Published On: lun, Ene 27th, 2014

Las infidelidades de Hollande y Sarkozy

  • ‘Hollande pagará un precio por sus cachos’

    Sarkozy también tuvo sus escándalos

    El profesor Fernando Cepeda Ulloa, exministro y exembajador en Francia, con María Isabel Rueda.

    Sorprendente cómo el adulterio forma parte de la vida francesa, en todos los niveles…

    Así es. Pero hay adulterios de adulterios. Este tipo tiene una tradición histórica, si se quiere, muy respetable y explicable.

    Muchas lectoras se ofenderán con ese calificativo de “respetable”…

    Es que viene antecedido de muchos hechos históricos. El principal de todos, que los matrimonios entre las familias reales eran arreglados. No respondían a sentimientos, al amor. Eran alianzas políticas. Y eso producía una situación humanamente entendible: que cada cual cogía por su lado. (Lea también: Duras críticas a Hollande tras anuncio de separación).

    Pues el Presidente de Francia acaba de anunciar oficialmente su ruptura con su pareja y hasta ahora primera dama de Francia, Valérie Trierweiler, luego de que le publicaron su ‘affaire’ con la actriz Julie Gayet…

    Primero estaba casado con Ségolène Royal. Socialista como él; ella le ganó a Hollande la candidatura por la presidencia en el 2006 contra Sarkozy, quien la derrotó. Y el jefe del partido socialista que ella representaba como candidata era su esposo, François Hollande. Poco después, el mismo día en que se anunciaron los resultados de las elecciones parlamentarias, que ganaron los socialistas, la noticia fue opacada por otra: Hollande y Royal se separaban.

    Y la historia se repite: Hollande convoca a una rueda de prensa para hablar del profundo viraje que le dará a la economía francesa, pero la noticia principal era su infidelidad…

    Sorpresivamente, y en contra de la tradición, el 10 de enero la revista Closer reveló el affaire. El 15 fue la rueda de prensa en la que Hollande anunció su salto económico de la izquierda a lo que llaman socialismo de centro, o liberal. Un cambio radical. ¿Y sabe cómo le abordó el periodista la pregunta? De manera deliciosa, y usted apreciará esto: “Señor Presidente: podríamos afirmar que la señora Valérie Trierweiler continúa siendo la Primera Dama de Francia?” Exquisita la pregunta. ¡Qué finura, qué elegancia! A lo que Hollande respondió: “Comprendo su pregunta. Espero que usted comprenda mi respuesta. En todas las relaciones familiares hay momentos muy difíciles. Estamos atravesando uno de ellos. Espero clarificar esto muy pronto y agradezco que me entienda que lo que es privado, es privado”.

    Dicen que eso no habría trascendido si no es porque la Trierweiler, a la que por cierto le dicen ‘Rottweiler’ porque tiene fama de brava, se ganó la antipatía de los franceses al criticar a su antecesora…

    Para una elección hace unos meses, Valérie apoyó por Twitter al candidato que competía contra Ségolène. Eso fue muy mal visto por los franceses, incluso por el propio Hollande, quien tiene 4 hijos con su primera esposa.

    ¡Cómo se entrecruza la política con el amor!

    ¿Y sabe qué ocurrió después? Que se volvieron muy amigas, hasta el punto de que la Royal le advirtió a la Trierweiler: “Prepárate para la tercera”. Así se habla allá.

    Y efectivamente, llegó la tercera…

    Y la semana pasada la revista Closer informó que luego de salir de la clínica, la Trierweiler se portó como rottweiler: protagonizó una escena de conflicto doméstico casi como de película. Le reclamó la infidelidad a Hollande y comenzó a lanzar floreros, a destruir muebles, en el Palacio del Elíseo. Los daños se calculan en 3 millones de euros. Ella se indignó de tal manera… Porque lo que se ha venido sabiendo es que los amoríos de Hollande con la Gayet comenzaron en el 2011, es decir, antes de que llegara a la Presidencia.

    Y como condición para que Valérie aceptara la ruptura, le exigió a Hollande que le prestara el palacio de La Lanterne, en Versalles, a donde se repone de semejante desilusión…

    Eso ha sido muy criticado por los franceses. Es que ella ni siquiera es la esposa de Hollande. Podría decirse que es una amiga que el Presidente se llevó a vivir con él al Palacio del Elíseo. La hizo reconocer como Primera Dama y le puso oficina.

    Una “amiga con derechos”, como se dice ahora, a quien a su vez le venía poniendo cuernos desde hace tres años…

    Ahí es donde viene el problema. Entre Hollande y la Gayet se inventaron el apartamento del escándalo para que les quedara muy cerca del Elíseo. Al parecer sus propietarios son de Córcega, que es donde viven los narcos en Europa. Para que no lo vieran, el Presidente comenzó a desplazarse en moto con casco, y aunque parezca mentira, ahí está el problema principal.

    ¿Por qué?

    Porque está haciendo el ridículo. Ver al Presidente de Francia, con el orgullo de los franceses, que es cosa seria, (por eso tanto lujo, tanta solemnidad, tanta ostentación, porque para ellos su Presidente es como un rey), montando en moto con casco para esconderse, eso les parece aterrador. ¡Son tres mujeres entrelazadas… muy duro!

    Sarkozy también tuvo sus escándalos…

    Su primera esposa, con todas las normas, fue Marie-Dominique, con la que tuvo dos hijos. La historia es que cuando era alcalde de Neuilly, el barrio más elegante de París, le pidieron casar a un animador muy famoso de la televisión francesa –alguien así como Pacheco–, Jaques Martin, con su novia, Cécilia Ciganer. Sarkozy llegó a la boda y cuando vio a Cécilia, le comentó a un amigo: “Esta mujer algún día será mía”. Se volvieron muy amigas las dos parejas, hasta que pasó lo que pasó. Que Marie-Dominique descubrió el affaire de quien consideraba su mejor amiga, Cécilia, con su esposo Nicolás, durante unas vacaciones de esquí en los alpes de Magéve. Los dos matrimonios se desbarataron y Sarkozy se casó con Cécilia. Dicen que previamente hubo un incidente de pugilato con Martin, quien luego se dedicó a dar a sus televidentes un consejo repetitivo: “Cásense donde quieran, menos en Neuilly.”

    Dicen que Cécilia fue el amor de la vida de Sarkozy…

    Totalmente entregado a ella. Al punto de que acuñó un dicho: “La fidélité est la virilité”. (“La fidelidad es la virilidad”).

    ¿Cuándo aparece la Bruni?

    Un día llaman a Sarkozy y le dicen: Cécilia está en el aeropuerto, y va rumbo a Nueva York con Richard Attias, el presidente de Publicis, una famosa empresa publicitaria, y quien trabajaba para la campaña presidencial de Sarkozy. Siendo todavía Ministro del Interior, vuela en moto al aeropuerto y le suplica a Cécilia que no se vaya. Ella se va. Luego aparecen publicadas en Paris Match, a pesar de los ruegos de Sarkozy (eso le costó el puesto a su director), unas fotos de Cécilia y Attias buscando apartamento en Nueva York, lo cual se consideró una señal definitiva.

    Pero ella regresa a acompañarlo a la posesión…

    Sí, pero era evidente la distancia que ya había entre los dos. Un amigo de Colombia es quien me cuenta que Cécilia se devuelve otra vez a Nueva York. Pues en Francia no se supo sino tres días después. ¡Cómo será la protección de la vida privada!

    Y luego…

    Sarkozy, ya presidente, imagínese su aburrimiento solo en el Elíseo a las nueve de la noche, le pide un día a un amigo que le haga una fiesta con sus copains (compinches). Él le anuncia que va a invitar a una mujer muy interesante, Carla Bruni, pero le advierte: “Ella no te quiere. Es de izquierda”. Se conocen ahí, conversan toda la noche. Cuentan que ella le confiesa que su sueño es tener un hijo, a lo que Sarkozy le responde: “En Francia no hay un hombre mejor dotado para eso que yo”. ¿Me puede creer esto? (Risas). Esa noche la lleva a su apartamento. (El padre de Carla era muy rico, pero además, no era su padre. En el lecho de muerte le confesó que su verdadero papá era un argentino que vivía en Brasil). Carla y Nicolás se intercambian teléfonos, y a los tres meses están casados, luego de muchos problemas legales. La diferencia es que Hollande no se casó.

    Lo de la amante de François Mitterrand también fue apasionante…

    Él era un seductor, pero sobre todo por su inteligencia y encanto personal. Lo más parecido en Colombia fue López Michelsen (risas). Le encantaba estar con mujeres. Casado con Danielle Mitterrand, se encarretó con una señora común y corriente, no de alta sociedad ni nada parecido, con quien tuvo una hija, Mazarine.

    ‘Affaire’ que se mantuvo en secreto hasta poco antes de la muerte de Mitterrand, a pesar de que todos los periódicos lo sabían…

    Algo más fascinante: en el colegio público donde estudió Mazarine el rector sabía. Y nunca lo reveló. En el funeral aparecieron las dos señoras y la hija extramatrimonial del Presidente. Durante los últimos años, cuando se supo el cuento, se fue a vivir solo. Hay una famosa foto de Miterrand muerto en su cama, en un catre de un cuarto casi monacal, con toda su dignidad. Fue el precio que pagó por el problema.

    En Colombia también se practica el mayor respeto de la prensa por la intimidad de nuestros presidentes…

    Un respeto a la francesa.

    Cuando dice “a la francesa” está diciendo muchas cosas…

    Pues sí. Hace unos días me reuní con el historiador y colombianólogo Malcolm Deas, a hacer un repaso. Arrancamos desde Bolívar y llegamos hasta López Pumarejo, que fue un auténtico ‘picaflor’, pero ahí paramos, para no meternos en líos.

    (Risas). ¿Por qué sabe tanto sobre el tema de las infidelidades?

    Lo he estudiado mucho porque históricamente, sobre todo en los siglos XVI, XVII y XVIII, el tema de las ‘favoritas’, vía la voluptuosidad y el sexo, fue un instrumento de poder descomunal. No solo en torno de la favorita y sus seguidores se producía la alternación en el poder, sino que ellas fueron los grandes motores de creaciones artísticas y literarias. La diferencia entre esa época y hoy, es que la favorita no tiene poder político, como tampoco sus seguidores.

    Una pregunta final: ¿Usted cree que al presidente de Francia le van a hacer daño estos cuernos?

    Creo que sí. Hollande tenía que ir a EE. UU. el 11 de febrero, y ya informaron que no va. Este affaire está produciendo efectos de política exterior. Y lo más curioso, Hollande acaba de visitar al papa, aunque dicen que ya no sonrió tanto. ¡Pero aceptó recibirlo en esta situación, doctora! Si en el Vaticano no han aceptado embajadores colombianos porque no han estado casados por lo católico…

    Francisco es Francisco…

    ¿Y sabe cuál es el próximo capítulo en Francia? El de las periodistas. Hace 15 días salió un libro sobre el tema. L’ Express resolvió no volver a mandar periodistas hombres, sino solo mujeres a cubrir las noticias del Elíseo.

    ¿Y por qué?

    Porque a las mujeres, atractivas y tal, la locura, se les facilita mucho entrar, reportar, y demás. Y ya apareció el librito sobre la cosa.

    El Tiempo

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