La arquitecta Mónica Ponce de León y el economista Ricardo Hausmann tienen algo en común además de estar en el Top 5 Académicos Latinoamericanos, según la revista Americas Quarterly (AQ): ambos son venezolanos.

Ponce de León, caraqueña, es la primera mujer y la primera latina en ocupar el cargo de decana en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Princeton. También fue la primera hispana en ganar el Cooper-Hewitt National Design Award en arquitectura, fue decana del Taubman College of Architecture and Urban Planning de la Universidad de Michigan durante casi ocho años y tiene una maestría en Diseño Urbano en Harvard.

Hace cinco años fundó su propio estudio -MPdL Studio- y este año fue una de las dos estadounidenses que el Departamento de Estado escogió como curadoras adjuntas del Pabellón de Estados Unidos en la 15ª Bienal Internacional de Arquitectura de Venecia.

Hausmann actualmente es el director del Centro para Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, y durante su carrera ha asesorado a más de 50 países en el desarrollo de estrategias acertadas para el crecimiento. En Venezuela trabajó como ministro de planeación (1992-1993) y en el consejo del Banco Central de Venezuela (BCV).

Entre 1994 y el 2000, después de su paso por el ministerio y antes de llegar a Harvard, fue economista en jefe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

“Conservo mi optimismo por Venezuela; (la crisis) es sólo de origen humano”, señaló Hausmann en una entrevista para AQ. Nuestro país fue el único que repitió en la lista. La arquitecta y el economista están acompañados por el matemático brasileño Artur Avila, el doctor cubano Agustín Lage y la astrónoma chilena María Teresa Ruiz González.

Para AQ, una de las grandiosas historias sin contar de Venezuela es el “vasto número de venezolanos talentosos, muchos de los cuales viven en el exterior, que ojalá algún día sean llamados de vuelta para ayudar a recuperar a ese maravilloso país”.

La publicación termina diciendo que es una “colección de mentes formidable” en una región que usualmente no tiene mucha atención en estos temas. “Latinoamérica tiene muchas razones para tener esperanza”.

Fuente: Efecto Cocuyo