Publicado el: Sab, Ago 29th, 2015

Las relaciones de Colombia y Venezuela pasan por el peor momento

Colombia y Venezuela viven la peor crisis del mandato de Santos
La llamada a consultas de los embajadores tensa las relaciones entre ambos países

Las relaciones entre Colombia y Venezuela pasan por su peor momento desde que el presidente Juan Manuel Santos llegase al poder en 2010. La decisión del mandatario colombiano de llamar a consultas al embajador en Caracas, respondida de igual forma por Nicolás Maduro, ha agudizado la crisis que el mandatario venezolano inició el pasado día 19 con el cierre de parte de la frontera de ambos países y la deportación de miles de colombianos que vivían en el país vecino. Santos ha pedido, además, la mediación de Unasur y la OEA para solucionar el conflicto.

El presidente colombiano decidió llamar a consultas al embajador después de que se frustrara un encuentro entre el Defensor del Pueblo colombiano con el gobernador del Estado venezolano de Táchira para verificar las propiedades de los deportados. La reunión era parte de los escasos acuerdos a los que habían llegado un día antes las cancilleres María Ángela Holguín y Delcy Rodríguez, durante el encuentro de seis horas que mantuvieron en Cartagena de Indias y que presentaron como un apaciguamiento de la crisis fronteriza.

Lo que comenzó con un cierre temporal de parte de la frontera desembocó en una crisis humanitaria y tiene visos de acabar en un problema regional. Este viernes, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció la ampliación del cierre de frontera a otros cuatro municipios más del Estado de Táchira. El mandatario venezolano aseguró que su decisión obedecía a un nuevo ataque de paramilitares colombianos contra soldados venezolanos. Según dijo, una persona había sido detenida. La decisión de cerrar la frontera el pasado 19 de agosto se tomó, precisamente, después de que tres oficiales fuesen heridos en un ataque atribuido por Caracas a paramilitares y contrabandistas colombianos.

Maduro no ha parado de insistir en que lo que pretende es “refundar la frontera” , pese a que muchos analistas creen que se trata de una medida para desviar la atención ante la grave crisis económica en la que está sumergida el país y ante las próximas elecciones parlamentarias del 6 de diciembre. Al decretar el estado de excepción en seis municipios fronterizos durante 60 días nadie podrá hacer campaña allí.

Por su parte, Santos, además de llamar a consultas al embajador, pidió una reunión extraordinaria de cancilleres de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y de la Organización de Estados Americanos (OEA). Acudir a las instancias regionales era uno de los mayores reclamos que se le hacían al presidente dentro de Colombia, donde la oposición liderada por el expresidente y senador Álvaro Uribe, en medio de un contexto electoral por los comicios regionales del próximo 25 de octubre, han criticado duramente la actitud de Santos en esta crisis.

“Queremos contarle al mundo, comenzando por Unasur, lo que está sucediendo, porque es totalmente inaceptable”, aseguró el presidente colombiano, en referencia a las más de 6.000 personas afectadas por el cierre de la frontera por parte de Maduro, entre ellas más de 1.000 deportadas.

Pese a las críticas recibidas, y aún habiendo llamado a consultas al embajador, Santos insistió en buscar una salida dialogada a la crisis. “Colombia privilegia el diálogo y la diplomacia. Ojalá de parte de Venezuela tengan esa misma actitud porque, hasta ahora, lo que hemos visto, es que no tienen voluntad de diálogo ni de soluciones diplomáticas, solo de soluciones de fuerza o actitudes como las que han tenido con nuestros compatriotas, que merecen respeto, que son seres humanos”. En esta misma línea, la canciller colombiana aseguró, en una entrevista con la W radio, que “romper relaciones con Venezuela es impensable”. Maduro ya ha recogido el guante y ha asegurado que está dispuesto a reunirse con Santos “donde él quiera y cuando quiera”.

Proceso de paz
Las relaciones diplomáticas entre Venezuela y Colombia se habían reconducido con la llegada de Santos al poder hace cinco años, acabando con una época de enfrentamientos continuos entre el predecesor de Maduro, Hugo Chávez, y el de Santos, Álvaro Uribe. Ni siquiera en 2013, cuando el presidente colombiano recibió al líder opositor venezolano Henrique Capriles, en un momento en que este denunciaba fraude electoral, las relaciones llegaron al límite actual.

En aquel momento, Venezuela amagó con retirar su apoyo al proceso de paz con las FARC. De hecho, esta llamada a consultas a los embajadores podría tener implicaciones en las negociaciones que desde hace tres años se desarrollan en La Habana para acabar con el conflicto armado más prolongado de América Latina. Muchos de los líderes de las FARC, como los del Ejército de Liberación Nacional (ELN), permanecen en territorio venezolano, donde han tenido una fuerte presencia en los últimos años. El expresidente Álvaro Uribe apoyó este viernes cualquier medida del Gobierno contra Venezuela, pero pidió que “el tirano”, en referencia al país vecino, dejara de ser garante en los acuerdos de paz. Mientras, la guerrilla emitió un comunicado en el que se mostraba más cerca del Gobierno venezolano que de Santos: “Venezuela es y seguirá siendo fundamental para la paz de Colombia. Tenemos que echarle agua al incendio chovinista para promover la unidad e integración de dos naciones con una misma historia”.

El País

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