Publicado el: Vie, Mar 31st, 2017

Opinión: Almagro, el héroe solitario por Antonio Sánchez García

antonio_sanchez_garcia

ALMAGRO, EL HÉROE SOLITARIO

El 28 de marzo de 2017 marca un antes y un después en la historia diplomática de América Latina. Al parecer, los tiempos de la concupiscencia con las tiranías, del atropello inclemente y tolerado a los derechos humanos, del ominoso silencio y alcahuetería de burócratas inconscientes, han llegado a su fin. Bravo por Luis Almagro, el héroe solitario.

No recuerdo otra referencia de tanta competencia, lucidez, coraje e integridad moral de un latinoamericano enfrentado en solitario al Behemot dictatorial que nos oprime desde nuestro propio nacimiento republicano, que Rómulo Betancourt, el más honorable, culto, denso y compacto de todos los políticos venezolanos en todos sus tiempos. Se enfrentó al padrastro de esta repulsiva criatura, que en estas últimas 48 horas exhibió en el salón plenario de sesiones de la OEA en Washington toda su obscena artillería de mentiras, falacias, denuestos, improperios y groserías, y logró hace cincuenta y cinco años, en Punta del Este, Uruguay, lo que ayer debió haberse producido bajo los mismos términos y por aún peores circunstancias: el retiro de la dictadura castrista del organismo fundado en Bogotá en 1948 para cautelar las democracias en la región.
No nos alcanzará el tiempo a los venezolanos de bien, hoy acorralados, perseguidos y vituperados bajo el régimen más oprobioso que existiera en nuestra región desde las guerras de Independencia,  para agradecer y honrar a Luis Almagro. Quien perfectamente consciente de la titánica tarea que ha decidido cargar sobre sus hombros, ha decidido apostar por el imperativo juramento testimonial de decir sólo la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. El documento que presentara al organismo el pasado 14 de marzo fundamentando su propuesta de suspender a la dictadura castrocomunista venezolana -una caricatura sangrienta de aquella que se viera obligada a marginarse del mismo organismo en Punta del Este- aplicándole todo el rigor de la Carta Democrática, pasará a la historia como el testimonio más detallado, completo y riguroso de la horrenda dictadura que nos oprime. Una dictadura brutal e inútil, sórdida y malévola sin otro objetivo que traspasarle todas las riquezas venezolanas a la tiranía cubana. Al precio del desmantelamiento de todo lo que constituyera su honorable tradición, convirtiéndola en un despojo de lo que un día fuera. Una excrecencia de infamia intolerable considerando que tiene lugar en pleno Siglo XXI.
Solo, sin ningún otro respaldo institucional que las obligaciones derivadas de la ética e intransferible obediencia a la Carta Democrática firmada en Lima en 2001, Luis Almagro decidió hacer lo que ninguno de sus dos predecesores -César Gaviria y José Miguel Insulza-,  simples burócratas de alto perfil a cargo de un puesto bien remunerado, osaron asumir: tomar en serio la letra de la ley y el espíritu del compromiso hemisférico jurado en Bogotá en 1948.  Y realizar lo que tras tantos años de acomodaticia, polvorienta e inútil existencia parece un milagro: volver a convertir a la OEA en un foro internacional de alto nivel y de capital trascendencia para los destinos de la libertad y la democracia en América Latina. Tan castigada por el demagógico populismo de toda condición. Y tan marginada de todo protagonismo en el concierto internacional de las naciones.
 
Era perfectamente previsible que el trascendental viraje asumido y dado por Luis Almagro, sacudiendo la modorra de una diplomacia de conveniencias y empujando a todos los estados del hemisferio a asumir el compromiso de la razón y la verdad históricas ante un régimen putrefacto como el de la satrapía venezolana, encontrara las inmensas dificultades que se presentaran en la asamblea general de este martes 28 de marzo. Lo que no era previsible era que su magno esfuerzo sacudiera hasta los huesos a ese viejo armatoste diplomático, desnudara la naturaleza obscena y ruin de la cancillería más retardaria, reaccionaria y fascista de la región, dividiera aguas entre los estados que apuestan por la libertad y los que siguen rendidos a los turbios imperativos e intereses de la tiranía cubana y lograra el milagro de obtener el respaldo de veinte naciones dispuestas a seguir el ejemplo dado por el joven diplomático uruguayo en la más memorable sesión de que tengamos memoria.
 
El 28 de marzo marca un antes y un después en la historia diplomática de América Latina. Al parecer, los tiempos del contubernio y la concupiscencia con las tiranías, del atropello inclemente y tolerado a los derechos humanos, del ominoso silencio y alcahuetería de burócratas inconscientes, han llegado a su fin. Bravo por Luis Almagro, el héroe solitario.
Fuente: Antonio Sánchez García

------

------

Leave a comment

XHTML: You can use these html tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>