Publicado el: Mar, May 16th, 2017

México: Ante la desconfianza y el fracaso de las pesquisas del gobierno, la sociedad civil está asumiendo labores forenses.

Desaparecidos en México: “Las propias madres comenzaron a cavar”

Ante las omisiones del Estado y la desconfianza, familiares asumen las herramientas de las ciencias forenses para dar con la huella de los desaparecidos en México.

Una caravana recorre ciudades del estado mexicano de Coahuila. Son familiares de desaparecidos. No solo mexicanos, sino también centroamericanos y estadounidenses con parientes cuyo rastro se ha perdido en el torbellino de la violencia en México, se han unido a esa marcha. Quieren encontrarlos con vida, aunque admiten que pueden estar muertos.

“Más desaparecidos que en el Cono Sur”

No se limitan a marchar. Revisan fotografías en centros forenses y de salud. Y acordaron con las autoridades de Coahuila crear un banco de ADN. Las cerca de 25 organizaciones de distintas partes del país que participaron en el acuerdo, representan a unos 16.000 desaparecidos. Pero son muchos más. El Centro Diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios afirmó en un comunicado que el registro Nacional de Datos de personas extraviadas o desaparecidas incluye 32.236 casos en todo México.

“Las cifras hablan por sí mismas. Tenemos en México más desaparecidos que todos los registrados oficialmente  en el Cono Sur de los años 70. Sin embargo, ha costado que se reconozca”, dice la Dra. Anne Huffschmid, del Instituto Latinoamericano de la Universidad Libre de Berlín. Responsable de un proyecto sobre “el rol de la antropología forense en escenarios de violencia del siglo XXI: el caso de México en el contexto internacional”, piensa que la creación del banco de material genético acordada en Coahuila debe ser vista en el contexto amplio de una sociedad que dista de cualquier tipo de pacificación. El asesinato de Miriam Rodríguez, activista de una agrupación de familiares de desaparecidos, suma una víctima más a una larga lista.

El leit motiv de la omisión

“El problema de México no es técnico. Es de institucionalidades deficientes. Hay una desconfianza estructural, fundada, basada en la experiencia, hacia las instituciones encargadas, al menos en teoría, de las indagaciones en relación con las desapariciones forzadas”, afirma la investigadora alemana. “Vengo llegando de un sitio de exhumación en Veracruz, que fue y es operado principalmente por familiares. Fueron las propias madres las que comenzaron a excavar. 250 personas han sacado de ese sitio en Veracruz, es una cifra absolutamente espeluznante, y siguen cavando”, cuenta Anne Huffschmid, puntualizando: “Si tenemos un banco de datos genéticos, sin duda va a ser muy importante que los familiares tengan la posibilidad de monitorear,  que se sepa bien quién maneja las muestras, quién las toma”.

La gran crítica de muchos afectados a las instituciones mexicanas, sobre todo a nivel estatal, apunta a una “ineficiencia impresionante”. Los familiares atestiguan una “absoluta incapacidad o falta de voluntad de procesar los casos” como un leit motiv, de lo que se puede derivar una “responsabilidad del Estado mexicano, al menos por omisión”.

Familiares empoderados

Ante tal situación, M. “Los propios familiares se quieren apropiar, en el mejor de los sentidos, de la herramienta de los científicos forenses. Es un tema muy novedoso y muy mexicano, que no se ha visto en otros ámbitos”, señala la académica de la Universidad Libre de Berlín. “No es solo que las familias aprendan cómo se excava, cómo se toman pruebas de sangre, cómo se reconoce si hay un cuerpo enterrado en determinado lugar o no, sino que hay un empoderamiento. Hoy en día tenemos a familiares que ya saben absolutamente cómo se hace ese trabajo, saben cuáles son sus derechos y los reclaman. Y eso es algo absolutamente positivo en términos de salir de este modelo terrible de víctimas”, afirma.

Los bancos de material genético pueden aportar piezas claves, como lo demuestra por ejemplo la experiencia de Argentina, donde hace unas tres décadas un equipo independiente empezó a poner las ciencias forenses al servicio de los derechos humanos y la búsqueda de los desaparecidos. “Se ha vuelto un actor importantísimo, incluso en el terreno legal”, puntualiza Anne Huffschmid, haciendo notar el rol que han jugado esas evidencias en procesos en Argentina y Guatemala.

También en el México actual les cabe un papel importante. Pero, según hace notar la investigadora, “en vista de las deficiencias institucionales, es relevante la presión de los equipos independientes y los familiares, que empujan a las autoridades a hacer lo que de entrada tendrían que haber hecho”.

Fuente: DW

 

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