Published On: mar, Oct 1st, 2013

Nelson Bocaranda responde a Nicolas Maduro

-El hecho de que tenga fuentes fidedignas en las estructuras de poder de lo que usted y sus seguidores denominan “el imperio mesmo” no significa que yo sea un tarifado o empleado del sistema norteamericano

– Mi presidente Maduro, búsquese otro entorno de asesores y aduladores menos chismosos, pero mejores profesionales, que le digan la verdad

“Mi Presidente Maduro,

Por segunda vez usted me acusa públicamente de tener vínculos e intereses con un gobierno extranjero. La primera vez, desde la lejana Italia, en junio de este año, frente a los grupos comunistas italianos. Ahora, la semana pasada, en relación a su deseado, costoso y frustrado viaje a las Naciones Unidas. Jamás, mi presidente Maduro, jamás en toda mi vida, he sentido, ha pasado por mi mente y mucho menos he obrado en contra de mi amado país. Venezuela me ha dado todo lo que he deseado: una bella familia, un orgullo de profesión, una tierra que me hace sentir en paz para los grandes detalles de una modesta y sencilla manera de llevar la vida. No necesito más.

Con su reiterada acusación, mi presidente Maduro, se nota que desconoce absolutamente la esencia de mi oficio o profesión: buscar, buscar hasta el agotamiento, la noticia, los hechos, la verdad. Ocurre que tanto su Gobierno como el que usted de manera impredecible heredó, se caracterizan por tener como dogma la opacidad, el ocultamiento, el oscurantismo, la transferencia de responsabilidades, la no rendición de cuentas públicas. Y eso, mi presidente Maduro, es justamente lo que alimenta la razón y el actuar de todo verdadero periodista.

El hecho de que tenga fuentes fidedignas en las estructuras de poder de lo que usted y sus seguidores denominan “el imperio mesmo” no significa que yo sea un tarifado o empleado del sistema norteamericano. De ser así, también debería usted, mi presidente Maduro, acusarme de chavista, pues actualmente mis mejores fuentes están ubicadas en esa tendencia política, dentro y fuera del país.

Con esa manera de pensar, también, entonces, debería ser acusado de colombiano, ruso, cubano, árabe, argentino, brasileño, francés y chino, pues mi agenda de periodista contempla y está blindada de fuentes civiles, militares, eclesiásticas, diplomáticas, radicales, conciliadoras de esos y otros países y naciones. Pero, nada de eso. Soy un simple periodista venezolano, quien tiene que trabajar todos los días para cumplir sus obligaciones. Mi presidente Maduro, búsquese otro entorno de asesores y aduladores menos chismosos, pero mejores profesionales, que le digan la verdad. Las verdades sobre el fondo de pensión de los trabajadores de PDVSA, los seguros de la refinería de Paraguaná, las obras en Fuerte Tiuna, la compra de equipos militares en Rusia, las inversiones en el sector eléctrico, sobre Cadivi, los bonos de la Nación, los guisos del Fonden y del Fondo Chino, entre otros temas. Mire que no cito el del narcotráfico apoyado por los hombres de uniforme pues sé que hasta allá no se puede llegar. Con esas verdades en la mano, expuestas públicamente al país, usted entrará en razón de que ni Nelson Bocaranda ni ningún periodista de este país entra en la categoría de traidor a la patria. Con la excepción, por supuesto, del comunicador rojo que no fablistán Mario Silva, quien públicamente se auto confesó representante del gobierno cubano.

No tengo una sola deuda pendiente con la justicia de mi país ni con la de ninguno otro. En consecuencia, una cosa es reconocerlo a usted públicamente como mi legítimo Presidente y otra mi compromiso con la libertad de expresión. Sigamos adelante, entonces, cada uno de los dos en lo suyo. Usted Presidente, Jefe de Gobierno, Jefe de Estado de todos los venezolanos, viajando, creyendo en la productividad de las comunas, iluminado por la eficiencia de las políticas económicas de Jorge Giordani, convencido de la honestidad del nuevo elenco cívico-militar boliburgues que llena los restaurantes del este de Caracas todas las noches, que yo seguiré como periodista a tiempo completo, comprometido con el deber y el derecho de informar veraz y oportunamente. En el encuentro que necesariamente se dan esas dos visiones de país, siempre habrá grandes oportunidades para grandes noticias. Con todo gusto, mi presidente Maduro, quedo a la orden para un diálogo directo, personal y confidencial (¡preservando siempre la fuente..!) con usted sobre estos y otros temas noticiosos. Solo noticiosos, le repito, nada de conspiraciones, golpes de Estado, traiciones. Sobre estos últimos asuntos, no tengo ninguna experiencia ni ninguna vocación.”

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