Published On: dom, Feb 9th, 2014

La vida austera de la canciller alemana Angela Merkel

 

-Su sueldo es de 17.000 euros mensuales y lleva una existencia austera y con pocos gastos

 Con el mismo vestido azul, el mismo collar, el mismo reloj y el mismo peinado que en 2008. Así apareció la canciller alemana, Angela Merkel, junto a su marido, Joachim Sauer (enfundado en un discreto traje negro rematado por una pajarita), en el Festival de Bayreuth de 2012. Allí se representan cada verano óperas de Richard Wagner. La cita sirve, además, de pasarela para que figuras prominentes de la cultura, el cine, la política y la intelectualidad de Alemania luzcan sus mejores ropas y complementos ante las cámaras de periodistas ávidos de llenar las páginas y los espacios televisivos castigados por la magra actualidad estival.

Dada la atención mediática que despiertan tanto la figura de la canciller como el propio Festival de Bayreuth, cuesta imaginarse que la mujer más poderosa del mundo no pensase en la posibilidad de que los medios tirasen de hemeroteca para comparar su atuendo con el lucido por ella en ediciones anteriores del popular encuentro.

Así lo hizo «Der Spiegel»: «Hay que mirar muy detenidamente para apreciar las diferencias entre ambas imágenes. (…) La canciller mostró así lo que actualmente predica en todos los escenarios políticos: austeridad», rezaba el texto del semanario alemán que acompañaba la comparación de ambas imágenes, separadas por cuatro años.

Por su trabajo como canciller, Merkel cobra un sueldo bruto que roza los 17.000 euros mensuales, además de 1.000 euros adicionales en dietas. Es evidente que no necesita ahorrar en ropa ni tampoco repetir traje en público. Parece claro, por tanto, que a Angela Merkel no le importa hacer gala de sus austeros hábitos de consumo incluso en aquellas citas de alfombra roja en las que la superficialidad manda. Merkel es, sin duda, la «reina de la austeridad», tal y como la bautizó el diario griego «Ta Nea» tras su holgada victoria en las elecciones federales del pasado septiembre.

En un país como Alemania, en el que el ahorro en ciertos aspectos vitales como la comida o la ropa es el común denominador en gran parte de su población, que Merkel vista prendas nada pretenciosas, poco variadas e incluso baratas puede ser interpretado como parte del lenguaje simbólico de una política tan poco carismática y enormemente efectiva como la canciller.

Así lo apuntaba una columnista del magacín online «The European» tras la aparición de Merkel en el Festival de Bayreuth de 2012: «En cuestiones como la ropa, la canciller es una absoluta estratega: durante años se ha uniformado como los políticos: con chaquetas y pantalones monocolor. (…) Merkel no tuvo que darle así más vueltas a la vestimenta con la que gobernaba el país». Nada mejor, por tanto, que un atuendo considerado como masculino, salteado con un toque de austeridad, para abrirse paso en un mundo tan dominado por los hombres como la alta política.

El debate sobre la aparente vida austera de Merkel volvió a saltar esta semana a la páginas de la prensa alemana tras el anuncio del portavoz de la cancillería, Steffen Seibert, de que la canciller tendría que guardar reposo durante al menos tres semanas tras sufrir una rotura parcial de la pelvis cuando esquiaba durante sus vacaciones navideñas.

Los medios recuperaron entonces las fotos recibidas en las redacciones de la estancia de Merkel en los Alpes suizos. En algunas de ellas se veía a la canciller portando un par de esquíes del modelo Germina, original de la desaparecida República Democrática Alemana (Estado socialista oriental en el que Merkel creció) y que ya no se fabrican más desde 1995.

Ruido mediático

Un detalle que provocó desde bromas sobre la austeridad que Merkel aparentemente se autoimpone hasta especulaciones de la prensa amarilla sobre la posibilidad de que el origen de la aparatosa caída estuviese en la antigüedad de los esquíes. Como informaba con detalle el tabloide alemán «Bild Zeitung», el par de esquíes que portaba Merkel tiene unos 20 años. Algunos incluso se preguntaron si Merkel no debería comprarse un nuevo equipamiento teniendo en cuenta que practica el esquí de fondo cada navidad.

En la redes sociales también cundieron los comentarios jocosos sobre las presuntas preferencias de la canciller por los productos de corte vintage. Todo ese ruido mediático parece importarle poco a Merkel, quien incluso da la impresión de utilizarlo para acentuar esa imagen de figura aburrida que ofrece un discurso político conservador sin sorpresas ni sobresaltos tan del gusto de buena parte del electorado alemán.

ABC

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Displaying 1 Comments
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  1. […] ellos son noticia tan sólo por la ropa, el coche,  el sueldo… Deberían tomar ejemplo de la Canciller alemana, Ángela Merkel, su sueldo es de 17.000 euros mensuales siempre con el mismo v… Por ello, tienen presupuesto y su Sanidad pública está valorada en dicho país como lo mejor, los […]

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