Publicado el: Lun, May 15th, 2017

Nadal conquista su quinto título al derrotar a Dominic Thiem en Madrid


Nadal conquista su quinto título en la capital al derrotar al valiente Dominic Thiem. Es el tercer éxito de la temporada tras Montecarlo y Barcelona

De Montecarlo a Barcelona, y de ahí hasta Madrid, tres plazas ya conquistadas por Rafael Nadal en este esplendoroso renacer. En la capital, agitada la Caja Mágica porque la final es hoy en día de las mejores que puede ofrecerse en tierra, el español se arremangó para frenar al impetuoso Dominic Thiem (7-6 (8) y 6-4 en dos horas y 17 minutos), que es buenísimo y lo será aún más, pero que ya lleva dos finales consecutivas con Nadal recogiendo el premio menor. Pasó en Barcelona y se repitió la historia en el Mutua Madrid Open, un evento que catapulta al héroe pensando en lo que está por llegar.

Porque Nadal, también ahora que está a las puertas de los 31, sigue siendo un animal competitivo, con más recursos que nadie para adaptarse a cualquier escenario, da igual dónde y ante quién. Thiem, nueve del mundo con 23 años, le propuso una pelea extrema, y fue él quien acabó por sacar la lengua, rendido después de intentarlo de mil maneras. No pareció cansado pese a acostarse el sábado a las tantas (su semifinal ante Cuevas terminó pasada la medianoche, mientras Nadal jugó a las 16 horas contra Djokovic), y fue quien dominó durante la primera media hora, asombrosa puesta en escena en la primera final de un torneo Masters 1.000.

La diferencia es que Nadal ha jugado ya 45 encuentros como éste, y ha ganado en treinta ocasiones, una brutalidad que le iguala a Novak Djokovic en esa lista. La experiencia vale un mundo en los domingos de postín y Nadal, aunque aún se siga poniendo nervioso ante una gran cita, ha aprendido a convivir con la presión desde los 15 años, campeón antes, ahora y después.

En el tercer juego, el balear entregó su saque de mala manera, contrariado porque desde el peloteo se le veía golpear con menos precisión a la bola. El ruido de su raqueta en cada impacto no era nítido y tardó en descifrar la propuesta del Thiem, al que se le debe aplaudir la valentía y el desparpajo.

El austriaco, que es de esos llamados a liderar el mañana, y en su caso está más que justificada la etiqueta de heredero, tuvo un estreno osado y prometedor, con subidas frecuentes a la red para intimidar y un par de ganadores desde el fondo para demostrar que aceptaba el peloteo largo. Por norma, esa siempre ha sido la receta de Nadal para triunfar, mucho más en tierra, pero Thiem es de los que puede aguantar lo que le pongan, o casi.

Se matiza lo del casi porque cuando despertó el mallorquín se vio algo más acorde a lo esperado. Pese a ser un chaval, Thiem mantiene la filosofía de la vieja escuela y usa un revés a una mano muy estético y efectivo, pero los que todavía apuestan por ese golpe en extinción ya saben que Nadal siempre les va a buscar por esa zona, enviando pelotas que botan hasta el cielo. Una vez, dos veces, tres veces, cientos de veces. El campeón de 14 grandes, pletórico también con las dejadas, aplicó su manual y asfixió a Thiem, que sin embargo fue capaz de mantenerse en pie, salvar tres bolas de set con 5-4 y estirar el epílogo hasta el tie break.

Fue un desenlace cargo de drama, un primer parcial con giros y tensión. Thiem, que seguramente hizo más, llegó incluso a disfrutar de dos oportunidades para ponerse por delante, pero a la quinta que tuvo Nadal se acabó lo que se daba. El grito liberador está más que justificado.

Básicamente porque suponía medio título, puede que un poquito más. A Thiem, que en 2016 ya fue capaz de derrotar a Nadal en la tierra de Buenos Aires, se le vino el mundo encima y tuvo un proceso de desconexión letal, roto su servicio nada más empezar el segundo capítulo. Ya en bajada, con todo de cara, el balear mantuvo la inercia con su dosis de sufrimiento para volver al mordisco de cada domingo, el quinto en Madrid. Fue a la cuarta pelota de partido después de que Thiem salvara las tres anteriores con winners estupendos y dispusiera también de cuatro opciones de igualar a cinco, celebrado el desenlace con una explosión de alegría por los más de 12.000 forofos que abarrotaban la grada.

Y ahí van los datos. Son 72 títulos de la ATP, 52 de ellos en tierra, 30 Masters 1.000. Ya es el número uno de la Carrera de Campeones, la lista que mide a los tenistas a lo largo de una temporada. Y, además, se coloca cuarto de la ATP, que tiene su importancia con vistas al sorteo de Roland Garros. Si a toda es catarata de cifras se le suman las formas y la evolución del tenista, el resultado es el que se ve, un campeón desatado que lo gana todo en tierra. Parece imposible que alguien pueda frenar a Nadal.

Fuente:ABC

------

------

Leave a comment

XHTML: You can use these html tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>