Published On: mar, Nov 5th, 2013

La relación de China con Venezuela va más allá de lo ideologico

“China valora más los lazos con EEUU que con Venezuela”

Afirma Xulio Ríos, director del Observatorio de la Política China

 

 

 

“Presidente, es usted un buen amigo de China”, le dijo Xi Jinping a Nicolás Maduro cuando se encontraron cara a cara en Pekín el pasado mes de septiembre. Una frase que muestra lo intensas que son las relaciones entre ambos países, aunque el privilegio de recibir ese cumplido no es exclusivo de Venezuela, si no que la frase se repite con bastante frecuencia cada vez que un jefe de Estado visita China. A los enemigos, evidentemente, no se les recibe.

Pero si por algo se caracteriza la política exterior China es por el pragmatismo y en el caso de Venezuela su amistad trasciende a la semántica gracias, sobre todo, al petróleo y no tanto a la ideología. Desde que las relaciones comerciales entre los dos países florecieron en 2001, los dos amigos han pasado de intercambiarse tan sólo 500 millones de dólares al año a los más de 20.000 millones actuales, y la palabra “amistad” se ha transformado en un cheque de 44.500 millones de dólares que China le ha extendido a Venezuela para que sanee su maltrecha economía a cambio, cómo no, de petróleo.

Xulio Ríos, director del Observatorio de la Política China nos ayuda a desentrañar esta compleja relación de amistad que une a China y Venezuela con el petróleo de por medio.

El vínculo entre China y Venezuela es eminentemente económico, pero ¿queda algo de ideología en esa relación?

Existe una sintonía política importante entre ambos países a pesar de que obviamente China no subscribe el tono antiestadounidense de muchas declaraciones bolivarianas. La no injerencia en los asuntos internos de los países o la ambición de un orden multipolar son discursos presentes en Caracas y compartidos por Pekín. Pero eso no impide que a China le preocupe que un episodio de inestabilidad pueda derivar en un cambio en Venezuela, y que el nuevo Gobierno entrante no subscriba los acuerdos de carácter económico que cada vez son más profundos. La traumática experiencia china en Libia le alerta de los riesgos políticos que pueden existir en determinadas situaciones. Y el riesgo político en Venezuela existe y es evidente. No pensemos que porque China concede a Venezuela millones de dólares en préstamos durante los últimos años no es consciente de sus riesgos políticos. Sí lo es.

¿Cuál es la reacción de Pekín ante las contínuas provocaciones de Caracas hacia Estados Unidos?

China quiere desideologizar la relación con Venezuela más allá de que se produzca un cambio político en el país. El pragmatismo que siempre han demostrado las autoridades chinas le lleva a primar las relaciones económicas y comerciales. Su relación con Chile en los años 70 es el mejor ejemplo. La China de Mao tenía relaciones con el gobierno de Salvador Allende. Cuando se produjo el golpe de Estado, China no rompió con Pinochet y por eso fue muy criticada. Podemos estar de acuerdo o no, pero no podemos dejar de admitir que eso revela cierta coherencia en la política exterior china desde hace años, incluso en circunstancias de bipolaridad y de Guerra Fría.

Si en un momento determinado la relación con Venezuela pone en peligro la relación con Estados Unidos, China no dudará: el vínculo más importante y con más valor para las autoridades chinas es con Estados Unidos. Pekín no se plantea su amistad con Caracas en términos de rivalidad con Washington sino todo lo contrario. Lo que quiere es calmar las aguas y construir esa nueva relación de la que recientemente han hablado Barack Obama y Xi Jinping. El mayor desafío, en todo caso, para China en relación con Estados Unidos no es América Latina si no el Pacífico, pero nunca Venezuela.

¿Es por eso que las visitas del Presidente Chávez a Pekín solían tener un perfil bajo entre la prensa oficial China?

Es evidente que China siempre ha respondido con invitaciones a la moderación o a la calma ante las tensiones entre Washington y Caracas. Por ejemplo, no ha habido ni una sola reacción a la polémica desatada por Venezuela en septiembre cuando acusó a Estados Unidos de denegarle el permiso para cruzar su espacio aéreo antes de emprender el viaje a China en visita oficial. Lo mismo ocurría antes con las recetas ideológicas de Chávez, como la propuesta de creación del Fondo Mao o la constante adulación del papel del Partido Comunista para mantener el núcleo de países socialistas vigente en el orden internacional. También la propuesta que hizo Chávez en 2008 sobre la entrada de China al marco del ALBA ha quedado en dique seco. Lo importante para China es el desarrollo económico. Una relación entre dos países fundamentada en la ideología o en la política pero sin tener en cuenta el intercambio económico no es de interés para la China actual.

China es ya el primer país importador de petróleo del mundo. ¿Qué papel juega el petróleo en la relación con Venezuela?

La previsión para el año que viene es que el consumo de petróleo en China crecerá un 5% y a Venezuela le interesa pasar de 600.000 a un millón de barriles diarios. A cambio recibe préstamos que destina a mantener las políticas sociales que impulsa el Gobierno de Maduro e inversiones en infraestructuras para desarrollar el acceso a los recursos naturales. Por lo tanto, hay un interés mutuo evidente en potenciar ese tipo de relación que objetivamente beneficia a ambas partes. Si se acaba el petróleo se acaba el acceso al préstamo en China, y si no se arbitra una política económica que aproveche esta coyuntura para crear un tejido industrial y productivo autóctono lo suficientemente fuerte para crecer en otras coordenadas, será otra vez un tiempo perdido.

¿Por qué China necesita a Venezuela? ¿Por qué le concede préstamos a pesar de la inestabilidad política que vive el país? ¿Es consciente de los riesgos?

El volumen de préstamos de China a Venezuela en los últimos años ha sido de 44.500 millones, de los cuales aproximadamente 36.000 millones se devolverán en barriles de petróleo. Es una cantidad altísima teniendo en cuenta la delicada situación que vive ahora Venezuela pero el Gobierno chino es perfectamente consciente de los riesgos económicos y políticos que corre. Asume que es proporcional a los resultados que en estos momentos puede recibir a cambio y las necesidades energéticas de China son muy importantes. Además, muchos de sus proveedores en Oriente Medio o África viven coyunturas mucho más complicadas que la de Venezuela, que a su vez es el país con mayores reservas probadas de petróleo del mundo. China ha aprendido de lo ocurrido en Libia pero no tiene mucho más donde escoger para saciar su sed de petróleo.

Diario de Las Amèricas

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