Published On: mar, Jun 4th, 2013

Maduro ha puesto de cabeza a Venezuela y a los venezolanos

Nicolás Maduro y Henrique Capriles remataron ayer una semana llena de vaivenes y encontronazos, marcada por el huracán político desatado tras el encuentro “privado” entre el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, y el líder opositor.En el mundo al revés por el que transita Venezuela tres meses después de la muerte de Hugo Chávez, a pocos extraña que el gobierno cubano imparta lecciones de democracia y que la guerrilla colombiana simule ser un factor de paz, como el lobito bueno y la bruja hermosa del poema de Goytisolo.

A las conspiraciones, envenenamientos, insultos y amenazas en el affaire colombo-venezolano, se sumó en las últimas horas las pintorescas declaraciones de Bruno Rodríguez. El canciller cubano insi stió en la “invariable posición de solidaridad con Venezuela”, añadiendo que la “oligarquía golpista (venezolana), al ser- vicio de grupos de poder de los Estados Unidos, realiza una campaña antidemocrática contra la institucionalidad de Venezuela con el objetivo de desestabilizar el país”.

Las FARC también se mostraron “preocupados, muy preocupados por la generación de hechos que, sin duda, afectan a la extraordinaria atmósfera de paz”.

En un comunicado, la dirigencia guerrillera, “previo consentimiento del gobierno de Venezuela”, anunció que contactará con el delegado de Maduro en las negociaciones de La Habana para que “nos ilustre la situación generada”.

Devolviendo los favores dialécticos, Diego Molero, ministro de Defensa, agradeció ayer a “Fidel Castro, Raúl, a toda la Fuerza Armada de Cuba y a su heroico pueblo el asesoramiento que nos dan”.

En el Silvagate, este almirante aparece como la última ancla procubana para que Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea y líder del sector nacionalista del chavismo, no se haga con todo el poder en las fuerzas armadas. “Es imposible que por mi cabeza pase la idea de un golpe de estado. A Maduro le debo respeto y subordinación”, aseguró taxativo Molero.

Desde Managua, capital a la que Maduro viajó para firmar nuevos acuerdos de cooperación (buques venezolanos viajaron al país centroamericano en busca de 1.000 vaquillas y 15.000 toneladas de azúcar), el presidente venezolano insistió en que “nuestro camino es la independencia de imperios o de bloques de dominación imperial. Ha llegado la hora de América”.

El líder del chavismo sin Chávez enfatizó que “no nos pueden sabotear el abastecimiento más nunca en la vida, es imperdonable”. Venezuela sufre desde hace seis meses una crisis aguda de escasez y desabastecimiento de productos básicos, provocada por la ralentización gubernamental a la hora de entregar dólares a los importadores y por la caída de la producción nacional, entre otros factores.

En el otro lado, en las antípodas políticas del chavismo, Capriles reconoció que “no tengo una bola de cristal, pero este gobierno, con las condiciones de ilegitimidad que tiene, sumado a la profunda crisis económica, va a claudicar”.

El líder opositor aprovechó la convocatoria de las elecciones municipales del 8 de diciembre para insistir que “son una gran oportunidad que se nos pone en el camino. Tenemos que participar”, saliendo al paso de las dudas expresadas en sectores más radicales.

“Los enchufados (cúpula chavista) creen que no vamos a participar. Se van a quedar con las ganas. Tenemos que hacer de esas elecciones una elección nacional”, adelantó.

El gobernador de Miranda aclaró que “no voy a anticipar cuándo será mi viaje a Perú (el segundo previsto tras el éxito diplomático en Colombia), pero no se trató de una suspensión, no lo había confirmado”, aclaró.

Y es que la bola de cristal de Venezuela está salpicada de zonas opacas. Desde hace semanas se está a la espera de que el Tribunal Supremo decida sobre la recusación contra el presidente de la sala electoral y sobre la admisión a trámite de los dos recursos contra el proceso electoral del 14-A. La oposición está convencida que ambos serán rechazados.

Tampoco se conoce la fecha en que el diputado opositor Ismael García haga público la segunda parte del Silvagate. Se rumorea que en este audio el polémico Mario Silva desvelaría varios secretos en torno a la muerte de Hugo Chávez.

Lo único que Venezuela sabe a ciencia cierta es que las elecciones municipales son un trascendental test político. También sabe que la fecha no es casual. El 8 de diciembre del año pasado, Chávez impuso a su heredero con unas palabras que ya son historia: “Mi opinión firme, plena, como la luna llena, irrevocable, absoluta, total, es que (…) ustedes elijan a Nicolás Maduro como presidente. Yo se lo pido desde mi corazón”.
Diario Las Americas

 

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