Published On: mié, Jun 5th, 2019

LOS APACIGUADORES DE LA HISTORIA, por Orlando Viera-Blanco


«La Historia nos ha enseñado que no hay pan sin libertad» sostenía el programa de solidaridad. «Lo que teníamos en mente no sólo era pan, mantequilla y salchichas, sino también, justicia, democracia, verdad, legalidad, dignidad humana, libertad de convicciones y la reparación de la República» Lech Walesa.

Hoy quiero referirme a dos episodios y algunos de sus protagonistas, Lech Walesa, Arthur Neville Chamberlain y Winston Churchill, en el marco del fenómeno Solidaridad, Pacto de Múnich y el pretendido “radicalismo guerrerista” del Primer Ministro Británico. Tres ejemplos que citan como efigies de apaciguamiento por una parte o resolución guerrera a toque de sangre sudor, esfuerzo y
lagrimas, cuando se sacan de contexto y de realidad. Veamos

SOLIDARIDAD. “El pan de cada día es la libertad”

La historia Solidarność, Unión de Sindicatos No-Gubernamentales Polaco, comenzó en agosto de 1980 en los astilleros de Gdańsk donde Lech Walesa y otros fundaron el Sindicato Solidaridad primer sindicato independiente en un país del Bloque Soviético que dio lugar a un amplio movimiento social anticomunista

Después de 500 días de deliberaciones y organización política (1981), se firma el acuerdo de Gdansk. 10 millones de obreros, intelectuales y estudiantes se unieron a él o a sus sub-organizaciones, tales como el Sindicato Estudiantil Independiente (1980), el Sindicato Independiente de Agricultores (1981) y el Sindicato Independiente de Artesanos. Un cuarto de la población polaca (aproximadamente el 80% del total de la fuerza laboral en Polonia) se había unido voluntariamente a una única organización.

Solidaridad se caracterizó por abogar a favor de la no violencia…El gobierno de la República Popular de Polonia intentó destruir el sindicato por medio del establecimiento de la Ley Marcial de Polonia de 1981, seguido de varios años de represión política. Pero al final fue forzado [el régimen] a negociar con el sindicato. Las negociaciones de la mesa redonda entre el gobierno y Solidaridad tuvieron como resultado las elecciones de 1989, cuando se había conformado un gobierno de coalición liderado por Solidaridad.

En diciembre de 1990 Walesa fue elegido Presidente de Polonia. El ejemplo de Solidaridad contribuyó a la propagación de ideas y movimientos anticomunistas a lo largo de los países del Bloque Oriental lo cual debilitó a sus gobiernos. Un proceso que culminó en las REVOLUCIONES DE 1989 [«el Otoño de las Naciones»].

«La Historia nos ha enseñado que no hay pan sin libertad,» sostenía el programa de Solidaridad. «Lo que teníamos en mente no sólo era pan, mantequilla y salchichas, sino también justicia, democracia, verdad, legalidad, dignidad humana, libertad de convicciones y la reparación de la república” sentenció Walesa a un periódico local (1981)…Usando las huelgas y otras acciones de protestas, Solidaridad procuró forzar el cambio en las políticas gubernamentales por mas de 8 años de lucha y mas de 10.000 activistas tras las rejas. Jamás soltó las barras. A fines de agosto de 1989, Solidaridad logró formar gobierno de coalición.

La historia nos devela 4 elementos generadores de consecuentes necesarios: 1.- Organización y obediencia disciplinada de la coalición de resistencia; 2.- Acciones estratégicas coordinadas y puntuales en espacios públicos y privados [fábricas, universidades, sedes sindicales, gremios, iglesia]; 3.-Liderazgo participante no violento y 4.- Disposición colectiva a “participar en la creación de soluciones, porque las soluciones mágicas no existen” (ob cit. Daniel Eskibel. Como conducir la negociación política. Maquiavelo & Freud).

Chamberlain, Churchill y Hitler. Entre la guerra y la paz.

Churchill predijo. «Un fanático es alguien que no puede cambiar sus opiniones y que no quiere cambiar de tema». El Pacto de Múnich (1938) que más tarde llegó a simbolizar el apaciguamiento, no puede ser valorado por la historia ajeno a las imposibilidades bélicas reales del Imperio Británico y al franco proceso de desmembramiento de un tercio de su territorio desde 1930.
Un trabajo de la BBC de Londres-pasadas 8 décadas de la “capitulación de Chamberlain que transfirió la región de los Sudestes Checos a la Alemania Nazi en medio de amenazas militares-ha reconocido “que había la certeza absoluta que cualquier intento de confrontación provocaría una guerra ruinosa y probablemente imposible ganar; que mataría a millones, involucraría a Japón e Italia, destruiría el Imperio Británico, dilapidaría sus riquezas y socavaría su posición como gran potencia”.

Ante esta realidad Churchill asomaba con resolución-sin fanatismos-de ir a la guerra, pero con misericordia aunque “no la demostrara”.

El nombre de Chamberlain se convirtió en un abusivo sinónimo del apaciguamiento cobarde de matones sin importar el precio de honor nacional. Pero los tiempos desmontaron ese afán. La historia lo juzgó y hoy lo redime. ¿Estaba dispuesto el Reino Unido a amenazar con la guerra a Alemania en nombre de un Estado al que no podría salvar y que nunca recobraría su forma anterior?
Como ilustra Cruz, la imagen que perdura de Neville Chamberlain, “es la de un personaje tragicómico e ingenuo con un pedazo de papel en la mano en el que se lee: Paz para nuestro tiempo».

La personalización de la política

Nos estamos apaciguando nosotros mismos. La literatura, la historia y la libertad no se resumen en 280 caracteres. Las desfigura, las rompe, las finge. Opacidad donde las tiranías vencen…!y escriben su propia historia!

@ovierablanco EMBAJADOR DE VENEZUELA EN CANADA

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