Published On: vie, Sep 21st, 2018

La UE da ultimátum de un mes a Theresa May para presentar nuevo plan del Brexit que incluya garantías para la frontera irlandesa

La UE da un mes a Theresa May para que presente un nuevo plan del Brexit

La UE pide “garantías claras y precisas” para la frontera irlandesa.

“Ha llegado la hora de la verdad”. Lo dijo el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, lo afirmó el español Pedro Sánchez y con palabras muy similares lo repitieron los jefes de Estado y de Gobierno de la UE este jueves en Salzburgo. Los 27 creen, y se conjuraron así para repetirlo como un mantra, que el momento decisivo en las negociaciones sobre el ‘Brexit’ será el Consejo Europeo de octubre. No queda casi tiempo, algo menos de un mes, y el continente ha fiado su destino, para evitar “la catástrofe” de una salida abrupta sin acuerdo, al entendimiento contra reloj entre ambas partes.

Las capitales creen que tienen margen político. Que pueden seguir presionando y que Theresa May acabará resignándose y cediendo, como ha hecho una y otra vez. Que sus líneas rojas son muy tenues. Por eso han dado la bienvenida a las propuestas de Chequers, pero descartado su esencia por insuficiente o imposible. Ella, su equipo, avisan de que están en la cuerda floja. Que dentro de unos días tendrá que hacer frente a la conferencia de su partido, los ‘tories’, y que necesita algo. Advierte de que el apoyo en el Parlamento es escaso. Y por eso dejó Austria con pocas ganas de sonreír.

Tras año y medio de marear la perdiz, de una vaguedad impensable por parte de Londres, de una falta de rigor y profesionalidad que nadie se explica todavía, hemos entrado en la fase final. Los plazos son muy claros. La salida de Reino Unido de la Unión se producirá el próximo 29 de marzo. Nadie quiere que se haga por las malas, pero para poder cerrar un acuerdo a tiempo todos los flecos deben quedar resueltos en las próximas semanas. “Esperamos máximo progreso en las charlas hasta octubre. Después decidiremos si se dan las condiciones o si es necesario encuentro en noviembre para acabar y formalizar el acuerdo”, explico Tusk.

Objetivo: 18 de octubre

Traducido: el objetivo es tenerlo todo resuelto para el 18 de octubre, pero si no se puede (y no se podrá) habrá un consejo extraordinario exactamente un mes después. Allí ya tiene que estar todo. Los detalles de salida, el pago del dinero, la situación de la frontera de Irlanda del Norte, el papel del Tribunal de Justicia de la UE, el entendimiento bilateral entre España y Reino Unido por Gibraltar y las líneas generales de la futura relación. Más allá de noviembre, según los cálculos de los 27, ya no hay margen. Porque son necesarios trámites de ratificación, en el Parlamento Europeo, el británico y algunas capitales, y eso puede llevar fácilmente cuatro meses. Eso no pondrá punto y final, pues arrancará un periodo transitorio hasta diciembre de 2020, un paraguas para evitar que fronteras, aeropuertos y mercados colapsen de golpe. Pero dará un poco de aire para abordar la segunda parte, la de la relación futura entre los dos bloques de por vida.

Los líderes europeos se vieron las caras en Salzburgo en una cumbre informal. Esto es, no hay conclusiones escritas y no se pueden tomar decisiones legales y vinculantes. El formato fue el habitual ya: primero charlas a 28 y después, sin Theresa May en la sala, una discusión a 27. El segundo mantra, repetido sin complejos por Merkel, Tusk, el austriaco Kurz y tantos otros es que “la atmósfera fue buena, mejor que en anteriores ocasiones”. La realidad sin embargo es tozuda; se han hecho avances, pero no los suficientes. Tusk dio por muertas las propuestas de Chequers que “quieren minar el mercado único”, y el francés Emmanuel Macron se despachó a gusto llamando “mentirosos” a los partidarios del ‘Brexit’ e irresponsables a quienes como David Cameron salieron corriendo para no hacer frente a la gestión de lo que habían provocado.

Los 27 reiteraron que “la cuestión irlandesa necesita algo más que buenas intenciones. Hacen falta garantías claras y precisas”, a pesar de que May ya ha dicho que no tiene tiempo material para una propuesta como la que se le exige y que la suya es la única oferta “serie y creíble”. Bruselas sigue optando por Irlanda del Norte dentro del mercado único y la Unión Aduanera, algo indigerible en Londres, al menos todavía. “Chequers fue un paso valiente de la primera ministra, pero hoy hemos acordado que sus propuestas, en la forma actual, no son aceptables, especialmente en el lado económico”, reiteró Macron, una vez más el más duro.

El escenario del ‘no acuerdo’

Ambas partes son conscientes del desastre que se produciría si el 1 de abril de 2019 no hay acuerdo, pero tratan de calmar a sus ciudadanos. “Déjenme ser clara: estamos preparados por si no hay acuerdo”, dijo la primera ministra. “Estamos preparados. La Comisión ha trabajado en detalle todos los elementos de las consecuencias de un ‘no acuerdo’. Sean felices, no se preocupen”, replicó Jean-Claude Juncker parafraseando a Bobby McFerrin.

El único, magro, consuelo para May vino curiosamente del flanco español, cuando Pedro Sánchez renunció de forma más o menos definitiva a las pretensiones tradicionales de España de tener presencia en la gestión del aeropuerto de Gibraltar, algo que durante las negociaciones sobre el ‘Brexit’ parecía al alcance de la mano.

“Sobre Gibraltar, el planteamiento, desde el primer minuto, es el mismo. Hemos empezado las negociaciones siguiendo la línea coherente de la anterior administración. Es algo de Estado. El equipo negociador es el mismo que había antes y el planteamiento, también. Primero: encontrar un acuerdo que nos permita un periodo de transición. Cooperación judicial y policial, medioambiental, de fiscalidad, en materia de tabaco. En algo fundamental para el Gobierno: los derechos de los ciudadanos que estén allí o en el campo de Gibraltar”, explicó el presidente en su comparecencia ante los medios.

Ni rastro de la cuestión del aeropuerto, algo que para el Gobierno anterior era importante y que hasta ahora nunca había salido oficiosamente de la lista. Según fuentes del Gobierno, en esta negociación bilateral con Reino Unido, que debe concluirse en muy pocas semanas, está lo que ahora mismo parece posible. ¿Por qué las reclamaciones sobre el tabaco y no el aeropuerto? Porque lo primero es fácil y lo segundo no. Moncloa pretende que el balance de la negociación sea en todo caso positivo y si no salen los temas más enquistados, como el del aeropuerto, quiere poder decir que, al igual que la soberanía del Peñón, no estaban realmente sobre la mesa.

Fuente: El Mundo es

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