Publicado el: Lun, Nov 11th, 2013

La dudosa excelencia de los médicos cubanos

¿Son de excelencia los médicos cubanos?

Más de seis mil millones de dólares que ingresan al erario público de Cuba

 

 

 

Cantidad no significa calidad. En Cuba hay 70 mil médicos. Sus servicios se exportan a 60 naciones. Y los más de seis mil millones de dólares que ingresan al erario público constituye hoy la primera industria nacional. Pero diversas estadísticas ponen en tela de juicio la excelencia de la medicina cubana.

Para la organización británica Save of Children, en maternidad, Cuba es el primer país de América Latina y el trigésimo tercero del mundo. Aunque ninguna de las facultades de ciencias médicas cubanas aparece entre las 300 primeras de América, según un reporte de QS World Universities Rankings, las estadísticas oficiales aseguran que los niveles de salud en la isla superan al resto de naciones de la región.

La salud pública es el orgullo de Fidel Castro. En 2012 registró la tasa de mortalidad infantil más baja de América Latina con 4,6. Y, según cifras oficiales, hay un médico por cada 6,6 habitantes. Maravilloso. Sobre todo si hablamos de un país del tercer mundo.

A los autócratas caribeños les gusta recalcar en sus discursos el éxito de la salud cubana, a pesar del embargo de Estados Unidos, que impide adquirir medicamentos de última generación y tecnología de punta. A pesar del balance favorable de las estadísticas, la medicina en Cuba no goza de buena salud.

La mayoría de los dispensarios de barrios están desvencijados o clausurados. Hospitales sucios, con una infraestructura material desastrosa. Y escasean especialistas de calibre. Si usted tiene que ingresar en un hospital, debe cargar con sábanas, toallas, aseo, cubo de agua y ventilador. Deben llevarle almuerzo y comida: el menú de los hospitales es incomible. Y no olvide regalos para doctores, enfermeras, técnicos y camilleros, los cuales van desde café, un sandwich de jamón o 10 pesos convertibles (cuc) que se deslizan en el bolsillo de sus batas blancas.

Hace dos años, Roberto ingresó a su padre en la antigua Benéfica, hoy Miguel Enríquez, en el populoso barrio habanero de Luyanó. Tenía problemas en una de las piernas y a la semana murió, debido a una fulminante bacteria que contrajo en el salón de operaciones. Yuri Valle vivió una odisea con su madre enferma de cáncer.

“Fueron tres meses de hospital en hospital. Traficando favores con los médicos, para intentar darle la mejor atención posible”. Pese a los cuidados, hace un mes falleció. Debido al clima tropical y el exceso de humedad, las enfermedades alérgicas y de piel tienen un elevado registro en Cuba.

Pero es difícil atenderse con un alergista o dermatólogo. El médico de barrio te da un turno para el especialista del policlínico de tu zona. Luego debes levantarte a las cinco de la mañana, para ser de los primeros. La consulta comienza pasada las nueve.

Y en no pocos casos el dermatólogo o alergista está en misión médica en el extranjero y debes acudir a otro policlínico. Cuba tiene unos 40,000 médicos y paramédicos prestando servicios en el extranjero, la mayoría en Venezuela.

Ana Rosa, ama de casa, se queja de la poca profesionalidad de los dermatólogos que le han atendido un hongo recurrente en sus pies. “No me han indicado pruebas, me han puesto cuatro tratamientos diferentes y ninguno me ha asentado.

Estoy pensando ir a ver a un santero o un curandero”. Un alto segmento de cubanos considera que los índices de salud no son proporcionales en cuanto a calidad. Quien mejor que Teresa, profesora de una facultad médica, para hablar del tema.

“En Cuba hay cuatro Institutos Superiores de Ciencias Médicas, 21 facultades y 20 filiales, pero escasean los alumnos con verdadera vocación.

Casi todos tienen muy bajo rendimiento académico. Es que terminan el bachillerato con un promedio de 75 puntos y con esa nota, nadie es buen estudiante. Una profesión como la medicina, además de valores humanos, sacrificio y entrega, requiere un promedio superior a los 90 puntos.

En estos momentos, nuestros médicos no poseen una categoría internacional adecuada”, comenta la profesora. Los doctores de la isla que desertan a España, Estados Unidos y otros países, deben revalidar sus títulos. Gerardo Ferreira, presidente de la Federación Nacional de Médicos de Brasil, tiene muchas dudas sobre la calidad de los galenos cubanos.

“De acuerdo a testimonios de autoridades médicas de Bolivia y Venezuela, ha quedado evidenciada la dudosa calidad de los médicos cubanos y una actuación muy cercana al de una brigada militar, en lugar de profesionales de la salud”, dijo recientemente Ferreira a la agencia EFE En materia médica, a Cuba se le puede aplicar la teoría del vaso medio lleno o medio vacío, según quien lo perciba.

Para los partidarios del régimen, es de excelencia. Para sus detractores, anda en caída libre.

Diario Las Américas

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