Publicado el: Lun, Feb 8th, 2016

La defensa de los Broncos gana el Super Bowl y encumbra a Manning

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La defensa da la Super Bowl a los Broncos y encumbra a Manning
El legendario ‘quarterback’ se lleva un título en el ocaso de su carrera gracias a la defensa portentosa de los Denver Broncos (10-24)

El cronómetro consumió los últimos segundos, el banquillo de los Broncos bañó a su entrenador con el cubo de los hielos, como marca la tradición, y estallaron las celebraciones del equipo de Denver. Rezos con la rodilla en el suelo, abrazos de gol, gorras conmemorativas. Un enjambre de flashes, cámaras y agentes de seguridad y de protocolo se formó alrededor del número 18, Peyton Manning, una leyenda de este deporte que, casi con seguridad, se despidió de placajes, golpes y pases al límite.

Manning recibió el triunfo ante los Carolina Panthers (24-10) en la Super Bowl, la gran final del fútbol americano, sin aspavientos. En sus 18 años en la elite del deporte profesional, ha sido un jugador frío, cerebral, impasible en los momentos de alta tensión. En la celebración de un episodio cumbre de su carrera, y posiblemente el último, guardó la compostura, felicitó a rivales, sonrió con timidez y se limitó a decir que era un momento «muy especial».

Manning también debía ser consciente de que el suyo no fue un partido para enmarcar. Tuvo un porcentaje de efectividad en el pase discreto (13 de 23 intentos), le interceptaron un envío y concedió un «fumble» (se le escapó la pelota). No dio ningún pase de anotación -«touchdown»- y fue derribado en cinco ocasiones. Su rendimiento en este partido no pasará a la historia, pero fue suficiente como para dar solidez y consistencia al juego ofensivo de su equipo.

La defensa de los Broncos, la mejor de la NFL -la liga profesional estadounidense- hizo el resto. Lo dejó claro desde el principio. Todavía estaban suspendidas en el aire las últimas notas del himno nacional de EE.UU. que Lady Gaga ejecutó con una solvencia inesperada, y la defensa de Denver impuso su ley. Transcurría el primer cuarto, y el «quarterback» de los Panthers, Cam Newton, buscaba un pase lejano con su brazo portentoso desde la yarda 15, muy cerca de la zona de anotación del equipo contrario. Desde el extremo izquierdo de la defensa, surgió Von Miller, un defensa de 113 kilos con la velocidad del rayo. Arrolló a Newton y con misma habilidad que una ardilla roba un cacahuete le arrebató la pelota al rival. A tan poca distancia la zona de anotación era un error trágico, como el portero al que le ceden el balón y se resbala al despejarlo. Con la pelota fuera de control, otro defensa de los Broncos, Malik Jackson, la recogió para marcar un «touchdown». Ni en sus mejores sueños podría Jackson imaginar algo así, en un deporte tan especializado en el que un miembro de la línea defensiva se puede pasar una carrera sin apenas sentir el frío del cuero de la pelota en sus manos. Era la primera vez que pasaba algo así en las últimas 22 ediciones de laSuper Bowl.

En la segunda parte, Miller -que fue nombrado jugador más valioso del partido- provocó otro fumble’ de Newton cuando los Panthers parecía que podían acercarse a los de Denver. Pero hubo otras grandes acciones defensivas de toda la línea de los Broncos. Newton, el mejor ‘quarterback’ de esta temporada, fue derribado siete veces.

Newton y el resto de los Panthers no estaban acostumbrados a las estampidas de la defensa de los Broncos. En toda la temporada solo habían perdido un partido, y anotaban una media de 31,3 puntos por partido, la más alta de la liga. En los playoffs, habían sido todavía más dominantes, con 40 puntos por partido. Todo ese poderío ofensivo se derrumbó ante los Broncos, cuya línea defensiva penetraba como el cuchillo en la mantequilla entre los Panthers que protegían a su «quarterback».

El gran beneficiario fue Manning, que, a punto de cumplir 40 años, en la peor temporada de su carrera, con el poder de su brazo disminuido y con un cuerpo hecho añicos por golpes y lesiones, se anota otra Super Bowl, la segunda de su carrera. Es el «quarterback» con más yardas de pase y con más asistencias de «touchdown» de la historia, pero le faltaban títulos. Esta Super Bowl es la despedida soñada, aunque él aseguraba al acabar el partido que tenía que «reflexionar» y después tomaría una decisión. Cualquier cosa que no sea cerrar el telón cubierto de gloria de una de las mejores historias del fútbol americano parecería un error tan grande como perder la pelota a quince yardas del «touchdown», con el partido ya ganado.

abc.es

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