Publicado el: Mie, Dic 18th, 2013

Militarismo impuesto por Bolívar dejó ańos de regímenes militares

Giovanni Meza: El militarismo que impuso Bolívar nos dejó 154 años de presidentes militares

Pero también es cierto, como lo asegura el profesor y sociólogo Giovanni Meza, que Bolívar nos dejó el militarismo como idea, cuyo resultado más evidente ha sido los 154 años que hemos tenido de presidentes militares desde 1810.Así lo dice en la última parte de su conversación conNoticiero Digital:

¿No sería una posición muy reduccionista considerar que la historia venezolana se ciñe a una eterna lucha entre civilistas y militaristas?

– Yo no diría que es reduccionista. Yo lo que estoy planteando es que desde el principio comienzan distintas formas y distintas maneras de esa lucha, y se plantea ya con la Constitución de1811, que, como tú dices, es una propuesta civilista. Ahora, ¿quién le da respuesta a dicha propuesta? El Decreto de Guerra a Muerte; y el gobierno provisorio que propone Bolívar en 1813; pero que, sencillamente, terminó en nada porque el mismo Bolívar crea una Ley Marcial en 1814 en la que establecía que sólo los militares podían darle respuesta a los problemas civiles .

– Después de eso, Venezuela se queda sin ningún tipo de organización civil que la respaldara hasta 1817, cuando se celebra el Congreso de Cariaco. En esa ocasión se vuelve a crear la Confederación de Venezuela contemplada en la Constitución de 1811, pero contra la cual conspira Bolívar. Así llegamos a 1819, al Congreso de Angostura, en el que Bolívar propone la presidencia vitalicia y el Senado hereditario.

– Por supuesto, el sector civilista del Congreso de Angostura se opone a esa propuesta de Bolívar. Después, se celebra el Congreso de Cúcuta; que con los aportes de ambos se elabora una Constitución para la Gran Colombia. Allí, a consecuencia de una discusión entre federalistas y centralistas terminó siendo una Constitución donde ambos bandos quedaron inconformes. Bolívar estaba inconforme, porque no tenía todo el poder, como lo venía proponiendo desde 1815 con la presidencia vitalicia, y los federalistas porque temían que la Gran Colombia terminaría siendo otra cosa.

– Además, los venezolanos desde 1821 reclaman que esa Constitución de Colombia lo que hizo fue perjudicarlos; porque el Estado venezolano terminó siendo un departamento de Colombia y no esa Confederación, que se contemplaba en la Constitución de 1811. De modo que el período que va de 1811 a 1830 y posteriormente también constituye una puja entre los sectores militares y los sectores civiles por la organización de los poderes públicos.

Pero una puja sin ideas, ¿no le parece?

-La pregunta es, ¿en 200 años, cuánto tiempo ha gobernado el sector civil y cuánto ha gobernado el sector militar? Son 154 años con presidentes militares, y sólo 46 con presidentes civiles. Eso no sucedió en la América Latina, y a esta coyuntura le pasan por un lado historiadores, que se precian de democráticos. Dicen: “Bueno, se trata de una casualidad”. No, no es ninguna casualidad. Se trata de un modelo que nos viene a nosotros desde el Decreto de Guerra a Muerte con distintas variables; que ha sido impuesto sobre los civiles de determinada forma y de determinada manera.

-Todo lo que va del siglo XIX, tú comienzas diciendo: “Pero es que no hay ideas”. No, no es que no hubo ideas, sino que las ideas civiles fueron aplastadas por las ideas militares, y esto es lo que lamentablemente ha sucedido. Inclusive, así nos lleva la historia, hasta el año de 1945 cuando un golpe cívico militar trata de reponer un sistema democrático.

Usted ha señalado además que los gobiernos militaristas han tendido a ser centralistas, y los civilistas han tendido a ser federalistas; no obstante, Eduardo Fernández ha disentido de este punto de vista alegando que los adecos no dejaron de ser centralistas. ¿Qué piensa usted?

– Si la disputa es entre federalistas y centralistas no entiendo a Eduardo Fernández de que los adecos no dejaron de ser centralistas. El punto está en que no hubo federalistas después. Pongámoslo así: los sectores democráticos entendieron que la única manera de mantener algo como la Gran Colombia era a través de un programa federal; pues los civiles entendieron que una república súper centralizada, como la que proponía Bolívar para ese nuevo Estado confederado, era refrendar desde el comienzo su propio derrocamiento.

– Así lo manifestaron. En Venezuela llega Antonio Leocadio Guzmán con un librito que se llamaba “Hojeada de la Constitución de Bolivia” a proponer la presidencia vitalicia de Bolívar; Tomás Lander le responde en seguida, precisamente, criticando esa Constitución de Bolivia. Esa Constitución data de 1826 y una vez que se promulga se suscita la disolución de Colombia por la sencilla razón, argumentaba Lander, de que si ese Estado tenía problemas para su ejecución y su ejercicio administrativo y político, mucho más lo tenía si había un presidente vitalicio, y que además elegía a un vicepresidente.

– Hay que tomar en cuenta algo que, por cierto, es obviado por la historiografía venezolana: la Convención de Ocaña. En nuestros libros de historia se habla del acontecimiento; los que participaron; pero sobre su contenido doctrinario y filosófico no se dice absolutamente nada. ¿Qué sucedió allí? Que los federalistas, que pretenden resarcir la Gran Colombia, lo que proponen es la federación para que este Estado subsista, y la tesis centralista, que es la que manifestaba Bolívar a través de sus representantes, queda en franca minoría; porque el centralismo, que defendían era, sencillamente, inviable.

– Pero una vez disuelta la Gran Colombia en 1830, bueno estas ideas federales se fueron extinguiendo, sobre todo, por una gran habilidad de Páez; que le impuso a la mayoría de los venezolanos que todavía tenían fe en un proyecto federal, una república unitaria o centro federal; como se llamó el Congreso Constituyente de 1830.

Su último libro usted lo tituló “El Olvido de los Próceres”, ¿cuáles son esos próceres si ya los conocemos desde la escuela?

– La Gran Colombia no sólo se constituye en 1819, como pretendió el Congreso de Nueva Granada, sino que este Estado en su hechura se contempló en la Constitución de 1811 por una disposición transitoria; pero, además, por otro evento, que ha sido poco citado en la historia, y es el Tratado de Santa Fe; que firmó José Cortés de Madariaga con Jorge Tadeo Lozano en mayo de 1811 y que después fue refrendado en octubre de 1811 por el Congreso Constituyen de Venezuela.

– Ese Tratado de Santa Fe permitía un apoyo mutuo entre la Confederación de Nueva Granada y la Confederación de Venezuela, y eso es lo que permite que Bolívar haga la Campaña Admirable prometiendo el rescate de la Confederación de Venezuela por el simple hecho de que había un tratado que era ley: el Congreso de Nueva Granda y el Congreso de Venezuela de 1811 que ya creaban las bases para una unidad grancolombiana; pero con fundamentos electorales y participativos como se diría ahora.

– Esto es importante decirlo, porque cuando hablamos de Colombia se nos olvida que hubo un primer momento; que fue fundamental, y en ese período de próceres, que llamo olvidados, en el caso de Nueva Granada, nombro a Camilo Torres, a Miguel Pombo, Jorge Tadeo Lozano, Antonio Nariño, Joaquín Camacho y Manuel Rodríguez Torices, y en el caso de Venezuela, por supuesto, a Francisco de Miranda, Juan Germán Roscio, Francisco Javier Ustáriz, Francisco Espejo, Francisco Javier Yánez, Martín Tovar Ponte, Miguel José Sanz y Manuel Palacio Fajardo.

– Pero después de la caída de la primera República, hubo un segundo momento, tanto aquí, como allá, y en la Nueva Granada se destacaron Vicente Azuero, Florentino González y Francisco Soto, mientras que en Venezuela se destacaron Andrés Narvarte y Tomás Lander. Por supuesto, en Venezuela, después de 1820 hubo otros que sobrevivieron, como el caso de Narvarte, José María Vargas, y hasta pudiéramos llegar a Manuel Felipe de Tovar que fue presidente civil en 1859 de Venezuela.

– En fin, hay un conjunto de próceres que reivindicaron el aspecto civil y democrático, lo cual parece una tautología; pero tenemos que hablar de civil y democrático porque hubo unos que se llamaron militares y democráticos; lo cual no deja de ser una contradicción en los términos, porque la deliberación que constituye a la sociedad es un acto civil.

– No es que los militares no puedan apoyar la democracia; pero un gobierno militar democrático, de suyo, es totalmente distinto. Esto lo digo porque cuando se plantea una tesis político militar, uno se encuentra con unos protocolos, unos conceptos y unas categorías político militares, que no se pueden traspasar a lo civil; so pena de desmejorar la idea y la orientación político civil, y que tienen, por su parte, unos conceptos y unas categorías que le son inmanentes a su propia idea, y que es lo que vengo diciendo acerca de 1811: la división de poderes, la libertad de imprenta, la libertad civil, la alternabilidad democrática, la representatividad; conceptos con los cuales la idea político militar hace su oposición.

– La Gran Colombia comienza de una manera muy desatinada en 1821; cuando inclusive la misma municipalidad de Caracas ese año bajo protesta apoya a la Constitución de Cúcuta, y hace la observación de que ellos no fueron invitados. O sea, la representación del país no existía. Santander apunta muy correctamente, cuando dice que La Cosiata no comenzó en 1826 sino en 1821, es decir, que en el 21 los venezolanos tenía una oposición a la forma y manera como se había hecho la Constitución de Cúcuta.

Noticiero Digital

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