Published On: lun, Oct 21st, 2013

Los venezolanos están diciendo ya basta!

La crisis econòmica mantiene en crisis a Maduro

Entrampada en el colapso económico que ella misma creó, la Revolución Bolivariana marcha a toda máquina hacia una crisis institucional en la que difícilmente podrá mantenerse a flote, demasiado amarrada a su retórica socialista como para emprender un necesario cambio de rumbo y teniendo al timón a un capitán de barco que luce incapaz de sortear la situación.

Expertos consultados dijeron que la crisis económica, la acelerada descomposición social y el creciente descontento, están llevando al régimen de Nicolás Maduro hacia la hora de la verdad, en un escenario ensombrecido por el prospecto de la violencia y la amenaza del chavismo de responder a los cuestionamientos con más represión.

“Este ambiente no es sostenible en Venezuela. Algo tiene que cambiar”, comentó Frank Mora, director del Centro Para América Latina y El Caribe de la Universidad Internacional de Florida.

“Es insostenible por la inseguridad en el campo económico, la tensión política, el nivel de polarización, y la falta de confianza en la capacidad del régimen para gobernar”, sostuvo.

Es una opinión que últimamente se está escuchando con mucha frecuencia en Venezuela, y no sólo de boca de dirigentes de la oposición o de académicos adversos al chavismo.

El sociólogo alemán Heinz Dieterich, quien fuera un cercano asesor del fallecido Hugo Chávez y uno de los principales autores intelectuales del Socialismo del Siglo XXI, advirtió recientemente que el régimen hace aguas.

“Si el gobierno […] no toma medidas inteligentes y drásticas de manera inmediata en lo económico y político, tiene los meses contados”, sentenció Dieterich en una columna.

“Bajo esa premisa consideramos que no llegará más allá de marzo/abril 2014. Los escenarios de la eventual caída son evidentes: movilizaciones callejeras dirigidas por Washington y la derecha, o una alianza destituidora y sustitutiva entre Fuerzas Armadas y Gobernadores”, advirtió.

La necesidad del cambio se debe a la incapacidad del régimen liderado por Maduro y el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, de dar respuesta a los graves problemas que sacuden al país, explicó el sociólogo.

Dada esa incapacidad, “es poco probable que pueda evitar su colapso, salvo una radical reestructuración del modelo económico del Presidente Chávez y el cambio del 80 por ciento de los ministros del Gabinete que no son eficientes”, determinó.

Pero el chavismo ha demostrado ser incapaz de abandonar sus políticas socialistas, que han asfixiado al empresariado y han llevado el aparato productivo hasta el borde de la inexistencia.

Los expertos coinciden en que han sido esas políticas precisamente las que han causado el colapso económico del país, que actualmente se traduce en una tasa de inflación proyectada para este año en más del 50 por ciento y una aguda escasez de productos que lleva a los venezolanos a peregrinar de supermercado en supermercado o soportar enormes colas para poder adquirir los productos más básicos.

Pero realizar los ajustes necesarios significa abandonar la esencia de lo que el chavismo representa, dijo desde Miami el asesor político Rafael Revilla.

“Están paralizados, y están atrapados por todo el discurso que ya lleva 15 años. Yo diría que la situación de Venezuela va a explotar en los próximos meses”, comentó.

A diferencia de lo que sucedía con Chávez, el colpaso económico y social por la que atraviesa el país está siendo atribuido a un mal manejo de Maduro de la enorme renta petrolera, llevando a muchos –incluso dentro del chavismo- a cuestionar la conveniencia de seguir subsidiando a la economía cubana con más de $5,000 millones al año cuando en el país no hay dólares para importar productos de primera necesidad.

También están vinculando la carestía de la vida con la corrupción interna del régimen.

“La economía nacional está en ruinas por el desorden del gobierno, y el propio [Jorge] Giordani [Ministro de Planificación] dijo que $20,000 millones habían sido robados vía estafas de CADIVI [entidad que maneja las operaciones cambiarias en Venezuela]”, comentó el analista Alberto Franceschi.

“Al productor no le dan un solo dólar para poder adquirir los insumos que necesita, mientras que los chavistas se llevan $20,000 millones en corruptelas”, agregó.

La grave escasez de dólares es el elemento de mayor desestabilización para Maduro dado que está incidiendo en los precios de los productos.

El tipo de cambio oficial, al cual solo tienen acceso un grupo muy pequeño de empresas vinculadas al chavismo, se encuentra en 6,30 bolívares por unidad, pero para la mayoría de los venezolanos, incluyendo las pocas empresas que aún producen en el país, la paridad está más cercana a los 50 bolívares en que es negociado en el mercado negro.

El resultado final es una economía donde el desayuno en una panadería en la calle cuesta el equivalente de lo que gana un obrero durante todo un día de trabajo.

“La gente siente que la están llevando al abismo”, comentó Franceschi.

Mora dijo que la situación económica está impulsando a algunos actores dentro del chavismo a preguntarse si Maduro es realmente el líder que puede garantizar la continuidad del proyecto político.

“Maduro no ha demostrado mucha capacidad para gobernar. Y eso no solamente ha creado tensión e incertidumbre dentro del chavismo. Hay muchos dentro del gobierno que tienen mucho que perder, si es que hay un cambio dramático en Venezuela y uno de los escenarios es que dentro de chavismo haya un intento por quitar a Maduro porque no ven en él una posibilidad de que pueda sostener al gobierno”, comentó Mora.

Pero ese sería una salida de difícil ejecución, comentó el profesor, particularmente si es ejecutada a través de un golpe de Estado.

“Eso tendría repercusiones no sólo dentro de Venezuela sino también fuera de Venezuela”, comentó.

Por el momento, es ese miedo a un cambio drástico lo que mantiene al chavismo cohesionado, fomentando la cooperación entre el ala cubana, encabezada por Maduro, y la nacionalista, liderada por Cabello.

Entre los dos sectores no hay gran amor, luciendo más como un matrimonio a la fuerza.

Pero el miedo termina siendo un sentimiento más fuerte que el desagrado, dijo Revilla.

“[Las facciones] pasaron a una etapa donde todos se sienten atemorizados frente a lo que está ocurriendo en el país. Se unen porque entienden que es estúpido pensar que la crisis se va a llevar solo a Maduro y a su gente. El otro sector entiende que la crisis también se los va a llevar por delante a ellos”, explicó.

El Nuevo Herald/Antonio María Delgado

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