Publicado el: Vie, Mar 18th, 2016

Obama abrirá archivos de la dictadura argentina y honrará a sus víctimas

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Pocos países representan tan bien como Argentina la tormentosa relación de EEUU con América Latina. Muchos en este país, en Chile y en otros que han sufrido terribles dictaduras en los 70 ven a EEUU detrás de los militares locales que las protagonizaron. Pero a la vez, la cultura estadounidense atraviesa como pocos estos países que siguen con pasión todo lo que sucede en el vecino del norte. Barack Obama es plenamente consciente de esa realidad dual y trágica y parece haber elegido Argentina, tras su histórico viaje a Cuba, como el lugar para tratar de reconciliar a EE UU con Latinoamérica y sobre todo intentar borrar esa huella oscura del pasado de la administración del país más influyente del planeta.

Obama y su equipo están diseñando con detalle un momento simbólico, un gesto, un discurso para que el presidente pueda lanzar ese mensaje de ruptura con el pasado de intervencionismo militar y de la CIA en el continente, reconocimiento de los errores y homenaje a las víctimas.

La dictadura argentina dejó 30.000 desaparecidos y marcó por completo la historia y la política de este país. Obama llega a Buenos Aires precisamente cuando se cumplen 40 años del golpe de Estado que arrasó una generación entera de argentinos y ese va a ser uno de los puntos centrales de su viaje. Tratará de darle la vuelta a la imagen de EE UU con símbolos –una visita muy especial al parque de la memoria, que homenajea a las víctimas- con palabras –un discurso ante jóvenes argentinos en el que sin duda la relación de EE UU con América Latina y el pasado oscuro con la operación Cóndor como gran fantasma será uno de los asuntos- y con hechos.

Altos funcionarios de la administración Obama ya han confirmado que el presidente anunciará la apertura definitiva de los archivos militares y de inteligencia sobre aquellos terribles años que aún son secretos, y que muchos historiadores consideran claves para entender no solo el papel de EE UU sino cómo se movieron los apoyos de todo tipo de la dictadura argentina y cómo se diseñó el plan de exterminio de una generación entera de activistas y guerrilleros, algunos de ellos muy jóvenes, incluso adolescentes, y el robo de los hijos de las mujeres que daban a luz en prisión.

“Para demostrar nuestro compromiso con los derechos humanos, el presidente visitará el Parque de la Memoria para honrar la memoria de las víctimas de la guerra sucia de Argentina. Además de los más de 4.000 documentos que EE UU ya liberó de este periodo oscuro, el presidente Obama, por pedido del Gobierno argentino, anunciará un esfuerzo para desclasificar documentos adicionales, incluyendo por primera vez documentos militares y de inteligencia, Creemos que este viaje será una histórica demostración del acercamiento de nuestra nación a América Latina”, aseguró Susan Rice, asesora de seguridad y política exterior del presidente.

La apertura de archivos es especialmente simbólica y relevante. En Argentina ya causó mucho impacto cuando el Papa Francisco aseguró el año pasado que se abrirían también los archivos del Vaticano relativos a la dictadura, aunque de momento no ha habido avances. La participación de la Iglesia argentina, cuya jerarquía apoyó a los militares, también es muy polémica y precisamente en estos días su cúpula está preparando un documento para romper con esa época y apoyar a las víctimas. En Argentina, al contrario de lo que sucede en otros países, nadie se atreve a reivindicar ni siquiera de manera suave la dictadura ni a justificarla, y después de 12 años de kirchnerismo en los que este asunto ha estado en primer plano la unanimidad al menos públicamente es casi absoluta. Cada vez que alguien se sale del discurso oficial es duramente criticado por todos.

El viaje de Obama, en un principio, fue criticado por organismos de derechos humanos precisamente porque coincidía con el 24 de marzo, una fecha simbólica y dolorosa para todas las víctimas. Estas organizaciones rechazaban que Obama, como máximo representante de un país al que consideran clave para el éxito del golpe militar, estuviera en Buenos Aires precisamente en ese momento. En Argentina aún está muy viva la memoria del papel de Henry Kissinger, secretario de Estado en los 70, en los momentos más oscuros del continente. Durante la campaña, para desacreditar a Macri, sus rivales pintaban su nombre en banderas de EEUU.

El presidente de EE UU tiene una buena imagen en Argentina o al menos mucho mejor que otros mandatarios de ese país anteriores como George Bush, que fue maltratado en 2005 en la cumbre de Mar del Plata, la última visita de un jefe de Estado estadounidense a tierras argentinas.

Obama va a tratar de utilizar esa buena imagen y este giro con un discurso fuerte y gestos hacia las víctimas para tratar de reducir el antiamericanismo de buena parte de la izquierda argentina. Para ello es más que probable, aunque no hay nada confirmado aún, que se reúna con Estela de Carlotto, líder de Abuelas de Plaza de Mayo y referente moral de las víctimas, siempre muy crítica tanto con EE UU como con el presidente argentino, Mauricio Macri. Carlotto ya visitó hace dos semanas el Parque de la Memoria, el lugar al que acudirá Obama, acompañada de François Hollande, el presidente francés, que homenajeó a las víctimas de la dictadura. Con ella estaba su nieto, Ignacio, raptado cuando nació de su madre desaparecida y recuperado hace solo un año.

La visita de Obama, que después viajará a Bariloche, un espectacular centro de vacaciones en la Patagonia argentina, supone un espaldarazo para Macri que además tiene interés en no ser visto como un presidente ajeno a la cuestión de los derechos humanos y la condena permanente a la dictadura. De hecho, los archivos de EE UU serán abiertos a petición del Gobierno argentino, según los funcionarios estadounidenses.

Macri, que recibió recientemente a Estela de Carlotto, ha insistido en con él no va a cambiar nada de la política de derechos humanos, que en Argentina tiene un apoyo mayoritario incluso de parte de la derecha, sobre todo de los jóvenes, y ha garantizado que van a seguir como hasta ahora los juicios de lesa humanidad contra los represores que siguen vivos, aún muchísimos.

El viaje de Obama pretende pues romper esa desconfianza de la izquierda latinoamericana hacia EE UU. No será fácil pero el presidente, que está en sus últimos meses de mandato, hará historia en Cuba y al día siguiente tratará de rematarla en Buenos Aires.

http://internacional.elpais.com/

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