Published On: sáb, Jun 15th, 2013

La jueza María Lourdes Afiuni recibe libertad condicional

 Los presos de Chavez

La jueza venezolana María Lourdes Afiuni obtuvo este viernes la libertad condicional tres años y medio después de ser detenida por un caso de supuesta corrupción tachado de arbitrario por la ONU, indicó su abogado José Amalio Graterol.

“En libertad! La juez de Venezuela!”, escribió el abogado en su cuenta Twitter, una semana después de que la Fiscalía solicitara al tribunal del caso el beneficio de la libertad condicional para que “pueda atender sus problemas de salud”.

La magistrada, que permanecía desde 2011 en arresto domiciliario, “deberá presentarse cada 15 días ante el tribunal, pero no podrá salir del país sin un permiso expreso ni puede declarar a la prensa”, explicó por teléfono a Graterol.

El abogado indicó que Afiuni todavía está en su casa esperando a que llegue la notificación y advirtió que se realizan preparativos para que sea trasladada a una clínica debido a que la “espera de una semana (para la decisión) hizo estragos en su salud”.

“Se agudizaron sus padecimientos renales, tiene ahora una cistitis sangrante con mucho dolor. Íbamos a hacer una solicitud de traslado a una clínica cuando se dio la liberación”, precisó.

Nelson Afiuni, hermano de la juez, comentó en declaraciones vía telefónica que en la casa familiar de Caracas permanecían a la expectativa de que la notificación oficial de la liberación llegara.

“Ella está contenta, después de 42 meses de haber perdido su libertad, pero también a la expectativa, han sido muchos días de espera (…) Estamos un poco como Santo Tomás de Aquino, ‘hasta no ver, no creer’”, comentó Nelson.

Confirmó que la juez “ha tenido complicaciones” renales y que derivado de la cistitis que la aqueja en este momento se le han realizado análisis de orina y cultivos. Sin embargo, aseguró, Afiuni “no está en cama, anda en pie, acompañada de la familia”.

Afiuni fue apresada en 2009 luego de otorgar la libertad condicional al banquero Eligio Cedeño, detenido en 2007 por supuesto fraude y quien, luego de recibir este beneficio, huyó del país.

El presidente Hugo Chávez (1999-2013) pidió personalmente por televisión la pena máxima de 30 años de cárcel para Afiuni tras su detención.

La magistrada se niega a comparecer a su juicio, desde que empezó en noviembre, por considerarlo viciado.

En varias ocasiones su abogado denunció que las autoridades la mantenían recluida por un “capricho de Hugo Chávez”, para lo que incluso, aseguró, se habría reformado la ley para permitir un juicio “sin que esté presente” el imputado.

Antes de pasar a arresto domiciliario, Afiuni estuvo recluida en un centro penitenciario de mujeres en las afueras de Caracas. En 2012, la jueza denunció una supuesta violación durante su permanencia en esa cárcel, que ella misma narró en un libro, pero las autoridades negaron haber recibido denuncias al respecto.

Durante su encierro, fueron criticadas las negativas del tribunal para que fuera autorizada a salir de la cárcel para realizarse revisiones médicas ante la sospecha de un cáncer.

Varias organizaciones defensoras de derechos humanos, incluida la relatora de la ONU sobre la independencia de jueces y abogados, han pedido su liberación.

El intelectual estadounidense Noam Chomsky, a quien el fallecido Chávez citó en diversas ocasiones, también pidió personalmente y en cartas públicas la liberación de la jueza.

Afiuni ha sido considerada por líderes opositores como una “presa política” del gobierno chavista.

BBC Mundo la considera la presa personal de Hugo Chavez.

Si bien el gobierno de Venezuela insiste en que en su sistema democrático no caben los presos políticos, eso no es lo que piensa la jueza María Lourdes Afiuni, que se considera «la prisionera personal de Hugo Chávez».

Afiuni es la jueza que en 2009 exasperó a Hugo Chávez liberando a Eligio Cedeño, un banquero acusado de varios delitos que llevaba tres años pendiente de juicio. Ante eso, el difunto mandatario pidió dureza contra ella, la pena máxima de 30 años e incluso cambiar la ley si hacía falta porque «es mucho más grave un juez que libere a un bandido, que el bandido mismo».

Desde entonces, Afiuni ha vivido un proceso que es presentado como paradigma por quienes cuestionan la existencia de un poder judicial independiente en el país.

Su caso llegó a ser objeto de unas críticas a la que incluso se sumó el intelectual izquierdista estadounidense Noam Chomsky.

Para el chavismo, sin embargo, la resonancia internacional que tiene no es más que un elemento más de la campaña de descrédito contra la revolución bolivariana. Aseguran que se trata de un proceso que lleva adelante ante jueces independientes y con todas las garantías.

Qué dijo Chávez

«Viene una juez bandida, una bandida (…) todo estaba montado. Yo exijo dureza contra esa jueza, incluso le dije a la presidenta del Tribunal Supremo, a la Asamblea Nacional, habrá que hacer una ley porque es mucho más grave un juez que libere a un bandido, que el bandido mismo».

«Entonces habrá que meterle pena máxima a esta jueza y a los que hagan eso, ¡30 años de prisión!, pido yo a nombre de la dignidad del país».

«A la juez esa deberían meterle 30 años de cárcel, Simón Bolívar hizo un decreto: aquel que tome un centavo del Tesoro público será pasado por las armas, es decir, fusilado y el juez que no lo hiciera será también pasado por las armas”

«Es más grave tener jueces que liberan delincuentes (…) “no, eso es lo último que podemos tener nosotros, porque el juez es el encargado de imponer la sentencia, si vamos a tener jueces delincuentes, sálvese quien pueda”

La fiscalía estimó que había habido irregularidades en la liberación y el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebín) la arrestó.

Chávez expresó su indignación. «Habrá que meterle pena máxima a esta jueza y a los que hagan eso, ¡30 años de prisión!, pido yo a nombre de la dignidad del país», dijo en televisión.

En prisión se encontró con mujeres a las que ella misma había sentenciado. Encerrada en una celda de 3 por 2,5 metros, denuncia que fue atacada con armas blancas y agredida sexualmente.

Entonces abrió su cuenta en Twitter, que supera los 250.000 seguidores y es el único medio por el que se podía expresar públicamente hasta este viernes, cuando entre las medidas cautelares, se le prohíbe hacerlo, según le confirmó su abogado a BBC Mundo.

No tardó en recibir muestras de solidaridad en Venezuela e internacionalmente. Incluso Chomsky se unió a la campaña por su liberación con una carta a Chávez, por quien nunca había ocultado sus simpatías.

Tras un año y dos meses en el presidio del Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF), fue decretado el arresto domiciliario. Así su casa se convirtió en su prisión por los siguientes dos años y cuatro meses.

BBC Mundo visitó a Afiuni en 2011. El apartamento en Caracas donde vive con sus padres y su única hija, de 19 años, es su prisión.

Por turnos, dieciséis militares cuidan que no se escape: dos militares vigilan el portón de acceso al edificio, dos se apostan en otro ingreso y otros cuatro pasan todo el día sentados frente a la puerta de su apartamento.

Ellos llevan registro de quién ingresa a la casa de la jueza, que no puede tener más de cinco visitas al día.

Allí recibe a BBC Mundo. Pero Afiuni, por decisión de juez de la causa, no puede dar declaraciones a los medios de comunicación.

Su hermano, Nelson, hace de vocero: «No puede hablar ni del clima con los medios».

Ella se sienta en el sillón, fuma, hace catarsis en Twitter, sonríe, frunce el ceño.

Durante el día aprovecha para hacer un curso de ingles a través de internet, arma rompecabezas, lee y por las tardes coloca sus piernas sobre la ventana enrejada para recibir un poco de sol.

Los materiales de su defensa y documentos judiciales no están en su casa porque los guardias pueden allanarla en cualquier momento.

No habla por teléfono porque los teléfonos, dicen sus familiares, están «pinchados», así que se comunica mayormente con el servicio de mensajería de su teléfono.

Detrás suyo, mirando hacia el exterior, una bandera venezolana con la inscripción «Afiuni» enseña que en el cuarto piso de ese edificio vive la jueza.

Una vez al mes sale a la calle. Cuando la trasladan a tribunales para ser juzgada, ella se niega a ingresar a sala porque considera que no va a tener un juicio justo, dice su hermano.

Eso, hasta este viernes, una semana después de que la fiscal general del Estado, Luis Ortega, anunciara en su cuenta personal de Twitter su solicitud de libertad condicional para Afiuni.

Tuvo que pasar una semana para que se consumara la medida. El abogado de la jueza, Jose Amalio Graterol, califica de «tortura» la dilación.

«Esta espera también es un trato cruel, inhumano y degradante, y constituye una tortura psicológica», le dijo el letrado a BBC Mundo.

Según su abogado, sin embargo, esta no es la primera vez que padece torturas. Ya en el INOF sufrió heridas de arma blanca y quemaduras de cigarrillos después de haber llegado con un certificado de buen estado de salud.

«Además, tuvo el valor de denunciar que había sido violada», comentó Graterol.

Para el chavismo, sin embargo, la resonancia internacional que tiene no es más que un elemento más de la campaña de descrédito contra la revolución bolivariana. Aseguran que se trata de un proceso que lleva adelante ante jueces independientes y con todas las garantías.

Tuvo que pasar una semana para que se consumara la medida de libertad condicional despué que la jueza lo anunciara en su cuenta de twitter. El abogado de la jueza, Jose Amalio Graterol, califica de «tortura» la dilación.

«Esta espera también es un trato cruel, inhumano y degradante, y constituye una tortura psicológica», le dijo el letrado a BBC Mundo.

Con información de El Nuevo Herald y BBC Mundo

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