Publicado el: Vie, Abr 12th, 2013

Maduro clausura campaña con miles de autobuses y trabajadores del gobierno

  La marea roja se desplegó el jueves en Caracas con un solo objetivo: frenar la remontada del líder opositor, Henrique Capriles. La exhibición de fuerza del chavismo, pagada con fondos públicos, ha colapsado la capital desde anoche. Sus cálculos, muy optimistas, estiman que pueden llegar a concentrar a más de un millón de personas.

Al menos 2.000 autobuses llegados del interior del país fueron distribuidos anoche por la ciudad, transformando la avenida Fajardo en un gigantesco parking. Con el nombre de origen pintado en los cristales, se organizaban en grupos para no perderse. Miles de personas pasaron la noche a la intemperie, disfrutando de conciertos y rumbas de salsa o rap. Y siempre rodeados de buhoneros, quienes ofertan todo la mercadería chavista.

Desde primeras horas de la mañana, ministerios y dependencias gubernamentales alistaron a sus trabajadores, quienes se concentraron en las puertas con camisetas rojas y gorras oficialistas.

Nicolás Maduro y su equipo consideran clave la demostración del jueves para consolidar su ventaja. Todas las encuestas reflejaban hace dos semanas una cómoda ventaja oficialista de 10 a 20 puntos, sustentada en el huracán emocional que despertó entre las clases populares la muerte del líder bolivariano. Pero en los últimos días esa ventaja se ha reducido casi a la mitad.

Según dos encuestas y un rastreo electoral a los que ha tenido acceso DIARIO LAS AMÉRICAS, Maduro mantendría una ventaja de alrededor de 8 por ciento frente a Capriles, quien podría incluso superar el techo de 6,5 millones de votos alcanzados el 7 de octubre. La ola de fervor popular que acompaña al líder antichavista ha cohesionado aún más a la oposición y ha generado cierto nerviosismo en filas gubernamentales.

“La oposición ha sido mucho más eficiente en su campaña, aunque partía de una situación demoledora”, consideró Luis Vicente León, presidente de la encuestadora Datanálisis.

La hoja de ruta chavista pretendía consolidar tal ventaja invirtiendo millonarios fondos del Estado y con el aparato mediático chavista repitiendo sin descanso mensajes y momentos de la vida de Chávez. Una campaña que no prometía grandes emociones hasta que, de repente, cantó un “pajarito chiquitico” (Maduro hizo público que sintió cómo Chávez se comunicaba con él a través de un pájaro). Las visiones del candidato chavista, sus excesos espirituales y sus continuos errores comenzaron a desnudar a un candidato endeble.

En paralelo, Henrique Capriles despegaba. A la ofensiva, con mensajes y denuncias contundentes pero manteniendo la apuesta por la reconciliación, el líder opositor dejaba claro que “yo no soy el mismo del 7-O. Toleré mucho abuso, ahora voy a defender todos los votos del pueblo. Si creen que somos pendejos, se quedarán con las ganas”.

Fue una actriz, querida por todos, la que dio señales de que algo estaba cambiando. “Nicolás no es Chávez, pero Capriles tampoco es CAP (expresidentes Carlos Andrés Pérez) ni Caldera. La Venezuela que ofrece Capriles se parece a la que yo quiero para mi familia”, sostuvo Gledys Ibarra en el acto de apoyo del mundo de la cultura al abanderado opositor. La protagonista de Por estas calles, telenovela que en los 90 hipnotizó a los venezolanos por sus denuncias sociales y políticas, sorprendió a una parte del país que no suele acceder a los enunciados opositores.

Las palabras de Ibarra, sumadas a la denuncia de la muy popular actriz Norkis Batista (prohibieron la representación de su obra Orgasmos como represalia política), provocaron un punto de inflexión. El mitin histórico del sábado en San Cristóbal (“Jamás se había visto nada parecido en Táchira”, reconoció a este periódico uno de los colaboradores de Capriles) y la marcha Caracas Heroica del domingo en la avenida Bolívar, rebautizada como el Caprilazo, reunieron a más de un millón de personas gritando por el cambio.

“Maduro sacará todas las cartas mágicas para repotenciarse en fase final. Aumento de salario y mercenarios salvadoreños vienen en ese combo”, vaticinó ayer León. Dicho y hecho. El oficialismo contraatacó con nuevas denuncias de increíbles conspiraciones y, sobre todo, apostando por la gigantesca marea roja del jueves. A la medianoche del jueves se dará por concluida la campaña más corta y desequilibrada de la historia de Venezuela.

Diario de Las Americas

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