Publicado el: Dom, Nov 24th, 2013

Maduro ante el gran reto de validar su liderazgo

Maduro enfrenta desafío de validar liderazgo del chavismo en comicios municipales

Oposición llama a vencer en urnas al gobierno

El líder opositor Henrique Capriles llamó este sábado a derrotar al chavismo en las elecciones municipales del 8 de diciembre, en un discreto acto realizado horas después que la inteligencia militar detuviera a uno de sus colaboradores, liberado 14 horas después.

“Todo el caos que estamos viendo se va a profundizar si el oficialismo gana las municipales”, dijo Capriles a un par de miles de manifestantes convocados para protestar contra los “superpoderes” otorgados al presidente Nicolás Maduro para gobernar un año por decreto, quien afirma llevar adelante una “guerra económica contra la burguesía y el imperialismo”.

“Les pido por favor. Vamos a cambiar esta realidad el 8 de diciembre”, exhortó Capriles en la manifestación en Plaza Venezuela de Caracas, acto emulado –con asistencias igual de discretas– en otras localidades venezolanas.

Maduro desestimó en un mensaje televisivo las protestas y reiteró su acusación de que los opositores buscaban desatar violencia a través de infiltrados en las manifestaciones.

“Salió muy poca gente, cada vez están peor. Venezuela los dejó solos (…). Desde Miami dieron la orden: ‘tiene que haber un muerto en Venezuela este 23 de noviembre’. Tomamos nuestras medidas. Se las desmontamos ayer en la madrugada la propia autoemboscada que estaban montando contra su propia gente”, dijo Maduro.

La noche del viernes, el presidente sostuvo que se buscaba a dos “operadores” opositores, que no identificó, que serían los encargados de reclutar a quienes se infiltrarían en las manifestaciones.

Según denuncias de la Mesa de Unidad Democrática (MUD, que reúne a los partidos de oposición), durante la madrugada fue detenido “a punta de golpes” Alejandro Silva, coordinador de giras de Capriles, por presuntos elementos de la Dirección de Inteligencia Militar en un hotel de Caracas.

Capriles, quien dio parte a las embajadas destacadas en Caracas de esta detención, informó la noche del sábado en declaraciones a la cadena CNN en español que su colaborador fue liberado tras 14 horas de “secuestro gubernamental”, sin que se informara “cuál fue el motivo, cuál fue el cargo” del que se acusaba a Silva.

El gobierno no se ha pronunciado sobre esta denuncia.

Previo al inicio del acto, desde los altavoces desplegados en Plaza Venezuela, los opositores denunciaban una y otra vez el “secuestro” de Silva, mientras los asistentes respondían coreando “No tenemos miedo”.

Las protestas se realizaron en el marco de una compleja situación económica marcada por una inflación de 54% anual, tensiones en el ilegal mercado paralelo del dólar (donde la divisa cotiza ocho veces más alta que en el mercado oficial) y escasez de algunos artículos.

“Voté la primera vez por Chávez, pero me arrepiento. Nos quieren tener como en Cuba, no es justo. Toma una semana completar una despensa, porque cuando no hay papel, falta harina o azúcar”, dijo Morela Peña, empleada administrativa de 57 años.

Desde hace dos semanas el gobierno intervino un gran número de comercios y ordenó rebajas compulsivas de precios en plena época prenavideña y preelectoral, y cuando los venezolanos están cobrando sus bonos anuales.

Juan Carlos, un experto en informática de 32 años, comentó que el chavismo ha hecho “vainas (cosas) buenas, como bajar los precios, pero también es una vaina mala porque todo lo rebajado ya está desapareciendo”.

A dos semanas de las municipales “este gobierno es débil y está derrotado”, dijo en un comunicado el líder de Primero Justicia, Julio Borges.

La oposición ha acusado a Maduro de pretender utilizar los “superpoderes” con fines electorales en la antesala de las municipales del 8 de diciembre.

Un sondeo del Instituto Venezolano de Análisis de Datos (IVAD), realizado a principios de mes, asegura que la desaprobación a la gestión de Maduro llegó al 53% a siete meses de haber llegado al poder.

A diferencia de otras ocasiones, el oficialismo no convocó a manifestaciones paralelas a las opositoras, pero Maduro recordó a los venezolanos que este fin de semana continuarán las reducciones de precios en comercios acusados de “especulación”, medidas criticadas por la oposición.

“Quien quiera salir a la calle a protestar y a decir ‘con mi especulador no te metas’, tiene toda la libertad de hacerlo. Quien quiera salir a la calle porque quiere comprar la nevera (más barata), está bien”, dijo Maduro.

Maduro enfrenta desafío de validar liderazgo del chavismo en comicios municipales

En medio de una economía que muestra señales aceleradas de deterioro, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, enfrenta un examen clave con las elecciones municipales del 8 de diciembre, en las que pondrá a prueba su capacidad para ratificar su liderazgo dentro de un chavismo sin Chávez.

Atrapado en un sinfín de batallas en el plano económico y político, Maduro ha tomado como banderas de campaña la lucha contra “la guerra económica” que afirma le ha declarado el empresariado en alianza con la oposición.

Hace dos semanas, imprimió un giro a la campaña al lanzar una fuerte ofensiva para obligar a los comercios a rebajar sus precios, una decisión que empujó a miles de venezolanos a agolparse frente a tiendas comerciales de todo el país para aprovechar las rebajas.

Sin ser él mismo candidato, el mandatario parece haberse cargado al hombro la campaña, con frecuentes apariciones en algunos bastiones electorales clave con el fin de apoyar las candidaturas chavistas en aquellas alcaldías donde al oficialismo le cuesta hacer pie.

En juego están las 335 alcaldías del país, en lo que marcará el regreso a las urnas de los venezolanos tras las elecciones presidenciales de abril, donde la estrecha victoria de Maduro frente a su rival, Henrique Capriles, abrió una crisis política que profundizó la ya tradicional división del país en dos mitades.

Luego de asumir la presidencia en medio de la impugnación de la oposición a su triunfo por una diferencia de apenas 200,000 votos, Maduro apuesta a una victoria de sus candidatos para dejar atrás esos cuestionamientos y terminar de desmentir a quienes aún sostienen que tras la muerte de su líder el chavismo no podrá mantenerse unido.

“Maduro viene de un triunfo muy cerrado en abril. La condición del presidente Maduro es diferente, es mucho más débil, incluso para controlar las fuerzas internas dentro del chavismo”, dijo el analista político Luis Vicente León.

Para contrarrestar esta aparente debilidad, Maduro buscará que el chavismo mantenga o amplíe el número de alcaldías en manos oficialistas y arrebate a la oposición algunos municipios emblemáticos de Caracas y de otros grandes centros urbanos, como la populosa ciudad de Maracaibo, en el occidente del país.

Maduro ha recurrido a algunas figuras ajenas al mundo político para intentar conquistar municipios tradicionalmente opositores y tratar de suplir la ausencia de Hugo Chávez, fallecido en marzo y quien en vida solía convertir los comicios en un plebiscito en torno a su popular figura.

Enfrente tendrá una oposición que ha llamado a su base electoral a volcar en las urnas su descontento con el Gobierno de Maduro, en medio de una escasez crónica de algunos bienes básicos y una inflación del 45 % en los primeros 10 meses del año que golpea su poder adquisitivo.

Tras ser ungido por Chávez como su heredero político, Maduro tendrá en estas elecciones una oportunidad para mostrar que puede mantener vivo el proyecto de su líder y acallar las críticas del ala más radical dentro del chavismo que recela de su liderazgo.

Con un electorado preocupado por cuestiones cotidianas como la inflación y la inseguridad, Maduro ha buscado dar además una muestra de autoridad al pedir y recibir del Parlamento poderes especiales para legislar sin control parlamentario por el plazo de un año.

Voces críticas del chavismo consideran que las últimas medidas han ayudado a Maduro a establecer una “reconexión” con las demandas populares tras un inicio de la campaña para las elecciones “desenfocado” con las preocupaciones del electorado.

También le han permitido correr la discusión desde problemas como el desabastecimiento y la inflación, por los cuales la gente culpa mayoritariamente al Gobierno, hacia la lucha contra la “especulación” y contra el sector empresario.

El resultado de las elecciones del 8 de diciembre podrá evidenciar si las últimas acciones desarrolladas por el presidente Maduro han sido bien recibidas o no por parte de la población venezolana, dijo el politólogo Nícmer Evans.

El Nuevo Herald

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