciones e investigaciones periodísticas, hicieron que Moreno le retirara las competencias al vicepresidente mediante decreto, pues no puede destituirlo por norma constitucional.

En el decreto del 3 de agosto el presidente Moreno señaló que tomaba la decisión considerando que “la lealtad absoluta al pueblo ecuatoriano que respaldó el proyecto político de la Revolución Ciudadana se expresa en la exigencia máxima de una relación diáfana entre los gobernantes y sus mandantes, lo que implica la transferencia de información veraz sobre los grandes temas de interés nacional”.

Añadió que la “lealtad como el compromiso político asumido por el proyecto político de la Revolución Ciudadana implican servir a la patria en unidad de esfuerzos, lo cual no ha sido debidamente entendido por el vicepresidente de la República”.

Glas respondió con una carta pública defendiéndose: “Que quede bien claro: una cosa es que ocurran casos de corrupción en un gobierno; otra, muy distinta, es crear las condiciones para que un gobierno entero sea corrupto. Durante 10 años la Revolución Ciudadana combatió la corrupción, haciendo leyes, creando instituciones y procesos que impidan los actos de corrupción. Y lo logramos”.

Aseguró que “hoy se sientan las bases para un Estado de corrupción, al pactar con personajes nefastos de la historia nacional, como los Bucaram”.

En esa disputa, Correa respaldó a Glas. “¡Ups! ¡El “diálogo” sólo ha sido para los que odian la Revolución! Adelante, JORGE. Tómalo como una condecoración”, escribió en la red social Twitter.

“Si prometimos una cirugía mayor (a la corrupción), cumplamos. Lleguemos hasta el final. No se dejen amedrentar, yo no me dejo amedrentar”, declaró el presidente

Previamente, Correa había rechazado la decisión del mandatario de crear un Frente por la Transparencia y Lucha Contra la Corrupción que investigara hechos ilícitos contra los dineros públicos con apoyo de la Organización de Naciones Unidas y lamentó que “se nombren oficialmente comisiones ad hoc, y, más aún, se pida ‘ayuda’ a organismos internacionales, claudicando en lo avanzado todos estos años en cuanto a institucionalidad y soberanía se refiere”.

El Frente por la Transparencia fue creado el 5 de junio pasado y lo integran funcionarios públicos y miembros de la sociedad civil. Y rápidamente reveló que no era tan inocuo como parecía en un principio, cuando el presidente Moreno recibía fuertes presiones por los escándalos de corrupción. “Si prometimos una cirugía mayor (a la corrupción), cumplamos. Lleguemos hasta el final. No se dejen amedrentar, yo no me dejo amedrentar”, declaró el presidente al iniciar la sesión.

El 11 de julio el Frente presentó a Moreno sus propuestas. La ministra de Justicia, Rosana Alvarado, fue la encargada de exponerlas: “Proponemos fortalecer y corregir la relación interinstitucional y la eficacia, la eficiencia en los procesos para la detección, investigación, juzgamiento y sanción de los casos de corrupción”, indicó.

Roldós interpreta de la siguiente forma la posición del presidente Moreno: “La corrupción en Ecuador ha sido un saco roto. Si se siguen manteniendo las mismas personas y las mismas prácticas no hay dinero que alcance en este país, con coimas millonarias. Si se va enfrentar una situación de crisis, uno de los requisitos es el pre saneamiento y creo que ese mensaje lo oyó Lenin Moreno”.

Hoy, cuando Moreno tan solo tiene tres meses de ejercicio en la Presidencia, es fustigado abiertamente por Rafael Correa, pero valorado en forma positiva por sus antiguos adversarios políticos. Por ejemplo, Guillermo Lasso, su rival en los comicios, escribió entwitter: “La restricción de funciones a Glas lo legitima en el cargo a Lenin. Ahora sí vamos con cuestiones de fondo que necesita el país.”

Entretanto, el proceso judicial avanza. El lunes 21 de agosto la fiscal nacional que lleva el caso Odebrecht, Daniela Salazar, reveló que halló diez indicios contra Glas y se inhibió de seguir conociendo del caso, porque el vicepresidente tiene fuero y su caso debe ser llevado directamente por el fiscal general, Carlos Baca.

Baca ya anunció la solicitud a la Corte Nacional para que fije el momento de la audiencia de vinculación en contra de Glas, previa aprobación de la Asamblea Nacional donde son necesarios 91 votos de los 137. Aunque Alianza País tiene 74 asambleístas, ya Glas solicitó a sus copartidarios, mediante una carta pública, que den paso a la investigación de la Corte, por lo que seguramente será aprobado.

La deuda que no era

Al llegar a la Presidencia, el gabinete de Moreno se dio a la tarea –como corresponde- de hacer un arqueo de lo que estaba recibiendo. Uno de los hallazgos que sorprendió al equipo económico fue el nivel de la deuda pública, tanto interna como externa.

El Ministerio de Economía y Finanzas fue el encargado de revelar la cifra: 42.000 millones de dólares, a pesar de que oficialmente el gobierno de Correa había informado que era de 28.000 millones. El astronómico monto representa 42% del Producto Interno Bruto (PIB) del país y supera el 40% que establece la Constitución ecuatoriana.

Pero el problema no solo es el total de la deuda: según la prensa local, hay dudas sobre si esa es la cantidad real. El Expreso de Ecuador lo destaca de esta forma: “Lo que genera inquietud, sino también la sospecha de la oposición política y de los expertos económicos, es que la cifra podría ser aún mayor”.

Moreno explicó la situación el 31 de julio en su programa “El gobierno informa”. “Ahora sabemos que no solo se gastó en demasía, sino que nos endeudaron. Si seguimos por la misma senda, hipotecaremos el futuro del país”, dijo. Y añadió: “Ahora tenemos que destinar casi lo mismo que los presupuestos de educación, salud, seguridad, desastres y defensa, juntos, para pagar una deuda que, insisto, es heredada”. Acotó, además, que a partir del año que viene Ecuador necesitará destinar entre 8.000 y 10.000 millones de dólares anuales para pagar lo adeudado.

Roldós opina que “lo que hizo Moreno (desmarcarse de Correa) es necesario y es un sinceramiento. Es muy difícil hacer política económica cuando sus cifras son falsas, el gobierno de Correa ha falseado las cifras macroeconómicas del país de una manera brutal. Ha falseado el tema de la deuda que ocultó, ha falseado el tema del empleo y todos los indicadores macroeconómicos”.

Por su parte, Glas fustigó a Moreno: “Se han manipulado de manera perversa las cifras económicas, pretendiendo imponer un imaginario de que el gobierno de la Revolución Ciudadana manejó mal la economía, actuando de manera irresponsable, sobreendeudando al país y derrochando” señaló. Y remató: “¡Qué raro! El presidente Moreno conocía muy bien las cifras económicas, porque él fue parte del gobierno anterior, fue candidato y defendió para ganar la presidencia la gestión del presidente Rafael Correa”.

Ante esta situación el contralor encargado, Pablo Celi, anunció una auditoría a la deuda. Pero ha tenido que enfrentar la resistencia de Alianza País y del propio Correa.

“La situación, en términos macroeconómicos, que recibió Correa era más saludable que la que actualmente tiene Moreno”

A mediados de agosto, en rueda de prensa, la fracción parlamentaria de ese partido declaró que solicitaron la comparecencia del contralor Celi,” para que informe sobre las declaraciones acerca de iniciar una auditoría de gestión sobre la deuda pública”. Según los asambleístas de Alianza País esa auditoría fue derogada de las competencias de la Contraloría en una enmienda realizada hace dos años, “con esto inicia un proceso de fiscalización sobre las acciones del actual Contralor Subrogante”, destacaron.

Correa también reaccionó: “Su nuevo instrumento de persecución es la Contraloría. Ej: la nueva “auditoría” de la deuda YA auditada”, indicó y denunció que está en proceso de parte de Moreno un “libreto” similar al de Brasil.

Para la integrante del Frente Anticorrupción de Guayas, “Moreno se enfrenta a un movimiento donde la corrupción no solo quedó en Glas. Hay asambleístas que antes eran ministros de Estado y tienen informes de Contraloría en su contra y que están señalados. Esto es un castillo de naipes de la corrupción que se puede derrumbar”.

Asunto de mesas

“En lo posible nosotros vamos a dejar la mesa servida al gobierno que venga para que pueda gobernar de mejor manera”, decía Rafael Correa en enero de 2017. Pero el 12 de julio, un día después de que el ex mandatario emprendiera viaje a Bélgica, Moreno fue tajante: “No hay tal mesa servida, esa es la pura y neta verdad. La condición económica de Ecuador es muy difícil”. Señaló que el gobierno anterior “podía haber sido más mesurado al dejar cuentas en mejores condiciones”.

Sobre la situación económica real que dejó Rafael Correa, Vértice entrevistó al profesor Jaime Gallegos Londoño, académico de la Pontificia Universidad Católica de Ecuador, quien estableció la diferencia entre los discursos de Moreno y Correa y lo que dicen las cifras y las políticas macroeconómicas.

“El estado de la economía que recibió el presidente Moreno es bastante halagador. Después de diez años de crecimiento económico continuo y haber cambiado muchas cosas desde el punto de vista económico, político y social, la economía se encuentra muy fortalecida. Un sector privado tres veces más grande, un PIB dos veces y medio más grande que antes del inicio el gobierno de Correa. La economía se ha dinamizado, con un crecimiento de la productividad y la competitividad”, diagnosticó.

Señaló que en estos momentos hay problemas de liquidez derivados de la dolarización y que el monto de la deuda aun es manejable. Sobre los cuestionamientos del presidente a su predecesor, el profesor Gallegos refirió: “El presidente Correa pudo haber sido mesurado, antes hubo cajas para contingencias y el presidente Moreno, luego de revisar las cuentas, ha dicho que ha habido un poco de exceso en el gasto público. No se discute la calidad del gasto público, que fue usado para el desarrollo del país”.

Incluso, Gallegos observa una continuidad en las líneas estratégicas de la economía de Moreno respecto a Correa: “Se mantiene en la línea de no sacrificar el gasto social, ha habido diez años con una fuerte inversión pública, ya no es tan necesario el gasto en infraestructura como carreteras o electricidad, entonces la inversión pública ya no va ser tan fuerte y ahora hay que pagar una deuda más onerosa. Como ya tenemos al sector privado desarrollado, hay que poner ese motor a trabajar también. Hay que ayudar y facilitar la inversión privada”.

El economista Pedro Romero, profesor de la Universidad San Francisco de Quito tiene otra opinión sobre el tema. Recordó a Vértice que cuando Correa llegó a la Presidencia en 2007, dos años antes había sido ministro de Finanzas y los precios del petróleo se habían disparado. “Recibió una economía con más perspectivas de crecimiento, con una deuda con respecto al PIB de no más de 15% y por el otro lado un déficit fiscal por el orden de 2 a 3%”.

Coincide con quienes aseguran que Correa “maquilló” las cifras: “Todo eso tiene que ver con una estrategia política y decir que había dejado todo fiscalmente sostenible, que había tenido un manejo económico responsable. Lo que muy bien ha hecho Lenin Moreno es empezar a sacar esas cifras y decir ‘tenemos más deuda de la se dice’. Un déficit como de 8% del PIB y un pago solo de amortizaciones de deuda de 8% de PIB, más 3% por interés”.

Explicó Romero que durante la gestión del hoy ex presidente, se empezó a contratar deuda a plazo de 5 años o menos, a tasas de interés de 8 o 10%, que es 5 veces más que lo que contrata Perú o Bolivia y a plazos mucho más cortos que los de otros países: “Eso hace que el flujo de pagos sea superonersoso. Solo cada año hay que destinar cerca de 10% del PIB para amortizar”.

Añadió que “el presupuesto del gobierno es de alrededor de 30.000 millones, o sea lo que queda: 20.000 millones es para financiar el gasto. Entonces va a tener déficits cada año y esa estructura es insostenible si no se toman ajustes en el sector público”.

Indicó que cuando los precios del petróleo rondaban los 100 dólares por barril, analistas sugerían la necesidad de crear fondos de ahorro para cuando el precio bajara, pero que la filosofía de Correa era gastarlo todo: “La situación, en términos macroeconómicos, que recibió Correa era más saludable que la que actualmente tiene Moreno. Correa no le dejó la mesa servida a Lenin Moreno, como había dicho”.

El “pacto con la derecha”

La línea estratégica de Correa es lo que en la ciencia política se llama un juego “suma cero”, en el que lo que la oposición gana, él lo pierde y viceversa. Vistas así las cosas no era posible un acercamiento de posiciones. Se trataba de una dinámica que alimentaba la polarización.

A esta línea se suman las características personales del propio Correa, que no rehúye la polémica y asume posiciones tildadas de arrogantes. Ante esta realidad, se entiende el escozor que le causó el acercamiento de Moreno con sus archirrivales históricos.

Lenin Moreno, en el marco de lo que llamó el “Diálogo Social Nacional”, se ha reunido con Marcelo Cabrera, alcalde de Cuenca y líder del movimiento político Alianza Igualdad; con Jaime Nebot, alcalde de Guayaquil y líder del Partido Social Cristiano (PSC); Mauricio Rodas, alcalde de Quito y líder del movimiento Sociedad Unida Más Acción (SUMA), también sostuvo encuentros con los ex candidatos presidenciales Cynthia Viteri (PSC) y Dalo Bucaram (Fuerza Ecuador).

Con Viteri, Moreno se reunió para conseguir apoyo para la lucha antidroga. “La política antidrogas existe, yo la dirigí personalmente… resulta que ahora no sirve y empiezan a recoger todo lo que dice la oposición”, soltó Correa, según reseña de El Universo. Sobre Bucaram, el ex presidente acusó a Moreno de cederle la Corporación Nacional de Electricidad y alertó: “A los Bucaram es claro que les han dado CNEL”, dijo a Telesur.

El acercamiento a la oposición por parte de Moreno puede ser visto desde ángulos distintos: podría ser un intento sincero por acercar posiciones y avanzar hacia un proceso de reconciliación nacional, o un intento de ejercer un gobierno de ancha base, concitando el mayor apoyo posible de sus opositores, en el entendido de que al desmarcarse de Correa es posible que Alianza País le quite el respaldo político.

Cristina Reyes, Asambleísta del Partido Social Cristiano, explicó a Vértice la situación: “Moreno reinaba pero no gobernaba. Hoy está empezando a gobernar, pero para eso debe desmarcarse de la corrupción de Correa. Hoy el bando correista está conspirando contra los nuevos vientos democráticos”.

Pero la continuidad de Moreno en el ejercicio de su gobierno está en riesgo. Existe un dispositivo constitucional conocido como “muerte cruzada” que permite que la Asamblea Nacional y el Ejecutivo se disuelvan mutuamente en los primeros tres años de gestión, lo que conllevaría a unas elecciones generales. Y Correa asomó la posibilidad de tratar de utilizarlo.

Alianza País necesitaría contar con las dos terceras partes de los 137 curules de la Asamblea, por lo que le faltan 17 votos que le permitan llevar a cabo esta iniciativa.

Dalo Bucaram es enfático sobre la posición del presidente. Dijo al Expreso de Ecuador que “Moreno es el último vestigio democrático. Y dejarlo solo es permitir que Correa tumbe a Moreno y deje a Glas en la Presidencia. Eso sería terrible”.

Por su parte, Martha Roldós, señaló que más bien Moreno tiene una gran oportunidad en la medida en que cumpla las expectativas de la población y comentó que su popularidad ha ido aumentando una vez que empezó a combatir la corrupción, por lo que su popularidad está por encima de 75%.

“La gente le ha ido dando señales, incluso quienes no votaron por él y los candidatos de la oposición, ven bien la posibilidad de que se construya una legitimidad de ejercicio o de desempeño, enfrentado estos nudos gordianos”, comentó.

Por lo pronto, se espera que la pugna Moreno-Correa continúe, ocasionándole una base política endeble al presidente, pues los asambleístas de Alianza País han demostrado solidaridad hacia el ex mandatario y el vicepresidente Glas en su detrimento.

Por otra parte, un indignado Correa todavía parece no asimilar la actitud de Moreno, a pesar de que el hoy presidente advertía en 2008 sobre su nexo con Correa: “No puedes ser parte de un matrimonio en el cual solo tu mujer hace todas las cosas y jamás en la vida tú abres la boca para decir no (…). Sí, el derecho a criticar, sentir que eso es revolucionario también”.

Fuente: Vértice