Publicado el: Sab, Ago 8th, 2015

Ocho cosas que no debe hacer nunca en un hotel

Tenga en cuenta estas recomendaciones y evite convertirse en un huésped indeseado.

Nada mejor que un buen hotel para descansar y recargar las energías. Pero nada peor que un huésped bulloso, irrespetuoso y desconsiderado, que con sus comportamientos termina incomodando a los demás. Muchas veces, por desconocimiento o por querer pasarse de listos, muchos viajeros terminan incurriendo en conductas inapropiadas en los hoteles que visitan.

La revista VIAJAR de EL TIEMPO consultó a varios expertos hoteleros sobre esas cosas que nunca se deben hacer en estos establecimientos. Tomen nota. (Vea también Trece cosas que no debe hacer nunca en un aeropuerto)

1. Mucho ruido. Las paredes de las habitaciones de los hoteles suelen ser muy delgadas, así que todo -o casi todo- lo que usted haga lo escucharán los que están al lado. Así que tenga consideración y evite el ruido excesivo en las conversaciones o a la hora de la intimidad –así esté de luna de miel-. No es nada agradable desvelarse mientras los vecinos están en pleno éxtasis. Recuerde que los hoteles son espacios públicos y que las habitaciones no son el lugar para el ‘after party’. Descanse y deje descansar.

2. El minibar. Es costumbre de muchos sacar las provisiones del minibar para luego comprar los mismos productos y reemplazarlos. Así compran en la calle a buen precio y evitan pagar altos costos. Lo que pocos saben es que en muchos de los nuevos hoteles están instalando sensores que, inmediatamente usted retira algún producto del minibar, se lo cargan a su cuenta. Eso, sin decir que muchos marcan con sellos cada artículo para evitar este truco.

Hay huéspedes que hacen fiesta en la habitación y no dejan dormir a los demás. Eso es totalmente desconsiderado.
3. No se lleve lo que no es suyo. Sí, las almohadas de plumas, las batas y las toallas de los hoteles son una delicia y una tentación. Tanto, que muchos las empacan en la maleta. No solo eso: también la plancha, el secador del pelo, el radio o la cafetera. Hasta lámparas y televisores. En ocasiones no pasa nada, ni se dan cuenta. Pero en otros los cobran, y muy caro. No se sorprenda si a la tarjeta de crédito le cargan el valor de esos artículos cuando esté de regreso. Lo que sí se puede llevar son los tarritos del champú y otros amenities. (Lea también: Las doce cosas que nunca debe hacer en un avión)

4. La compañía extra. Sí, usted tiene el derecho de entrar a algún -o algunos acompañantes- a su habitación. Pero solo por un tiempo considerable. Si ese acompañante pasó la noche con usted, le van a cobrar. Muchos se sorprenden cuando, al pagar la cuenta, se encuentran con un recargo adicional por la persona que se quedó a dormir.

5. Respete las normas. Por más amable que sean en el hotel, tenga presente que no es su casa. Por ejemplo, si le advierten que está prohibido fumar en la habitación o en espacios internos -o ve señales que lo indican-, obedezca. Las multas por pasar por alto esta norma pueden ser de hasta 500 dólares. Y son innegociables. La mayoría de hoteles tiene áreas para fumadores, pero hay otros que ni siquiera lo permiten en sus zonas al aire libre.

6. Decoro, por favor. Hay quienes piensan que, porque están pagando, pueden hacer lo que quieren. Y así se mueven en ropas ligeras o en bata hasta en el mismo ‘lobby’ o en las áreas comunes del hotel. Y atiborran los platos de comida o sacan las bandejas del ‘room service’ -con olorosos y desagradables restos de comida- y las dejan en el piso, afuera de la habitación. Eso es de pésimo gusto. (Lea también Lo que más odian las azafatas de los pasajeros)

7. Los servicios extra. Así usted haya pagado por un servicio todo incluido, siempre habrá cosas que no están incluidas. Por ejemplo, los masajes o tratamientos estéticos del spa, los licores, o algunas películas que aparecen tentadoras mientras cambia los canales del televisor. No valdrán excusas ni entenderán el despiste. Tendrá que pagar, y casi siempre, muy caro.

8. El maltrato. El personal del hotel está para su servicio, así que trátelo bien, con respeto y gratitud, y si está en sus manos, deje propina. Nada peor que un huésped maltratador y soberbio. Y aunque es labor de las camareras arreglar su habitación, tenga consideración con ellas y no deje tanto desorden ni cosas en el suelo.

El decoro es fundamental. Hay huéspedes que no tienen problema en andar en paños menores en los hoteles.
Los peores huéspedes del mundo

Una encuesta realizada por el portal Expedia, con 4.500 hoteleros de todo el mundo, concluyó que los franceses son los peores huéspedes. “No se preocupan por hablar nuestro idioma, no hacen ningún esfuerzo para poder comunicarse, son desconsiderados, ‘estirados’, descorteses, soberbios, pedigüeños, tacaños y arrogantes”, concluyó el estudio. Los japoneses fueron elegidos como los mejores huéspedes: son cordiales, agradecidos, generosos y siempre sonríen.

El Tiempo

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