Published On: jue, Feb 6th, 2014

La saga del naufrago Alvarenga

Deterioro de salud del náufrago salvadoreño posterga su repatriación

No obstante se duda de su odiseas ya que tras más de un año a la deriva apenas ha perdido peso y no tiene quemaduras en la piel

Jose Salvador Alvarenga (centro)Alvarenga apareció con una imagen muy distinta a la que ofreció a su llegada a Majuro.

La salud del pescador salvadoreño que asegura haber pasado 13 meses a la deriva en el océano Pacífico se ha deteriorado y su repatriación ha sido postergada.

José Salvador Alvarenga, reapareció este jueves ante la prensa en las Islas Marshall, mientras las autoridades de su país y de México, de donde partió, ultimaban los detalles para su repatriación.

No obstante, ha sido nuevamente internado en el hospital que lo atendió originalmente.

Entretanto, la familia del acompañante de Alverenga -que supuestamente murió de inanición- dice querer más detalles de lo que le sucedió.

Condición débil

En la conferencia en la capital de las Islas Marshall, Majuro, en la que apareció con el pelo corto y afeitado, Alvarenga se limitó a agradecer a quienes le han ayudado desde que hace una semana tocase tierra en el atolón de Ebon, pero no respondió a las preguntas de los periodistas.

«No está en buenas condiciones ahora mismo para hablar con la prensa», le dijo el canciller de las Islas Marshall, Phillip Muller, a BBC Mundo. «Ha sufrido deshidratación y hay otras cuestiones médicas que necesitan ser resueltas antes de que pueda hablar» con los medios de comunicación.

Según el canciller, tras su aparición pública, en la que se pudo ver cómo todavía necesita ayuda para caminar, Alvarenga regresó al hospital para someterse a revisiones adicionales.

A su llegada a las Islas Marshall, el pescador declaró a las autoridades que sobrevivió comiendo pescado crudo y bebiendo sangre de tortuga.

Ahora los médicos en el hospital de Majuro adivirtieron que Alvarenga está demasiado deshidratado para viajar.

Repatriación a El Salvador

José Salvador Alvarenga, antes y despuésAlvarenga asegura haber pasado 13 meses a la deriva en el Pacífico.

Muller señaló que el salvadoreño no podrá ser repatriado a su país de origen hasta que su salud se lo permita, algo que las autoridades consideran que no será al menos hasta dentro de tres o cuatro días.

Un funcionario de la embajada de México en Filipinas viajó a Majuro para ayudar a El Salvador en los esfuerzos de repatriación de Alvarenga.

«Lo haremos tan pronto como sea posible. En cuanto los médicos le den el visto bueno y esté lo suficientemente fuerte para viajar», explicó el canciller marshalés.

Un portavoz de la cancillería mexicana le dijo a BBC Mundo que las autoridades están tramitando una visa humanitaria que facilite el viaje al pescador salvadoreño ya que deberá hacer escala, al menos, en un tercer país.

Por otra parte, el funcionario explicó que las autoridades mexicanas están tratando de esclarecer qué pasó con el ciudadano de ese país que supuestamente viajaba con Alvarenga en la embarcación y que, según declaró el náufrago, murió en el trayecto.

Misterio

Hermano de EzequielEl hermano de Ezequiel quiere saber qué hizo Alverenga con su cuerpo.

Eso mismo se preguntan los familiares de la víctima que exigen más detalles sobre la suerte del acompañante, conocido como Ezequiel.

Según lo que dijo Alverenga, el joven murió de inanición al ser incapaz de comer las aves y pescado crudos.

Romeo Córdova Ríos, el hermano de Ezequiel, le dijo a la agencia de noticias AFP que aunque la muerte pudo haber sido accidental, ellos todavía querían hablar con Alverenga.

«Queremos que venga aquí, que el gobierno lo traiga aquí», declaró.

«Lo único que queremos saber es qué fue la última cosa que le dijo a este hombre y qué fue lo que hizo con el cuerpo de mi hermano», añadió.

El rescate de Alverenga no es el primero de un hispano en las Islas Marshall.

En agosto de 2006, tres pescadores mexicanos fueron rescatados frente a las islas después de pasar unos nueve meses a la deriva en el océano Pacífico, según ellos.

Se duda de su odiseas ya que tras más de un año a la deriva apenas ha perdido peso y no tiene quemaduras en la piel

Tras asegurar que ha protagonizado un milagro difícil de creer, como sobrevivir más de un año en un pequeño bote a la deriva en el Pacífico, el náufrago de El Salvador rescatado la semana pasada en un atolón de las Islas Marshall se declara ahora «un firme creyente».

Desde Majuro, la capital de dicho archipiélago de la Micronesia, así lorelataba ayer a ABC por teléfono el hombre que mejor lo está conociendo estos días. Se trata de Damien Jacklick, a quien se le ha encomendado cuidar del náufrago José Salvador Alvarenga por ser el director de Inmigración de este pequeño país insular.

«Le han hecho algunas pruebas y está bien, aunque sufre dolores musculares porque ha pasado mucho tiempo durmiendo sobre la superficie dura del bote», detalló el funcionario, quien explicó que Alvarenga, de 37 años, fue dado de alta el martes por la noche. Alojado en un «resort» turístico de la ciudad, se alimenta a base de una dieta especial de proteínas para que su organismo se recupere de una odisea de 12.500 kilómetros que ha durado 430 días.

Según confirmó ayer en México a la agencia France Presse su patrón, Guillermino Rodríguez, Alvarenga salió a navegar el 20 de noviembre de 2012 –un mes antes de lo que él mismo había contado– en la costa al suroeste del estado de Chiapas. Junto a un adolescente llamado Ezequiel, que murió al cabo de un mes, iba a cazar tiburones por un jornal de 1.500 pesos (75 euros).

Pero su bote, de siete metros y fabricado con fibra de vidrio, acabó mar adentro cuando empezó a soplar un viento muy fuerte y no pudieron regresar a la orilla. Alertados por los otros pescadores, los servicios de emergencia estuvieron buscándolo con un helicóptero durante cuatro días. Al no encontrarlo, todos pensaron que se lo había tragado el océano. Ayer, cuando los periodistas aparecieron por el pueblo de Chocohuital, en el municipio de Pijijiapan, mostrando fotografías de Alvarenga, sus compañeros no se lo creían. «¡Es él, es “La Chancha”, no hay duda!», exclamaron llamándole por su mote, «El Gordo».

Esta corpulencia, que no ha perdido a tenor de sus últimas fotos, ha despertado entre algunos expertos ciertas dudas sobre la veracidad de su historia, ya que no está tan raquítico ni demacrado como se espera de un náufrago. Tras su rescate, Alvarenga solo ha revelado unos cuantos detalles de su periplo, como que comió peces y pájaros y que bebió agua de lluvia, sangre de tortuga y hasta su propia orina para sobrevivir.

No conoce a su hija

Aunque ha reconocido que se planteó el suicidio, «pensaba en su familia para vivir», señaló Damien Jacklick, quien no entiende español pero definió como «muy emocionante» el momento en que Alvarenga telefoneó a su familia en El Salvador, de donde se marchó hace 15 años. Allí le espera su hija Fátima, a la que no conoce porque nació poco después de que emigrara a México. «Es un milagro, una señal de que Dios ha sido misericordioso con su vida», se congratulaba su madre, María Julia, con lágrimas en los ojos, según un despacho de AFP.

Además de reunirse con sus seres queridos, lo primero que quiere hacer Alvarenga es visitar a la familia de su compañero de embarcación, que falleció porque vomitaba y no podía digerir la carne cruda con la que él se alimentaba. Como concluyó Jacklick, «estamos trabajando para que vuelva lo antes posible a su casa».

Con informacion de BBC MUNDO y ABC

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