Publicado el: Mie, Sep 14th, 2016

La ruta de la corrupción de los Kirchner, larga pero fructifera

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De la Patagonia a la Casa Rosada: el largo camino de la corrupción de los Kirchner
La hija menor de Cristina, indignada ante las acusaciones de la diputada Margarita Stolbizer de que parte de la fortuna de su madre era ocultada por ella, desafió al juez Julián Ercolini a revisar su cajas de seguridad. El juez le tomó la palabra y se descubrieron casi cinco millones de dólares en efectivo que no pudo justificar.

La ex presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, está en problemas. Y graves. El cerco judicial que la asedia desde que perdió el poder parece estrecharse por día. Las evidencias sobre su participación en casos de lavado de dinero y enriquecimiento ilícito se amontonan y ya se habla de que los jueces quieren unificar las diferentes causas penales en una sola. La posibilidad de que pueda terminar tras las rejas ha sido admitida por ella misma en una reciente entrevista concedida a varios medios de prensa.

“No temo en absoluto ir a la cárcel”, dijo, según el diario La Nación. Y, en clara alusión a la vendetta política y judicial de la que dice ser víctima, agregó: “Ser peronista en este país no es gratis”. Y antes de finalizar la entrevista, tratando de ser más explícita, dijo: “Cuando decidí enfrentar a los grandes intereses económicos, sabía que este podía ser uno de los desenlaces”.

El segundo hotel que el matrimonio Kirchner adquirió en la zona turística de El Calafate. Cristina y otros miembros de su familia compraron terrenos a bajo precio en los que hoy existe un imperio hotelero.

Sin embargo, Jason Marczak, uno de los directores del Centro de América Latina del Atlantic Council, en declaraciones a El Nuevo Herald, dijo que ese no era el caso: “La situación dista de ser una persecución política, pues no es la primera vez que la ex presidenta Fernández se ve involucrada en una investigación judicial. El hecho de que haya sido salpicada en el caso Nisman cuando aún era presidenta demuestra que estas investigaciones no son parte de una conspiración del actual gobierno para condenarla”.

La monja, el ministro y el alijo de dólares

Mientras tanto, siguen apareciendo nuevas noticias relacionadas con la corrupción de su gobierno. En una de ellas, tan alucinante que bien podría ser el argumento de un cuento de Borges, el ex ministro de Obras Públicas, José Ojeda, fue sorprendido por la policía frente al Monasterio de las Monjas Orantes y Penitentes de Nuestra Señora de Fátima cuando, en medio de la noche, le entregaba $8 millones en efectivo a una de las monjas. En otra, que parece sacada de una novela de Ricardo Piglia, Florencia Kirchner, la hija menor de Cristina, indignada ante las acusaciones de la diputada Margarita Stolbizer de que parte de la fortuna de su madre era ocultada por ella, desafió al juez Julián Ercolini a revisar su cajas de seguridad. El juez le tomó la palabra y se descubrieron casi cinco millones de dólares en efectivo que no pudo justificar.

La verdad es que todo esto comenzó mucho antes de que los Kirchner partieran de la Patagonia hacia Buenos Aires como Presidente y Primera Dama, respectivamente. Sí, todo comenzó mucho antes de que se convirtieran en un nuevo Perón y en una nueva Evita. En aquellos tiempos todavía vivían en Río Gallegos: él era intendente y ella diputada y la palabra “kirchnerismo” estaba lejos de aparecer en el lenguaje político nacional.

En 1991 Néstor resultó elegido gobernador de la provincia de Santa Cruz. En esa época ya ellos, cuando solo eran un par de ambiciosos abogados, habían adquirido varias propiedades. Nada malo en eso. Los funcionarios públicos tienen el mismo derecho que todos a tener su propio patrimonio. Pero solo cuando lo obtienen sin violar la ley, desde luego. Lo malo es que Néstor y Cristina, según afirma el prominente abogado Álvaro de Lamadrid, no adquirieron aquellas propiedades de una manera legal. Entrevistado por El Nuevo Herald, el conocido jurista y autor del libro La década enterrada: Cristina, las valijas y el plan mesiánico para volver, declaró que los Kirchner se hicieron de esas propiedades “trabajando de una manera usurera para una financiera a través de la cual inflaban créditos a los deudores y se ofrecían a comprárselas convenciéndolos de que era la mejor opción antes de perderlas”.

Rapacería en El Calafate

Lo malo también fue que, aun después de electos, siguieron adquiriendo propiedades; tantas que en lugar de gobernantes parecían agentes de bienes raíces. Sobre todo a partir de 2003, cuando Néstor fue investido como presidente de Argentina. No llevaban dos años instalados en la Casa Rosada cuando la pareja compró, a menos de un dólar el metro cuadrado, terrenos pertenecientes al municipio de El Calafate, en la Patagonia. Estos lotes de tierras públicas les fueron vendidos por el propio alcalde del lugar, Néstor Méndez. Algún tiempo más tarde, los Kirchner vendieron tres de esas parcelas a $50 dólares el metro cuadrado. En total eran, según reportó el diario Crítica de la Argentina en su momento, 15,000 metros cuadrados, lo que les representó una ganancia de más de un millón de dólares.

Sobre esas transacciones, el abogado Lamadrid, uno de los más enconados críticos de la pareja presidencial, presentó una Denuncia Penal contra Néstor y Cristina Kirchner por el “apoderamiento con rapacería que hicieron de la tierra pública en El Calafate”.

Sin embargo, la denuncia fue desestimada y los Kirchner siguieron adelante con sus planes de enriquecerse a toda costa. Fue entonces que construyeron su primer hotel en la zona, muy cerca del famoso glaciar Perito Moreno.

“Esa operación delictiva”, siguió diciendo Lamadrid, “por la cual se le sustrajo al Estado tierras fiscales a un valor de mercado de $300 millones, fue el principal circuito del enriquecimiento ilícito de los Kirchner”.

Lo que menos pensaron los Kirchner es que esa “buena mano” que siempre tuvieron para los negocios inmobiliarios, le traería problemas en el futuro. Cuando Cristina ganó las elecciones a la presidencia del país en 2008 y se hizo pública su declaración jurada de bienes, pudo comprobarse que su patrimonio había crecido de dos millones de dólares a cuatro. Varios diputados opositores presentaron un proyecto de ley que no prosperó, para expropiar las tierras compradas por los Kirchner al Ayuntamiento de El Calafate.

Así mismo, la ex mandataria se encuentra imputada desde el pasado 9 de abril por el juez federal Sebastián Casanello por sus conexiones con el empresario Lázaro Báez y su empresa Austral Construcciones, con la cual realizó operaciones comerciales en 18 de las 33 propiedades que figuraron en su última declaración jurada.

Según Marczak, “la cercanía entre los Kirchner y Lázaro Báez no pinta bien para la ex presidenta”. Y agregó: “Los fiscales han dicho que tienen suficiente evidencia, por lo cual es perfectamente posible que haya un juicio”.

Pase lo que pase, lo cierto es que la era de los Kirchner ha llegado a su final. Néstor está muerto y Cristina, acorralada por la justicia, se encuentra refugiada en su residencia de El Calafate. Los dirigentes del peronismo tradicional se han distanciado de ella y Dilma, Maduro, Correa y Evo, sus compinches populistas del MERCOSUR, ni siquiera la nombran. Sus ex ministros, el de Economía y el de Finanzas; el presidente del Banco Central y una decena de directores han sido llamados a declarar. Y no solo eso, sino que la causa por haber negociado con Irán un pacto secreto de impunidad por el atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), en Buenos Aires, en 1994, podría ser reabierta.

El fantasma del fiscal Alberto Nisman, que apareció muerto en extrañas circunstancias en enero del 2015 días después de acusar a la expresidenta, no deja de perseguirla. Es demasiado. Con cada escándalo, una complicada trama de cohecho y lavado de dinero va quedando al descubierto. Así, el kirchnerismo ha comenzado a desmoronarse. Es verdad que todavía tiene seguidores a ultranza, pero ya muchos desertan de sus filas convencidos de que Cristina, como se pensó alguna vez, no regresará jamás al poder. Desde una celda no se puede aspirar a la presidencia.

Fuentee: http://www.elnuevoherald.com/

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