Published On: Dom, Oct 6th, 2013

La popularidad y el rechazo de los presidentes latinoamericanos

-Los populistas resultan los más favorecidos

-Buena gestión baja popularidad

-Pinera, Humala, Chinchilla los menos queridos

– Nicolás Maduro. Su popularidad no baja del 45% gracias a la alta polarización que provoca  fidelidades

 

 

Nadie dijo nunca que gobernar fuera fácil. Y eso se percibe claramente en América latina donde la mayoría de los presidentes exhiben cifras muy bajas en cuanto a la popularidad de su gestión. Algo especialmente importante en unos tiempos en los que las encuestas son, para muchos Jefes de Estado, un elemento importante en la toma de decisiones.

El panorama es muy heterogéneo a escala regional, pues la horquilla va desde mandatarios con escasamente un 20% de opiniones favorables (Ollanta Humala) a algunos que superan el 60% (Rafael Correa y Evo Morales).

Además, hay que distinguir entre aquellos que acaban de comenzar mandato (Enrique Peña Nieto en México quien marca un 45% y Horacio Cartes en Paraguay) de aquellos que afrontan el tramo final (Sebastián Piñera) o han entrado en una espiral descendente y acusan el síndrome del “pato cojo” (Cristina Kirchner).

Los presidentes menos queridos

Se trata de aquellos mandatarios que están por debajo del 40% en las encuestas. En este apartado encontramos presidentes como el chileno Piñera, el peruano Humala o la costarricense Chinchilla.

En este sentido hay que diferenciar entre los que están al final de su mandato, en teoría con mayor desgaste, y los que están en el ecuador del mismo.

                       

El mandatario chileno Sebastián Piñera, habla junto a su homólogo de Perú, Ollanta Humala.

Entre los primeros se sitúa Ollanta Humala, con el 26% de popularidad, parece marcado por la maldición que persigue a los presidentes peruanos después de Alberto Fujimori (Alejandro Toledo o Alan García) quienes pese a presidir un país en rápido crecimiento no logran el respaldo de la ciudadanía.

“Primero, no he visto la encuesta y, en segundo lugar, no gobernamos con encuestas, eso déjenlo para los opinólogos”, señaló el presidente al ser consultado sobre el reciente sondeo de Ipsos Perú.

Toledo y García tuvieron durante sus respectivas gestiones el mismo problema: una popularidad por debajo del 30% y en el caso de Toledo incluso del 20%.

Como subraya el analista político Steven Levitsky sobre Humala, “si queda debilitado políticamente, si queda en 25% de aprobación, sin mayoría en el Congreso, sin alianzas y con todos los medios en oposición, va a ser difícil llevar adelante las reformas. Tiene planes y varias reformas que quiere hacer, pero su éxito depende de su fortaleza política. Y hoy no tiene mucha fuerza política”.

También en esta situación nos encontramos con Otto Pérez Molina en Guatemala que empezó su gobierno en 2012 con el 86% de aceptación y que para mediados de 2013 ya había caído en 26 puntos.

En otro lado están aquellos que encaran el final de sus mandatos, como Sebastián Piñera quien ha mantenido una titánica e infructuosa batalla contra sus bajos íncides de aceptación. Pese a gobernar un país en una excelente momento económico y haber llevado a cabo un gobierno, no brillante pero sí aceptable, no supera el 40% de favorabilidad desde 2010.

Así por ejemplo, Piñera experimentó en julio una caída de dos puntos en su popularidad, que se situó en 37 por ciento según la encuesta Adimark. Por otra parte, el rechazo al mandatario creció dos puntos a ocho meses del término de su mandato, y se ubicó en 53 por ciento.

Sebastián Piñera: “Yo sabía que gobernar era difícil, y por tanto yo no me atrevería a decir que es más difícil de lo que creía. Lo que sí me hace reflexionar es que, a veces, a uno le baja una cierta angustia al ver cómo uno se esfuerza tanto por lograr que el país avance y otros se esfuerzan lo mismo o más para lograr que el país retroceda.

“Yo sabía que gobernar era difícil, y por tanto yo no me atrevería a decir que es más difícil de lo que creía. Lo que sí me hace reflexionar es que, a veces, a uno le baja una cierta angustia al ver cómo uno se esfuerza tanto por lograr que el país avance y otros se esfuerzan lo mismo o más para lograr que el país retroceda. No me arrepiento porque hay muchos que dicen que esta es la casa donde tanto se sufre y, sin embargo, yo veo que todos mis antecesores, salvo el presidente Aylwin porque tenía mucha edad, todos han tratado de volver a sentarse en este mismo escritorio: el presidente Frei, el presidente Lagos, la presidenta Bachelet”, reflexionaba el propio Piñera en el diario El País.

Otros presidentes que están con malas notas en la recta final de su mandato son Laura Chinchilla en Costa Rica (60% reprueba su gestión), el panameño Ricado Martinelli (39% apoya su gobierno) o Porfirio Lobo en Honduras (el 59% pone mala nota a su gestión). En el caso hondureño el ascenso de la esposa de Manuel Zelaya, Xiomara Castro, en las encuestas estaría muy vinculada a la gestión decepcionante del actual presidente.

 

Dilma Rousseff y Juan Manuel Santos

Casos especiales son los de aquellos dirigentes que han afrontado graves dificultades sociopolíticas en los últimos meses.

Es la situación de Dilma Rousseff en Brasil o Juan Manuel Santos en Colombia. Ambos han visto que la consecuencia directa de las protestas ciudadanas ha sido un desplome de su popularidad.

La popularidad de la presidenta brasileña Dilma Rousseff llegó a caer en 27 puntos porcentuales (del 57% al 30%) desde la primera semana de junio, por las manifestaciones que se extendieron por el país.

Y una encuesta de septiembre reveló que la popularidad del presidente Juan Manuel Santos se derrumbó 27 puntos en dos meses y se ubica en el 21 % debido entre otras cosas al reciente paro agrario.

Algo indica, de todas formas, que en algunos casos estos datos son pasajeros ya que Dilma Rousseff ha recuperado ciertos índices de popularidad y ahora, según un sondeo,alcanza un 37 por ciento, mientras que la aprobación del Gobierno obtiene un 54 por ciento, nueve puntos más que en la encuesta anterior.

Caso especial es el de Nicolás Maduro. Su popularidad no baja del 45%, lo cual se debe fundamentalmente a que Venezuela es un país muy polarizado y fracturado lo cual provoca que las fidelidades estén prácticamente estancadas.

 

Cristina Kirchner y Nicolás Maduro no ha sido capaces de derrotar la inflación en sus países

Como aseguraba en julio Luis V. León director de Datanalisis “lejos de lo que muchos creen, la popularidad de Maduro no ha caído, pese a la fuerte crisis que enfrenta el país. Se mantiene igual al momento de la elección de abril, aunque la última encuesta Datanálisis si muestre un deterioro en los principales indicadores de evaluación de gestión específica, en aspectos claves como abastecimiento, inflación, seguridad e infraestructura, que se traduce en un incremento en la percepción negativa sobre la situación económica del país, la cual se ubica en 58%. Es un reto para el pensamiento lineal que la gente vea al país mal, pero todavía no culpe a su líder”.

Quien no ha tenido esa suerte es Cristina Fernández de Kirchner, que en 2011 contaba con un 64,1% de opinión favorable que ahora cayó al 30%, menos de la mitad de la que gozaba hace un año, según la última encuesta de la consultora Management & Fit (M&F).

Los más queridos

Rafael Correa con un 84% de favorabilidad, el nicaragüense Daniel Ortega y Evo Morales por encima de 60% son los dirigentes que mantienen bien alto el pabellón. Esas cifras explican, por ejemplo, la arrasadora reelección del ecuatoriano en 2013 y la más que probable reelección del boliviano en 2014.

Sus políticas sociales, su carisma (tan diferente entre ellos, pero carisma al fin y al cabo), su fuerte liderazgo y una oposición perdida y sin rumbo explican sus respectivas situaciones.

 

Otros aún viven en plena luna de miel en el inicio de su mandato como el presidente Danilo Medina de la República Dominicana que sobrepasa el 80 por ciento.

Y otro, como el presidente de El Salvador, Mauricio Funes, recuerda el caso de Ricardo Lagos y Michelle Bachelet en Chile que dejaron la presidencia con índices que rondaban el 80%. En el caso del salvadoñero es del 75%.

Casi en el 50% se encuentra José Mujica en Uruguay con cifras que oscilan entre el 45 y el 47% de aprobación.

Uno altos índices de popularidad representan el primer escalón para edificar el regreso a la presidencia. es el caso actual de Bachelet en Chile o de Tabaré Vázquez en Uruguay. En países con una política tan personalista y poco institucionalizada el carisma es mucho más importante que contar con un aparato partidario.

Además si bien el carisma no es heredable (Eduardo Frei perdió las elecciones de 2010 pese a que la presidenta Bachelet -de su misma coalición- contaba con un 80% de opinión favorable) a veces ayuda a que otros ganen elecciones (el apoyo de Lula da Silva -con más de un 80% de opinión favorable- a Dilma Rousseff fue fundamental en 2010 y quizá lo vuelbva a ser en 2014).

En resumen, como señala Daniel Zovatto, director para América Latina y el Caribe del Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA International, con sede en Estocolmo), la “efervescencia” reeleccionista es una “mala noticia” que confirma que los sistemas políticos de la mayoría de los países latinoamericanos “tienen problemas similares centrados en una perenne debilidad institucional y un exceso de personalismo”.

Infolatam. Rogelio Núñez

 

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