Publicado el: Mie, Oct 21st, 2015

Marco Rubio podría convertirse en el primer presidente hispano de EE UU

Marco Rubio Smile
El reto de Marco Rubio: tender puentes con otros latinos
Hizo campaña en Nevada
Su historia personal es el centro de su candidatura

El viejo barrio obrero en North Las Vegas donde Marco Rubio pasó seis de los años más significativos de su juventud, se parece más a la mayoría de Latinoamérica que el vecindario actual de Rubio en West Miami. Los restaurantes venden tacos. Los bares anuncian juegos de fútbol. Las conversaciones suenan muy mexicanas.

El senador de la Florida afirma que se siente allí como en su casa. El escenario de su discurso es la escuela católica a la que asistió “por un mes” antes de rogar a sus padres que lo dejaran volver a la escuela pública con sus amigos. Acaba de pasar por la piscina comunitaria donde aprendió a nadar.

“Aprendí mucho sobre el Sueño Americano en Nevada”, dice Rubio.

Pero, cuando habla español, suena indiscutiblemente como un cubano de Miami.

Mientras Rubio hace campaña para convertirse en el primer presidente hispano de la nación, los republicanos tienen que encontrar la manera de ganarse al sector demográfico indeciso más importante del país: los latinos, quienes tienden a votar por los demócratas y en algunos casos no se sienten seguros de que el conservador Rubio sea uno de ellos, aun cuando su apellido termine en vocal.

La atención embelesada del público en los eventos de campaña de Rubio en sus tres días en Nevada sugieren que el mensaje está funcionando. Tal vez los que más atención prestan a la historia de Rubio son los menos familiarizados con la misma: conservadores de cierta edad, blancos y no hispanos, seducidos por el candidato de 44 años cuyos padres trabajaban como barman y empleada de limpieza en hoteles nada lujosos de Las Vegas.

“No he visto a nadie más, y a mí él me cae muy, pero que muy bien”, dijo entusiasmada Verna Taylor, de 62 años, tras escuchar el discurso de Rubio en un Elk’s Lodge en Boulder City, sede de la represa Hoover.

Los más escépticos son los inmigrantes y los hijos y nietos de inmigrantes, los que están frustrados por la retórica política que los vincula, a menudo injustamente, con “los ilegales”.

“¿Qué quiero escuchar? Lo que él no va a decir”, lamentó Renald Ramoz, de 73 años, quien fue a ver a Rubio en la Escuela Católica St. Christopher, cerca de donde vivió de 1979 a 1985.

“No es solo él”, continuó Ramoz. “Los republicanos y los demócratas, ambos dicen que tenemos que asegurar o sellar la frontera. La historia muestra que es imposible”.

Las diferencias entre los cubanos y los no cubanos en Estados Unidos no se refieren solo a la inmigración. Los hispanos listan sus preocupaciones normalmente como la economía, la educación y la atención médica; en todos esos temas, los cubanos tienden a ser más conservadores.

Pero la inmigración acentúa la división. Estados Unidos ha dado a los cubanos un estatus especial de inmigración desde 1966. Eso fue después de que los padres de Rubio abandonaran la isla, pero el legado de la Ley de Ajuste Cubano no pasainadvertido.

“Su historia halla resonancia en mí, pero ¿por qué su familia puede permanecer aquí y la mía no?”, dijo Erika Castro, de 26 años, quien fue traída a Estados Unidos desde México por sus padres ilegalmente cuando tenía tres años, después de escuchar a Rubio en el elegante suburbio de Summerlin en Las Vegas. “Cuando eres cubano, llegas aquí y básicamente ya eres ciudadano. Me parece que hay algo que él no entiende. Es un privilegiado”.

Junto a una manifestación de campaña de happy-hour en un restaurante cubano, activistas de inmigración esperaron a Rubio con una réplica de papier-mâché de su cara y torso. “¡Necesitamos un camino a la ciudadanía!”, gritaron. “¡No huyas, Rubio”.

Esa frustración, sin embargo, no significa que los hispanos no cubanos no estén interesados en Rubio, o que ellos se opondrán a él en última instancia.

“El hecho de que él habla español, de que Marco no nació rico, de que sus padres eran inmigrantes –parte de la experiencia estadounidense– él puede hablarles directamente”, dijo Daniel Garza, director ejecutivo de LIBRE Initiative, una agencia sin afán de lucro fundada por los hermanos Koch, multimillonarios conservadores, la cual organizó el evento en la escuela en North Las Vegas.

“Ese es el mayor reto para cualquier candidato”, añadió Garza, cuyo grupo ha organizado eventos para varios aspirantes a la presidencia. “La gente está mirando a su corazón: ¿qué piensa de sus prójimos, los seres humanos?”

Es posible que el estilo sea más importante que la sustancia, pero solo hasta cierto punto, respondió Sergio García-Ríos, profesor adjunto de estudios gubernamentales y latinos de la Universidad de Cornell que se dedica a investigar la identidad latina y el voto en EEUU. A medida que los votante hispanos se han involucrado más en la política, se han hecho asimismo más sofisticados, escogiendo a los candidatos no sólo en base a su apellido o historia compartida.

“Si la pregunta es si un cubanoamericano podrá ganarse a latinos [no cubanos], la respuesta es sí. Mira a Bob Menéndez”, dijo García-Ríos, refiriéndose al senador demócrata de Nueva Jersey. “El problema de Marco Rubio no es que él sea cubanoamericano, sino que él apoya posiciones republicanas a las que los latinos se oponen”.

Los latinos están a favor de la Ley de Atención Médica Asequible, se preocupan por los cambios climáticos y apoyan el aumento del sueldo mínimo. Rubio quiere derogar y reemplazar el Obamacare, cuestiona la base científica de los cambios climáticos y está en contra de un aumento obligatorio de los sueldos.

“Uno tiene definitivamente que apelar a una comunidad diferente”, dijo el senador de Nevada Mo Denis, cubanoamericano que representa el distrito más hispano de Las Vegas. Casualmente, él es primo hermano de Rubio, y además demócrata.

Denis, quien asistió y dio vivas a Rubio en dos manifestaciones de campaña celebradas en North Las Vegas, era el único latino en la Legislatura nacional cuando fue electo por primera vez hace 12 años. Ahora hay ocho, dijo, y ellos representan a hispanos de ascendencia mayoritariamente mexicana o centroamericana.

“Las principales necesidades son la educación, los empleos y el desarrollo económico. Conseguí aprobar aquí la Ley de Autorización de Conductores, para conseguir que los indocumentados y otros tuvieran licencias de conducción”, señaló Denis. “Esos son los temas que nos interesan a todos. La comunidad hispana se toma esas cosas muy en serio, y ellos van a fijarse en las posiciones de la gente en esos temas”.

Irónicamente, Rubio podría beneficiarse de que el principal aspirante a la candidatura republicana por la presidencia haya exagerado su retórica en contra de la inmigración ilegal. Cuando Donald Trump dijo que los inmigrantes mexicanos eran unos “violadores”, “la comunidad se unió toda”, dijo Teresa Ramírez, vicepresidenta de Hispanics in Politics (Hispanos en la Política), un grupo no partidista fundado en Nevada hace más de 30 años.

“Todo el mundo proviene de una familia inmigrante”, dijo. “A la larga, todos somos latinos”.

El Nuevo Herald

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