Publicado el: Sab, Jul 25th, 2015

LOS JUEGOS DE GUERRA DE NICOLAS MADURO

La pregunta es: ¿estarán las Fuerzas Armadas dispuestas a prestarse para los juegos de guerra de Nicolás Maduro?

Por: Gustavo Azócar Alcalá

El próximo 31 de agosto se cumplen 2 años de la visita oficial de Nicolás Maduro a Guyana. Fue una de las primeras giras internacionales que hizo el ex chofer del Metro de Caracas, luego de haber asumido la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, el 19 de abril de 2013.
Eran otros tiempos. Maduro apenas tenía 4 meses en el poder. No había elecciones parlamentarias. La escasez, la inseguridad, el desempleo y las colas para conseguir comida, apenas comenzaban a golpear a los venezolanos. Y la mayoría de los oficialistas no se había repuesto del dolor moral que había significado la muerte del presidente Hugo Chávez.
De acuerdo con las reseñas que de aquella gira hizo el diario guyanés Stabroek News, la visita oficial de Maduro a ese país, estuvo llena de paz y amor. El encuentro estuvo tan bueno, que Maduro regaló un cuadro del Libertador Simón Bolívar al presidente de Guyana, Donald Ramotar.
Maduro ya se había reunido, el 01 de octubre de 2011, con las autoridades de Guyana en Trinidad y Tobago. En esa ocasión, lo hizo como canciller de la República Bolivariana de Venezuela por instrucciones del fallecido ex presidente Chávez. Allá se reunió con la ministro de Asuntos Exteriores de Guyana, Carolyn Rodrigues-Birkett, con quien firmó una declaración conjunta en la que no se mencionaba para nada a la Exxon Mobil y su explotación petrolera en aguas pertenecientes a la zona en reclamación.
Según Starbroek News, Maduro y Birkett, firmaron un comunicado, en el que reconocieron que la delimitación de las fronteras marítimas entre sus dos países “sigue siendo una cuestión pendiente y convinieron en que tal delimitación requerirá negociaciones. Reconocieron que la controversia en relación con el Laudo Arbitral de 1899 sobre la frontera entre Guyana y Venezuela sigue existiendo, y reafirmaron su compromiso con el Acuerdo de Ginebra y el Proceso de Buenos Oficios”.
Los ministros reconocieron que “esta controversia es un legado del colonialismo y se debe resolver (…) convencidos de que los lazos que unen a ambos países deben a ir más allá del legado de división heredado del colonialismo”.
El 28 de agosto de 2013, la agencia oficial de noticias de Guyana, GINA, anunció la visita oficial de Nicolás Maduro, quien sostendría un encuentro con su homólogo Donald Ramotar. GINA dijo que “Guyana es un beneficiario de Petrocaribe, una iniciativa de la administración Chávez que ha permitido a las naciones signatarias beneficiarse de combustible venezolano barato”.
La agencia informó que “Maduro y Ramotar firmarían un acuerdo para ratificar el convenio suscrito entre el ex presidente de Guyana, Bharat Jagdeo y el ex presidente Hugo Chávez, que garantizaba el suministro por parte de Venezuela de 50.000 barriles de crudo, a cambio de 140.000 toneladas de arroz en cascara y 70.000 toneladas de arroz blanco”.
GINA también dijo que las relaciones entre Guyana y Venezuela eran tan buenas, que el ex presidente Chávez donó 2 millones de dólares para financiar un Centro de Rehabilitación y Reintegración en Georgetown.
Durante la visita del 31 de agosto de 2013 a Guyana, Maduro ofreció una conferencia de prensa conjunta con Ramotar, en la que dijo que “en nuestras discusiones nos pusimos de acuerdo para renovar el Proceso de Buenos Oficios de las Naciones Unidas, una referencia al mecanismo empleado bajo el Acuerdo de Ginebra de 1966 para encontrar un medio para resolver la controversia fronteriza entre Guyana y Venezuela”.
Maduro, el mismo que desde mediados de 2015 mantiene una guerra verbal con el presidente de Guyana, David Granger, dijo aquel día: “Queremos ratificar que estamos dispuestos a seguir trabajando a pesar de la herencia de la disputa fronteriza que hemos heredado de los imperios del pasado, a través de los buenos oficios de la organización de las Naciones Unidas de considerar esto como el mecanismo único y exitoso que nos permita canalizar nuestras diferencias mediante el derecho internacional”.
Maduro dijo que los problemas de Guyana y Venezuela eran culpa de los medios de comunicación y de la CIA: “la controversia fue el resultado de una campaña a través de los medios de comunicación para inyectar el odio y una posición psicológica contra Guyana con el fin de invadir el país. Y todo esto se sintió alentado por el norte, como ha sido revelado por la desclasificación de documentos de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos. El objetivo era minar las fuerzas independientes de la izquierda y sus líderes”.
Maduro dijo que los dos días de reuniones con autoridades guyanesas habían sido un gran éxito y una fuente de aliento.”Corresponde a nuestros equipos ahora para implementar de manera exitosa el acuerdo que hemos alcanzado (…) Esperamos que a través de nuestra contribución América del Sur seguirá siendo un espacio de paz, prosperidad y desarrollo para todos nosotros”.
De acuerdo con la declaración conjunta, ambos presidentes revisaron los logros del mecanismo de Petrocaribe. Ramotar felicitó a Maduro por la iniciativa de Venezuela para establecer la Zona Económica Petrocaribe (PEZ), creada como un medio para salvaguardar y administrar los recursos de la región.
Los dos presidentes acordaron establecer una conexión aérea directa entre ellos a través de la compañía aérea CONVIASA. De acuerdo con la declaración, la aerolínea cuenta con una capacidad para transportar a 70 personas en lo que se prevé que será un servicio dos veces por semana.
Miembros del cuerpo medios guyaneses se quejaron del acceso restringido a la que fueron sometidos y señalaron que el tratamiento en este sentido fue marcadamente diferente al que la habían dado a la prensa venezolana, la cual por cierto, era totalmente oficial.
Antes de regresar a Venezuela, el 01 de septiembre de 2013, Nicolás Maduro regaló un cuadro de Simón Bolívar al presidente Donald Ramotar en el Centro de Conferencias de Guyana Internacional Turkeyen.
Casi dos años después de aquella “exitosa” visita a Guyana, Nicolás Maduro libra hoy una batalla verbal contra el sucesor de Ramotar, el presidente David Granger, a quien acusa de ser “un peón al servicio de Exxon Mobil”, y a quien más recientemente, ha señalado de ser “el Uribe de la ultraderecha guyanesa”.
Claro, las cosas han cambiado: la popularidad de Maduro es de apenas un 20% por ciento (y sigue bajando). La economía venezolana está hecha un caos. El barril de petróleo apenas llega a los 48 dólares. La inflación cabalga hacia un histórico 150%. La inseguridad se ha desbordado. Y todo parece indicar, que en las elecciones parlamentarias del venidero 6 de diciembre, la paliza que recibirá el gobierno es de pronóstico reservado.
Frente a tan oscuro panorama, Maduro y sus asesores cubanos han retomado la teoría del enemigo externo. El próximo paso podría ser, por ejemplo, un ejercicio militar para ejercer soberanía en las aguas en disputa frente al Esequibo. Ahora bien: para que la estrategia electoral basada en un potencial conflicto con Guyana funcione, se requiere la participación del componente militar. La pregunta es: ¿estarán las Fuerzas Armadas dispuestas a prestarse para los juegos de guerra de Nicolás Maduro?

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